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¿Qué pasa con los jóvenes excluidos?

¿Qué pasa con los jóvenes excluidos?

Todos sabemos que los jóvenes que necesitan de seria atención por sus problemas de drogadicción y otras adicciones, son muchos y en inquietante crecimiento. Lo que tal vez no sabemos es que son muy pocos los programas adecuados por ser una tarea muy costosa y difícil. Además, ahora están en peligro de extinción por ciertos comentarios descalificantes que algunos medios de comunicación vienen haciendo del Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y Juventud (Idipron). En ellos se habla sin ningún fundamento de contratos ilegales y de incompetencias.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
17 de julio 2008 , 12:00 a. m.

Dichos comentarios confunden los macrocontratos de obras públicas que el Gobierno celebra con contratistas privados, mediante licitaciones y demás normas, con los modestos convenios entre dos entidades del Estado, llamados interadministrativos. Son, además, sin ánimo de lucro: el contratista no puede tener ninguna ganancia. Y se pueden convertir en una excepcional estrategia para promover obras sociales, como en el caso del Idipron, que trata de atender el problema de la juventud pandillera y drogadicta, que es la principal causa de la creciente inseguridad urbana.

El Idipron es una entidad estatal, legalmente contratada por otra entidad estatal del Distrito, para realizar obras públicas sencillas, como la limpieza de caños de aguas residuales, mantenimiento de monumentos; arreglo de andenes, de parques barriales; reparcheo de vías y de espacios públicos; reemozar avisos de señalización, etc.

Hace más de 12 años que venimos realizando dichas obras, con idoneidad muy reconocida. Están desinformados los que afirman que el objeto del Idipron es únicamente el cuidado de niños callejeros, siendo que es atender a jóvenes difíciles, que por descuido de la misma sociedad se han vuelto rebeldes.

Dichos jóvenes, por mandato constitucional, muy sentido en los planes de desarrollo de la Capital, deben ser atendidos de manera prioritaria y adecuada. No podemos olvidar que su rehabilitación, después de tantos maltratos que han sufrido, requiere un largo proceso de resocialización, capacitación y paulatina integración al mundo del trabajo. En la actualidad, solo la perspectiva del trabajo y consiguiente integración social los anima al cambio.

Es lo que hace el Idipron, de manera bastante eficaz y casi gratuita, con dineros no tributarios, que se ganan los mismos jóvenes. Como quien dice, ellos mismos se pagan la terapia. Pero todo esto, según los citados comentarios, es ilegal. Aquí tenemos sus argumentos. Los convenios interadministrativos del Idipron violan la Ley 1150 del 2007. No es cierto porque se suscribieron antes de que existiera la citada ley. Se nos acusa además de ilegalidad en las adiciones. También es falso porque para los convenios entre entidades estatales, con el objeto de ejecución de obras públicas, no existe restricción alguna; y dicha práctica ha sido ratificada por el Consejo de Estado en varias ocasiones.

Finalmente, nos quieren descalificar afirmando que el Idipron no sabe de obras públicas. Hace 12 años que venimos formando muchachos en 70 talleres de capacitación, bien equipados y con excelentes instructores. Es una especie de Sena ad hoc que capacita intelectualmente y al mismo tiempo los hace practicar en tareas sencillas, que mejoran el urbanismo de la ciudad y producen sustento a nuestros jóvenes, pues antes tenían que acudir al robo y al delito para subsistir. Este sistema ha sido ponderado, en muchas ocasiones, sobre todo a nivel internacional, como excelente modelo de logro social. También reconocido por el Concejo Distrital, que, año tras año, lo ha incluido en el mandato presupuestal, y sobre todo por los alcaldes. Estas son las ilegalidades del Idipron: que el dinero que antes solo servía para alcanzar una meta, actualmente logra dos: rehabilitar vías a menor costo y rehabilitar vidas de jóvenes lastimados y sin oportunidad, que es una obligación constitucional.

*Director del Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud de Bogotá

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