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LOS PINOS Y EUCALIPTOS, UN BOSQUE PELIGROSO

LOS PINOS Y EUCALIPTOS, UN BOSQUE PELIGROSO

Alguna vez ha pensado qué ocurriría si lleva varios camellos del desierto de Sahara a los fríos páramos andinos?

Se le ha ocurrido hacer plantaciones comerciales de café colombiano en Siberia? Es poco probable. Sin embargo, muchos reforestadores y ecologistas colombianos no tienen reparos para sembrar en el país pinos, eucaliptos y otros árboles exóticos (originarios de otra parte), para explotar su madera o recuperar suelos erosionados.

Según algunos expertos, estos pueden generar daños ambientales más graves que el que se pretende reparar, que van desde la esterilización de los suelos hasta la disminución de las reservas subterráneas de agua y la desecación de los ríos.

En el libro Bellas pero peligrosas, un estudio sobre los efectos de varios tipos de pinos en una provincia de Sudáfrica, publicado en 1978, el científico Charles Stirton escribió, el flujo de los arroyos en áreas infestadas por pinos se reduce. Los pastizales se pierden. La acumulación de combustible se eleva y el peligro de que se produzcan incendios forestales es mayor .

De acuerdo con la Sociedad Colombiana de Ecología, estas plantas exóticas extraen minerales de los suelos y subsuelos, como aluminio y hierro, intoxicándolos y acidificándolos.

Los pinos y eucaliptos tienen hojas más pequeñas que las de las especies nativas. Esto implica que ocupan una mayor superficie, tanto para la evapotranspiración como para la fotosíntesis. Es decir, al tiempo que pierden más cantidad de agua que las especies nativas, requieren más agua para llevar a cabo sus procesos de fotosíntesis.

El científico Francis Sanders señaló en una publicación que en Argelia (país africano que está a nivel del mar), los eucaliptos requieren 1.600 toneladas de agua para estructurar una tonelada de madera. Cada uno de estos bosques elabora más de 34 toneladas de madera al año. Según la Sociedad, en tierras altas pueden llegar a consumir dos mil toneladas de agua por cada tonelada de madera que elaboran (ya que la evapotranspiración es más rápida).

Algunos expertos aseguran que hacen descender las aguas freáticas (subterráneas) y succionan el agua de las cabeceras de los ríos, desecándolos. Además, como no tienen grandes copas, en estos bosques las lluvias caen rápidamente, produciendo un impacto que hace perder más toneladas de suelos orgánicos fértiles.

Para cultivar bosques de especies exóticas, como pinos y eucaliptos, se usan fungicidas e insecticidas en grandes proporciones, con el fin de evitar que se pudra la madera, contaminando las aguas y los suelos.

A pesar de los estudios realizados, algunos técnicos forestales sostienen que aún no se a comprobado con suficiente certeza la influencia directa de los pinos y eucaliptos en los efectos que se le atribuyen.

Ventajas tropicales La copa de la mayoría de los árboles nativos actúa como un paraguas. Al caer, la lluvia baja lentamente por el tronco y buena parte de ella es retenida en las hojas. El techo que forman los bosques nativos también protege al suelo de la lluvia, el viento, el sol y la erosión.

Cuando sus hojas caen al suelo forman una capa que constituye un abono natural que lo fertiliza, lo cual favorece la biodiversidad. En la Amazonia, por ejemplo, nacen más de 260 semillas de especies de árboles por hectárea. Sin embargo, solo llegan hasta su madurez las más fuertes. En un solo árbol del trópico se han encontrado 280 especies de pequeños animales.

Extracción sostenible del bosque nativo De acuerdo con los expertos, uno de los mayores peligros de sembrar pinos y eucaliptos es que desplazan a los árboles nativos.

Según ellos, el enorme potencial de desarrollo sustentable del país está en los bosques de estos últimos, ya que producen suelos fértiles, que contribuyen a brindar seguridad alimentaria y los protegen.

Bien manejados, estos bosques y los suelos sobre los que se encuentran sirven para cultivar hortalizas, son más ricos y representan un gran potencial de alimento para la población.

Por otra parte, los árboles nativos le brindan alimento a un gran número de especies animales, como las aves.

Para algunos científicos, la afirmación según la cual los pinos y eucaliptos crecen más rápidamente que los árboles nativos que producen madera, como el cedro y la caoba, es un mito, ya que, para ambos tipos de árbol, se requieren en promedio 25 años para que estos puedan ser aserrados totalmente.

Por eso, aunque admite que es innegable la posibilidad de trabajar en un bosque nativo en la extracción dirigida y sustentable de madera , para la Sociedad Colombiana de Ecología, el mejor manejo que se le puede dar a un bosque nativo de la Amazonia, el Pacífico o el trópico, en general, es conservarlo e integrarse a él, como si uno fuera un animal .

Estímulos riesgosos Según la Sociedad Colombiana de Ecología, el país no debe estimular la reforestación con pinos y eucaliptos.

Mientras en Colombia esta es subsidiada, mediante el Certificado de Incentivo Forestal, en la década de los 70, en Sudáfrica declararon a este tipo de especies enemigo público número uno y establecieron multas cercanas a las 500 libras esterlinas para quien las sembrara, explicó.

Según la entidad, este tipo de reforestación sólo debería permitirse en sitios donde, por ejemplo, hay abundante agua o donde se determine, previo estudio de su impacto ambiental, que esta no causaría un efecto ecológico nocivo .

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