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Los franceses asisten a un escándalo ‘Royal’

Los franceses asisten a un escándalo ‘Royal’

La ex candidata socialista a la presidencia de Francia, Segolene Royal, o sufre de paranoia o está tratando de provocar al presidente Nicolas Sarkozy, a quien acusa de intentar intimidarla.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
11 de julio 2008 , 12:00 a. m.

Los hechos se remontan al 27 de junio, cuando alguien entró durante la noche en su apartamento, en las afueras de París (Boulogne-Billancourt). Pero lo que habría sido un caso más de ‘amigos de lo ajeno’ en un sector residencial distinguido, tomó una dimensión política cuando el martes Royal responsabilizó directamente al presidente galo del incidente.

Según ella, se trata de una “extraña coincidencia” que su domicilio sea registrado el día después de que pidió poner fin a la “apropiación de Francia” por parte del clan Sarkozy.

Según los primeros informes de la investigación, el supuesto ladrón no se llevó nada de la casa de la líder socialista. Ni joyas, ni aparatos electrónicos ni otros objetos de valor que había en la residencia.

Sin embargo, el lugar fue registrado intensamente, y Royal piensa que además le dejaron un mensaje codificado, ya que encima de un mueble encontró pedazos del informe oficial de una denuncia anterior por un caso idéntico.

En efecto, no es la primera vez que a la vivienda de Royal entran desconocidos. Su abogado, Jean Pierre Mignard, recordó a la prensa que la comisaría del barrio tiene registro de dos ‘visitas’ anteriores: una en el 2006 y otra en julio del 2007, cuando desapareció un computador.

Para su defensor no hay duda de que las acciones fueron ejecutadas por “el mismo equipo de intimidación”, puesto que “la conocen muy bien y saben que esta mujer ha denunciado con un lenguaje muy claro y concreto una multitud de intereses que hoy se sienten ofendidos por sus palabras”.

Royal advirtió además que puede, incluso, que sus conversaciones estén siendo escuchadas y que esté siendo vigilada.

Hasta el momento no hay pruebas de sus acusaciones y en Francia son muy pocos los que creen en la teoría de la intimidación. Pero mientras que no hay explicación racional para estos extraños ladrones que no se llevan nada, lo que sí abundan son los ataques a la actitud de Royal.

Para el portavoz del partido en el poder (UMP), Frederic Lefebvre, sus denuncias son “una señal de que ha perdido los nervios”. A lo que otros de sus detractores añaden: “una prueba más de que no puede manejar la falta de protagonismo”.

Mientras la derecha se deleita con la falta de tacto y las metidas de pata de Royal, en el Partido Socialista (PS) la risa no es compartida. La vieja guardia de su movimiento –los llamados ‘elefantes’– opinan que sus palabras causan un gran perjuicio y que debería quedarse callada mientras no haya prueba que les permita acusar de semejante forma al Presidente de la república francesa.

Algunos analistas creen que Royal, de forma osada, estaría intentando venderse ante la izquierda como la principal opositora de Sarkozy.

El Partido Socialista deberá elegir en noviembre a su próximo primer secretario y ella sabe que el actual líder, Francois Hollande (su ex compañero sentimental, y cuya infidelidad no ha perdonado), no se va a dejar quitar la silla fácilmente. Y ella tiene sus aspiraciones.

No en vano el pasado 3 de julio, y para asombro nacional, Royal dijo que Sarkozy no había tenido absolutamente nada que ver con la liberación de Íngrid Betancourt

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