Bill gates cambia de vida

Bill gates cambia de vida

El viernes pasado, William Henry Gates III trabajó su último día como empleado de tiempo completo en Microsoft, la compañía que fundó hace 33 años con su amigo del colegio Paul Allen, y que llegaría a convertirse en una de las empresas más poderosas del mundo. Durante este período, Gates se convirtió en una leyenda del mundo de los computadores y los negocios, fue admirado y odiado, y durante trece años encabezó la lista de los hombres más ricos del planeta que elabora la revista Forbes.

29 de junio 2008 , 12:00 a.m.

Desde este lunes, Bill Gates ya no estará en el día a día de la empresa que fundó en 1975, cuando ni siquiera tenía la edad legal para beber licor.

Seguirá siendo el director de la junta directiva de Microsoft, pero sólo irá a la oficina un día a la semana y se involucrará con proyectos muy específicos.

Ahora, Gates destinará la mayor parte de su tiempo a su otra faceta, la de la filantropía, a través de la Fundación Bill & Melinda Gates, que él creó junto a su esposa en el 2000 y a la que ya ha donado varias decenas de millones de dólares.

“Cuando Paul Allen y yo iniciamos Microsoft hace más de 30 años, teníamos grandes sueños acerca del software y el impacto que podría tener. Hablamos sobre un computador en cada escritorio y en cada hogar”, dijo Bill Gates el 15 de junio del 2006 cuando anunció públicamente su decisión de dedicarse de tiempo completo a su fundación.

Este hombre, nacido en Seattle (Washington) hace 52 años, dio un paso que había empezado a planear desde el 2004, cuando discutió con su esposa sobre la posibilidad de no sólo donar su dinero a la fundación, sino también su inteligencia y su tiempo. “No conozco ningún retiro tan cuidadosamente pensado como el mío”, le dijo Gates a la revista Newsweek.

Y, pese a ello, su partida llega justo en un momento de grandes retos para Microsoft. La firma más influyente del negocio del software afronta dificultades para posicionarse en Internet, donde Google y Yahoo la superan; de igual manera, el paquete de programas Office, una de sus mayores fuentes de ingresos, es amenazado por alternativas gratuitas, como OpenOffice y el servicio en línea Google Docs.

Algunos de los proyectos en otros campos, como la música digital y los reproductores móviles, no han tenido mayor acogida; Apple y el iPod han sido imbatibles en ese terreno. Y su sistema operativo Windows, el más popular del mundo –nueve de cada diez computadores lo usan– y su gran arma para controlar esa industria, ha recibido críticas despiadadas en la versión más reciente, llamada Windows Vista.

Por ello, en medios como la revista PC World se ha afirmado que si bien está claro el futuro de Bill Gates, el porvenir de Microsoft es incierto. Y coinciden en que una sola persona no sería capaz de remplazar a Gates cabalmente, por lo que señalan que sus sucesores compartirán las funciones que él tenía.

Obsesivo e introvertido.

Durante su infancia, Bill Gates o Trey, como lo llamaba toda su familia, se mostró como un niño poco común, introvertido, obsesivo con lo que le gustaba y competitivo en todo lo que emprendía.

Según James Wallace y Jim Erickson, en el libro A toda máquina –una de las decenas de biografías que se han escrito sobre él–, desde bebé aprendió a mover la cuna por su cuenta durante varias horas. “Aun hoy, su costumbre de mecerse es algo legendario en la industria de la computación”, escribieron los autores.

Su mejor amigo de la niñez, Carl Edmark, recuerda que en el colegio se excedía a la hora de hacer sus tareas escolares: “Todo lo que Bill hacía, lo hacía hasta el máximo de sus posibilidades y siempre superaba en mucho a los demás”.

De sus tiempos de los boy scouts y del colegio Lakeside, famoso por la rigidez académica y por ser el segundo hogar de los hijos de los ricos en el estado de Washington, sus amigos y profesores recuerdan que era muy competitivo incluso en deportes como el tenis, y que se obsesionó a finales de los años 60 con unos aparatos que hacían magia, pero que eran inalcanzables: los computadores.

Su colegio fue uno de los primeros que tuvo acceso a ellos –eran máquinas gigantescas que costaban millones– y desde entonces se convirtieron en su mayor obsesión. Siete años después, el 4 de abril de 1975, él y Paul Allen crearían una de las empresas de mayor éxito en la historia empresarial de Estados Unidos.

En ese entonces Gates estudiaba Derecho en la Universidad de Harvard, pero la fiebre por escribir software y por su empresa lo absorbieron totalmente y abandonó los estudios en 1976.

A comienzos de los años 80 la compañía estaba ganando cientos de miles de dólares, pero su riqueza y poder se dispararon cuando Gates concretó el negocio de su vida: IBM, la mayor empresa de tecnología del mundo en esa época, incluyó el sistema operativo MS-DOS de Microsoft en el PC que desde 1981 se convertiría en un estándar (el sistema operativo controla todas las funciones de un computador).

Al masificarse el IBM PC, también lo hizo el sistema MS-DOS, y eso no sólo inundó de dinero a Microsoft, sino que le dio un poder sin precedentes en la industria del software y la computación.

Desde entonces, Bill Gates se convirtió en el genio de los negocios de la compañía y en el visionario de la tecnología .

Admirado y también odiado .

Bill Gates fue el hombre más rico del mundo durante trece años consecutivos, y hoy ocupa el tercer lugar en ese listado de la revista Forbes, con una fortuna estimada de 58.000 millones de dólares.

Su posición y la de su compañía, que a finales de los años 90 parecía todopoderosa y llegó a ser acusada y multada por ejercer prácticas monopolísticas, lo llevaron a ser uno de los blancos predilectos de analistas.

Las críticas no han sido pocas. Que Gates nunca fue un buen desarrollador de software, dicen algunos. Que sus principales logros tecnológicos –como el sistema Windows– fueron fruto de la imitación o del robo de ideas de pioneros de la computación. Que abusó de su posición en el mercado para minar a empresas como Netscape, Sun o Novell… Pero así como tiene detractores, también goza de seguidores que lo consideran el máximo gurú de la tecnología informática, lo califican como un pionero, innovador, un genio del mercadeo y las ventas, y le agradecen el haber transformado el mundo a través del software.

En lo personal, aunque como uno de los tres hombres más adinerados del mundo se ha dado sus gustos –por ejemplo, su mansión de alta tecnología está avaluada en 125 millones de dólares–, es reconocida su sencillez y austeridad. Normalmente viste pantalones, zapatos deportivos y sacos de lana, y hasta hace pocos años viajaba en avión en clase turista.

Pedro Julio Uribe, quien fue gerente general de Microsoft Colombia hasta hace pocas semanas, recuerda que en la visita de Gates al país en el 2007 lograron convencerlo de usar guayabera y, contrario a lo que decían sus asesores, accedió a ponérsela, aunque metida dentro del pantalón porque nadie le explicó cómo se lleva.

Pero lo que le ha permitido ganarse la admiración de muchos, incluso de algunos de sus detractores desde el punto de vista tecnológico y empresarial, es su faceta de filántropo. La fundación, que creó con su esposa en el 2000 y está enfocada en salud y educación para los países menos favorecidos, es la organización filantrópica más rica –y generosa– del mundo.

Steve Jobs, presidente de Apple y uno de sus mayores críticos en el campo tecnológico, rival durante tres décadas y también aliado en ciertos momentos, dijo durante una charla que dieron el año pasado: “Pienso que el mundo es un lugar mejor porque Bill supo que su meta no era ser el tipo más rico en el cementerio”

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