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Un gigante asombra a Buenaventura

Un gigante asombra a Buenaventura

El final de una línea verde anuncia el inicio de un interminable laberinto. Un recién llegado no sabría siquiera dónde va a desembocar. Sólo quienes allí habitan conocen los secretos de esos pasadizos metálicos recubiertos bajo capas de pintura blanca.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
20 de julio 2008 , 12:00 a. m.

Este es el interior del barco MSC Kim, que con sus casi tres cuadras de largo, dejó asombrados a los porteños de Buenaventura, que nunca habían visto una mole de esas.

En el comedor del barco, el capitán Giuseppe Siviero, un italiano, se asombraba, a su vez, de saber que esa llegada resultaba histórica por las medidas: 265 metros de largo, 32,21 de ancho y 57,4 de alto.

Siviero, junto a su compatriota, Claudio de’ Martine, jefe de máquinas, no se inmutan cuando dicen que con otros 22 marinos llevan esa nave de un continente a otro.

Del comedor al cuarto del capitán, el recorrido parece simple, escalera arriba, corredor a la derecha, de nuevo escalera arriba y ascensor. Pero cualquier intruso no lograría llegar airoso al sitio donde están los ojos del KIM.

Un gran vidrio atraviesa de lado a lado la cabina y desde allí se divisa, por horas, la infinidad del océano Pacífico.

El barco está recién desempacado. Lo entregaron el 23 de abril en un astillero de China a la Mediterranean Shipping Company (MSC) y es su primer viaje desde Japón. Puede llevar en sus espaldas 4.250 Teus (contenedores de dos pisos). A Buenaventura solo trajo 1.076, con vajillas, electrodomésticos y ropa, como para surtir navidades de un pueblo colombiano.

La entrada no es libre. Seis italianos custodian la ‘boca’ de la fortaleza, donde la tripulación vive seis meses seguidos. Al lado de su estructura de metal, cualquier hombre promedio no es más que una hormiga indefensa.

“Todo es tecnología de punta. Estas son las ventajas de una nave joven”, acota Siviero. Nada menos podría esperarse en una inversión de 65 millones de dólares. En su itinerario cruzará, además de Buenaventura, Manzanilla (México); Iquique, Valparaíso y San Vicente (Chile), antes de volver a Japón.

El gerente de la Sociedad Portuaria de Buenaventura, Domingo Chinea, dice que el arribo de este barco marca historia en el puerto. Fue necesario usar tres grúas pórtico para el descargue.

La juventud del Kim resulta el complemento a los 60 años que suman en el mar Siviero y de’Martine, juntos desde hace más de 20. “Conocer al otro puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte”, comenta el capitán.

El 24 de noviembre de 1997, cerca de las islas Azores, una ola de 25 metros partió el MSC Carla, dos veces mayor al Kim. “Nunca vi una exhibición de la naturaleza tan impresionante”, dice Siviero.

Pero no todo es desventuras. El recibimiento en Buenaventura los alegró.

Además, fue el mejor regalo de cumpleaños para Siviero. “Puedo dar fe de todos los puertos del mundo. Pero es la primera vez que mi tripulación es recibida con una placa conmemorativa, como para no olvidar nunca este puerto”.

''Sobreviví a un naufragio en una nave más grande que esta. Pero comandar el Kim me emociona. La acogida aquí fue el mejor regalo para mi cumpleaños”.

Giuseppe Siviero, capitán del barco MSC Kim

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