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Más allá del simple entretenimiento

Más allá del simple entretenimiento

Un robot artesanal que se queda solo en nuestro planeta encabezó las millonarias recaudaciones de la taquilla en E.U. el pasado fin de semana. Si las vacaciones de mitad de año son el punto más alto de sus índices comerciales, una bella e inteligente cinta animada de ciencia ficción derrotó a los superpoderes de Iron Man, las salidas en falso de Indiana Jones, las proezas elementales de Kung Fu Panda, el terrorismo apocalíptico de Fin de los tiempos (The Happening) y las consabidas transformaciones del increíble Hulk.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
03 de julio 2008 , 12:00 a. m.

Tesis humanista, parábola ecológica y línea pesimista, o desolada del futuro, en muñecos animados nunca antes vistos. Detrás de la escueta imagen de un reciclador y constructor de rascacielos de chatarra compactada, sin importar la época referida, su devastador mensaje resulta interesante y se aparta de las reiteradas tonterías que debemos soportar en nombre de la globalización del espectáculo. Cuando los conceptos desaparecieron de las pantallas masificadas, emerge un producto dirigido a niños y grandes que alcanza la categoría de obra de arte.

Poema visual, durante su primera mitad, con parajes sombríos y matices monocromáticos que traducen ricas texturas. Si por accidentes de la vida, Wally –así pronunciado– se desplaza a una sofisticada estación espacial en donde sólo habitan muñecos obesos y ociosos, lleva consigo una maceta que simboliza la esperanza de que todavía hay vida allí y se programa el regreso en busca de algún vestigio de naturaleza. Su encuentro con Eva en forma de huevo blanco, perfectamente pulida y de un diseño muy funcional (high-tech), le concede connotaciones románticas a semejante fábula.

Su estilo posmoderno fusiona una mirada premonitoria con la parodia de una sociedad robotizada –léase idiotizada– y el contraste de mundos cibernéticos. El minimalismo es evidente cuando recurre al silencio, con el texto que advierte detectar un “contaminante desconocido”. También es futurista, en el sentido de los años veinte, con ruidos incorporados a la banda sonora y cubos u otros objetos tridimensionales que aluden a una civilización pasada. Persisten videos musicales de antaño que invitan a danzar, homenajes a Chaplin (Tiempos modernos) y Kubrick (2001), y melodías de Louis Armstrong.

Disney-Pixar, subsidiaria de Buena Vista, arrancó hace dos años con una negociación que superó los 7.400 millones de dólares. Los clásicos animados de Walt Disney (Blanca Nieves, Pinocho, El rey león) se sumaron a la fábrica de imágenes generadas por computadora (Toy Story, Monsters Inc., Finding Nemo). Siendo Andrew Stanton el director de esta última, también lo es del inolvidable artefacto.

mlaurens@coldecon.net.co

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