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AUTOGESTIÓN CONSTRUYE EL FUTURO

AUTOGESTIÓN CONSTRUYE EL FUTURO

Hombres y mujeres aprendieron a pegar ladrillo, a compartir el duro oficio de la arena y el calicanto, pero a cambio han logrado levantar un techo para todos. Con las manos comunitarias se desarrollaron el año pasado 21 programas de vivienda en 16 municipios vallecaucanos, cuyo costo fue de 346 millones de pesos en materiales de construcción. Y en nueve localidades se mejoraron otras viviendas con una partida de 105 millones.

Los programas beneficiaron a 1.922 familias. El aporte es notorio ante un déficit que se sitúa alrededor de las cien mil unidades en el departamento. Esta es una de las pocas alternativas para conseguir vivienda propia , según Saúl Fernández, un dirigente comunitario de Palmira.

Los convenios entre la Secretaría de Desarrollo Comunitario del Valle, el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) y el Comité Departamental de Cafeteros, han permitido coordinar acciones administrativas y técnicas para planes de vivienda y electrificación rural. Uno de los logros es, precisamente, apoyar a los adjudicatarios en los engorrosos trámites ante las dependencias oficiales. Los domingos y los festivos son los días de la autogestión. La mayor parte de los participantes proceden de las clases media y baja. En mano de obra el gasto se reduce en un 80 por ciento.

La secretaria de Desarrollo, Juliana Garcés Saroli, dijo que buscará un acuerdo con el Comité de Cafeteros destinado a reducir entre un 30 y 40 por ciento en los costos de construcción. Además, el presupuesto de los programas pasó de 500 millones de pesos en 1992 a 2.500 millones en 1993.

Edificar tiene su ciencia. El arquitector Walter Prieto Loaiza dice que enseñar los secretos del oficio para que una pared no salga torcida, hace parte del trabajo. Todos los beneficiarios trabajan para todos. Nadie sabe cuál será su casa porque deben esperar un sorteo. Se busca que prime el interés comunitario.

El Sena cuenta con apoyo del Plan Internacional (antes Padrinos). Hay buena respuesta en Sevilla, Restrepo, Trujillo, Jamundí, Villarrica, jurisdicción de Candelaria; El Llanito, en Florida, y el Distrito de Aguablanca, en Cali.

Juan Manuel Rendón, supervisor del Sena, dijo que se cumplen dos tipos de acción: la primera es social, al promover la capacitación y la motivación comunitaria; la segunda es técnica. También se forman precooperativas.

En algunos programas se usan bloques de cemento hechos por los mismos beneficiarios, mientras que en otros se están implantando los muros tendinosos, estructuras de madera, alambre y costales que reciben una capa de repello. Las casas de tres o cuatro cuartos se levantan en dos meses.

Las mujeres son la sorpresa de los programas. Un barrio de Restrepo, la urbanización Villa Paz en Trujillo, Sachamate en Jamundí, tienen la mano femenina. Ellas aprovechan el tiempo libre que les queda de su trabajo y los oficios domésticos, y construyen los barrios de la autogestión.

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