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El juego de Daniel Ortega

El juego de Daniel Ortega

La política exterior de Daniel Ortega se parece mucho a su manera de conducir los asuntos del Estado: en mayo pasado consiguió anular la personería jurídica de dos de los más importantes partidos de oposición, el Partido Conservador y el Movimiento Renovador Sandinista, y ha creado un programa conocido como ‘Consejos de Poder Ciudadano’, organizaciones de barrio controladas por el Partido Sandinista (FSLN), que él preside, y que se encargan de repartir ayudas, alimentos y provisiones, administrar recursos, asignar préstamos y de cumplir labores de ‘vigilancia’, y que sus observadores entienden como su manera de erradicar a la oposición.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
21 de julio 2008 , 12:00 a. m.

Cuando la delegación de la Unión Europea en el país expresó su preocupación por el asunto de los partidos, Ortega respondió en términos insolentes y su Vicecanciller aclaró que cualquier diplomático extranjero que interfiriera en asuntos internos sería considerado persona “no grata”.

Ortega premia generosamente a sus incondicionales, como lo hizo cuando repartió tierras, haciendas, ganado y dinero entre sus copartidarios más leales durante los días posteriores a la derrota que sufrió en las (primeras) elecciones democráticas de 1990 contra Violeta Chamorro (Ortega presidio la Junta Militar que gobernó Nicaragua luego de la caída de Somoza).

Pero también enfrenta a la oposición con métodos similares a las viejas tácticas que usó para resistir a los ‘contras’ durante la guerra. Su juego consiste en radicalizar el escenario para cerrar filas a su favor y combatir frontalmente a quienes lo cuestionen.

Y aunque su discurso está plagado de clichés revolucionarios, bien es sabido que mientras Ortega se refiere a sus críticos como “perros rabiosos”, llama “hermanos” a los enviados del Fondo Monetario Internacional. Son numerosas las huelgas de campesinos y trabajadores que por estos días exigen cambios en unas políticas económicas que, como asegura la coalición de 600 ONG que convoca las marchas, “tienen a los pobres muriéndose de hambre”.

Ese es el ‘demócrata’ que las Farc han elegido para ‘dialogar’ sobre la paz de Colombia.

Caer, pues, en el juego de Ortega y engancharse en un incidente, no solo sería sucumbir en el error de confundir el carácter de un hombre con la voluntad del pueblo de Nicaragua, sino además entrar en un rumbo de confrontación que terminaría por arrastrar a Venezuela, que es, por cierto, el más magnífico patrocinador privado de Ortega y fundador de los Consejos de Poder Ciudadano.

Carlos Mejía Godoy, el más famoso folclorista nicaragüense, ha prohibido el uso de su obra, más de 200 canciones que alimentaron la revolución, para propaganda oficial. Refiriéndose al régimen de Ortega, expresó: “En el contexto dramático que vive nuestro pueblo, amenazado nuevamente con otra dictadura familiar, réplica sórdida de la tiranía de los Somoza, no puedo permitir que las canciones, inspiradas precisamente en el sacrificio y la inmolación de miles de hermanos nicaragüenses, sirvan de fondo musical para continuar la tragicomedia más vergonzosa de los últimos años”.

Ese es Daniel Ortega, un dictador muy parecido al que él mismo ayudó a derrocar en 1979.

* * * * Expreso total acuerdo con lo que Laura Gil exponía recientemente. Se hace imperiosa la necesidad de solicitar la asistencia de Naciones Unidas en el nombramiento de un enviado especial directamente bajo las órdenes del Secretario General.

desurasur@gmail.com

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