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Que la foto sea más que abrazos

Que la foto sea más que abrazos

El presidente Álvaro Uribe viaja a reunirse con su homólogo, Hugo Chávez, en el momento de más alta popularidad del mandatario colombiano, y de grave crisis política y económica para Venezuela.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
11 de julio 2008 , 12:00 a. m.

En el vecino país, la crisis alimentaria es fuente de angustia por la escasez de productos básicos. La inseguridad laboral genera fuertes temores en el pueblo venezolano, dada la crítica situación de las empresas y la incertidumbre por las nacionalizaciones. El escenario político no es el mejor, ya que se hacen sentir quejas sobre potenciales fraudes en las elecciones regionales de noviembre, en las que candidatos opositores han sido inhabilitados por motivos aparentemente inexistentes. Además, Chávez perdió su más importante ventana para cobrar réditos políticos: su aparente papel como mediador para lograr la liberación de Íngrid Betancourt y los demás secuestrados.

Hoy, el mandatario venezolano debe forjar acciones que repotencien su legitimidad, por lo que parece conveniente su acercamiento al presidente Uribe, ya que para la población venezolana existe un rechazo a las Farc del 70 por ciento. Ahora es urgente para Chávez ser moderado, más cuando los cuestionamientos por sus vínculos con la guerrilla pueden contribuir a más de una ganancia a la oposición venezolana, tanto por la información de los computadores de ‘Raúl Reyes’, como por la presencia de guerrilleros en territorio venezolano. Más cuando atraviesa un momento de angustia con declaraciones poco coherentes, como la de restablecer la cooperación con Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico, todo lo cual ha sorprendido al mundo. Ese es el escenario de esta reunión con el presidente Uribe. Si bien resulta beneficiosa en todo momento la normalización de las relaciones bilaterales, el Gobierno debe velar por que esto se logre en la reunión. Las relaciones no pueden seguir dependiendo del capricho de sus gobernantes, pero hay que reconocer que los ires y venires del estado de ánimo y de la agenda de Chávez han producido este ritmo indeseable en la relación bilateral. Por lo tanto, uno de los objetivos que deben lograrse en la cumbre es la real normalización, para lo que, más que abrazos presidenciales, queremos ver el fortalecimiento de instituciones bilaterales como la Combifron, las Medidas de Confianza Mutua y la Comisión Mixta.

El presidente Uribe debe cuidarse de que la ocasión no sirva a Chávez para efectos políticos en un momento de pérdida de credibilidad interna e internacional y cuando no tuvo la oportunidad de manosear mediáticamente las imágenes del rescate de los 15 secuestrados por las Farc, operación sobre la cual nada se le debe, ya que los créditos corresponden Uribe, a nuestra fuerza pública y al ministro, y no a tanto oportunista internacional al acecho.

La reunión de los dos mandatarios debería servir para poner sobre la agenda temas tan esquivos para Chávez como la cooperación de inteligencia, así como la protección de las fronteras para evitar su uso por cualquier grupo al margen de la ley. Sería el momento ideal para que el presidente Uribe pida al mandatario venezolano que le ayude en la captura de Iván Márquez y otros líderes guerrilleros que utilizan a Venezuela como santuario y para planear sus actividades de terror y violencia.

El próximo 23 de noviembre se jugará lo que resta de la democracia en Venezuela, junto con la estabilidad de toda la región. Por lo tanto, debemos entender que la disposición de Chávez para la reunión con el presidente Uribe no es casual. Una foto con Uribe, el mandatario de mayor favorabilidad en su propio país y en Venezuela, es una oportunidad escogida estratégicamente por el gobierno venezolano para reducir los temores de la cercanía de su mandatario a las Farc, justo cuando en Machiques de Perijá (Venezuela), en lo corrido del año, los secuestros llegan a 58 y se dan protestas por la inseguridad. Cuánto quisiéramos que fuera cierta la hermandad y la cooperación repentinas hacia Colombia, ¡que hasta el momento han sido inexistentes! El Gobierno debe ser extremadamente cuidadoso y velar por que esta reunión no tenga un uso mediático, en lo que es experto el presidente venezolano.

* Senadora de la República

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