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SOS desde Cartagena

SOS desde Cartagena

Señor Director: Siempre es lo mismo: se dice vamos a dragar y se extermina impunemente otro espacio del manglar. Si protestamos los ambientalistas ante la violación de la razón y la ley, se nos acusa sin piedad de fundamentalistas. Si se pide la intervención de la Fiscalía por la ejecución flagrante de un delito llamado daño en los recursos naturales, o no ve o luego de no hacer nada, precluye. Si se le dice a Edurbe “recuperación”, significa rehacer el ecosistema afectado, solo ven lotes por rellenar y espacios por “rectificar” y vender. La ley de 1936 y los negocios dragan y rellenan la ley 99 de 1993. La hidrodinámica y el entorno natural de los cuerpos de agua son modificados por quienes ignoran los valores del capital natural, por algo protegido, y los derechos de la naturaleza. Drácula cuidando un banco de sangre.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
15 de julio 2008 , 12:00 a. m.

En nombre de la utilidad pública, en la avenida Rafael Núñez –también con paladraga– erradicaron el manglar porque allí es el final del paseo peatonal; brillante: el POT e Ingeominas indican en el mapa de riesgos, alta susceptibilidad de inundación en ese espacio. Increpados, la respuesta de Edurbe fue olímpica: “El mapa está equivocado”. La de Cardique es peor: ese ecosistema ya no cumple su función. La resolución de zonificación del Ministerio del Ambiente, el convidado de piedra, fue modificada en silencio, el promotor del desastre de los manglares es la corporación. Ahora resulta que las zonas protegidas no lo son, los ecosistemas son declarados muertos o enfermos o inservibles en “conceptos técnicos” que no resisten confrontación con la realidad. Lo último es que las zonas protegidas haya que negociarlas con los vecinos que llegaron después y quieren ver el agua. La regulación del clima, la protección de orillas, la salacuna de aves y peces, expuestas al subjetivismo de si son más o menos bonitas las orillas deforestadas.

Convertir en más laxas las normas que defienden el ambiente de todos ya es imposible.

Vamos de mal en peor. Los constructores irresponsables siguen entregando escombros para relleno, excusándose en los costos de la eliminación. Hoy los paga la naturaleza y el Distrito. Y continuamos a merced de ingenieros especialistas en arrollar ecosistemas y hablar de compensaciones que no se hacen. ¿Dónde están? ¿Se pueden compensar el clima, el trino de las aves, el oxígeno, el rocío de la mañana, la protección de las orillas de la isla de Manga en la ciénaga de la Virgen ? Que quede claro, Edurbe sustenta sus acciones en unas resoluciones que contienen una sentencia de Cardique que autoriza eliminar más de 7,5 hectáreas de manglar en la ciénaga de las Quintas y el caño de Bazurto y que ha decretado ante el ministerio el cambio del ecosistema de las aguas interiores de Cartagena de Indias. ¡Como Dios!, creador, además, al igual que Dios, ellos no tienen segunda instancia.

Rafael Vergara

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