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COLOMBIA TIENE CON QUÉ MEJORAR

COLOMBIA TIENE CON QUÉ MEJORAR

De pronto, Germán Basílico González fue sacudido por el hambre, el sueño, el dolor de cabeza, y un poco ese nerviosismo que internamente se desata tras las grandes batallas. Y tres horas después de rubricar su primer triunfo internacional con una Selección Colombia, en este caso la Sub-17, deslizaba nerviosamente las manos por toda su cara.

Uff, es que fue mucho sufrimiento. En ciertos pasajes del encuentro pense que el arco se nos había cerrado. Son presentimientos que hacen parte del mismo fútbol y que muchas veces se dan , decía mientras suspiraba hondo, profundo.

Como en un examen médico, todo tenía su explicación. Por la misma ansiedad preliminar el apetito desaparece, el repaso de setenta días de concentración no deja dormir, por poco extingue un paquete de cigarrillos Kool durante el encuentro frente a Peru y ahora entraba en las divagaciones de lo bueno y lo malo.

Allí, en Villa Mónaco, el ambiente era de fiesta en el entorno y de tranquilidad entre la muchachada. El lugar estaba congestionado, debido a las numerosas familias que durante el fin de semana buscan el lugar para sumergirse en un descanso reparador.

Pero las felicitaciones, los abrazos, parecían no inmutar a este grupo de seleccionados que tienen clavado en la cabeza el objetivo de llegar al Japón. Antes de eso, nada se ha conseguido.

Ellos aligeraban la cena. Y Basílico aún dibujaba figuras en el aire con sus manos, una especie de charla técnica que sirve para desfogar lo que, de cierta manera, todavía quema por dentro.

No hay duda que unas de las cosas que más me ha impresionado del equipo es su madurez. Ganaron y lo hicieron bien. Por ahí las dudas porque la pelota no entraba. Pero ninguno hizo grandes celebraciones. La alegría normal de un triunfo. Obsérvelos: todos tranquilos, con las charlas habituales de una comida, porque son conscientes de que esto apenas comienza , repicaba González.

Y fue así. La sopa de verduras, el goulasch o el pollo, el arroz, la papa, la ensalada, el mielmesabe y el jugo o la avena, fue un acto normal en una concentración. Se Pararon del comedor, preguntaron por el programa dominical y se refugiaron en las cabañas. Todo quedaba en silencio. Un triunfo justo El turno era para el técnico. Comamos, hermano , nos dijo. Y pese a que en un principio señalaba que aún no tenía hambre, dejó los platos limpios. Tiempo para el análisis...

Creo que la victoria por 2-0 no admite dudas porque fuimos superiores a través del encuentro. Solamente dos errores que nos causaron dolor de cabeza: cuando el arquero salió y dejó la pelota servida y luego la pena máxima. Por lo demás, era cuestión de que la pelota entrara porque fabricamos muchas opciones de gol.

Y qué pasó? Había mucho nerviosismo entre los muchachos y por eso se vio algún apresuramiento a la hora de llegar al arco. En algunos casos teníamos la oportunidad de ir más al fondo y liquidar, pero se prefirió rematar desde muy lejos.

También se notó por momentos en el dominio del balón. Les rebotaba en el pecho y en las piernas. En la misma seguridad y confianza en los disparos. Pero igualmente hay que anotar que solamente nos llegaron por errores individuales. Es decir, creo que como función colectiva el cuadro se comportó de acuerdo a las expectativas.

Se demostró que hay una gran preparación física, que por lo mismo el conjunto fue muy agresivo a lo largo de los 80 minutos, que copó los espacios y limitó la salida del rival.

Ahora, me queda la tranquilidad para lo que viene porque es indudable que no todos exhibieron de lo que son capaces. Hubo varios de un bajón impresionante en su forma de jugar. El equipo, definitivamente, tiene que subir de nivel. Y lo hará. Tenemos la ventaja del calendario: descansamos este lunes y reanudamos frente a un Ecuador desgastado, el miércoles. Allí está la clasificación a la ronda final, de acuerdo a la tradición, porque se supone que Venezuela es de los más débiles del grupo. Tenemos que llegar a enfrentar a Argentina con el tiquete a la final en la mano .

No había resentidos físicamente en la Selección Colombia y eso hacía parte de la tranquilidad que reinaba en el cuerpo técnico.

German Basílico González se paró y se fue a la cabaña a descansar. Allí se encontró con la trágica noticia del atentado en Bogotá difundida por los noticieros de televisión. Estamos en un país lleno de locos. Qué tienen que ver los niños, gente inocente, con los problemas que nos abruman? No puede ser .

Este domingo, los que no habían jugado fueron a una practica matinal en Villa Mónaco. A las 9:30, el acto religioso de la misa para brindarle a Dios esta victoria y rezar por los muertos del atentado terrorista, porque no había derecho a que mientras unos luchan por llenar de alegría a un pueblo, otros se empeñen en destruirlo. A las 6 de la tarde, fue el entrenamiento general del grupo en el estadio Mora Mora.

Lo del descanso, era un decir: German Basílico González se sumergió en el video del juego entre Argentina y Ecuador, para estudiar a su rival del próximo miércoles en Armenia...

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