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ANCLA, HISTORIA DE UNA TERQUEDAD

ANCLA, HISTORIA DE UNA TERQUEDAD

Un día, sin más consejos que el rumor del viento y el sonido del agua que corre en su finca de Mariquita, Tolima, Hernando Ramírez decidió ser el primero en entrar de segundo en una pelea que ahora es de tres.

Por ello, tanto familiares como amigos, empresarios y banqueros, lo trataron de loco. Montar una cervecería diferente a Bavaria es una locura , era la respuesta más frecuente a una idea que estaba dispuesto a llevar a cabo. Soportar estos comentarios era parte del proyecto. Por eso no se desesperó y supo tolerar, incluso, una que otra puerta a la que tocó y se cerró detrás de él.

La idea no era tan descabellada y lo comprobó en octubre del año pasado, cuando abrió, junto a las cavas en las que añeja vino y whisky -su negocio original-, la planta de Cervecería Ancla S.A., gracias a los 15 millones de dólares que le prestaron el Instituto de Fomento Industrial, Bancafé, Corfiunión, Banco Popular y Bancoop, entidades que creyeron en su locura , junto con su socio Jorge Hernán Osorio, que vive en Japón.

Ahora, mensualmente salen de esta planta cuatro millones y medio de botellas que se distribuyen por todo el país; un millón y medio más que hace tres meses, cuando comenzó a circular la cerveza.

Según este hombre que nació hace 57 años en Armenia, no quería montarle competencia a nadie ni meterse en el terreno de otros: simplemente ofrecerles a los colombianos otra opción. Nada de competencia porque yo voy por otro camino. Ancla es una cerveza tipo premium, al estilo de las cervezas fuertes europeas que busca meterse entre las cervezas populares y las importadas , dice con el orgullo con que habla un padre de su hijo.

Y es que Ancla es una cerveza fuerte, con 4.8 grados de alcohol (las demás tienen cuatro grados), con una presentación diferente pues además de su tapa trae un capuchón plateado y su envase de vidrio oscuro no es retornable, y sobre todo porque está dirigida a un público que está dispuesto a pagar más por un poco más de exclusividad, calidad y diferencia (Ancla vale 650 pesos).

Desde el principio sabía qué público quería conquistar, por eso no soy competencia para nadie. Mientras los otros están centrados en el mercado popular, yo me dirijo a uno más alto, que está descuidado. Luego vendrá una cerveza popular, ahí sí para competir con los demás , comenta Ramírez.

Cuestión de originalidad A mi papá -dice su hija Angela, una administradora de empresas que trabaja con él- le gusta probar que se pueden hacer cosas, cosas diferentes, bien hechas, no por demostrarle nada a nadie ni por plantear peleas. El es muy emprendedor y siempre le ha gustado ser pionero y original .

Y otra prueba de ello, fueron los casi 30 años que Hernando Ramírez vivió en San Andrés. Para allí partió sin tener aún la mayoría de edad con el objetivo de aprovechar que la isla se había convertido en puerto libre. Aunque llegó sin nada, al poco tiempo ya tenía su propia tienda. Vendía lo que la gente pidiera o necesitara: telas, cristales, electrodomésticos, enlatados, perfumes, fantasía, licores...

De un almacén pasó a otro hasta tener varios. Pero decidió regresar a tierra continental y montar una empresa de vinos. Desde hace más de diez años, en Mariquita, tiene la Viña Ramírez y la cava donde fermenta diferentes tipos de vinos y de whisky.

Las ganancias de estos negocios, además de multiplicarlas, las ha gastado, y lo sigue haciendo, en lo que considera su mejor inversión: él y su familia. Aunque no es un hombre de derroches le gustan las buenas cosas. Ya no viaja tanto como cuando vivía solo en San Andrés y se iba para España a ver toros o a pasear por Europa donde aprendió a tomar cervezas fuertes, a comer ricas carnes y a beber finos vinos. Ahora le gusta pasar más tiempo con su familia, acompañar a Diego -el menor de sus cuatro hijos- cuando tiene competencia de carros, o irse para la finca en Mariquita con Marines (María Inés, su esposa) a darle una vuelta a la Cervecería, al parador que pusieron para saborear la cerveza y a sentarse en la piedra filosofal que tiene en la mitad de la isla que forman las dos cañadas que recorren su tierra.

El agua que pasa por allí fue la principal razón por la cual compró esta finca. Siempre oyó decir a su papá que cuando fuera a comprar tierras, lo más importante era que tuvieran abundante agua; el resto se hacía. Y precisamente el agua es uno de los principales componentes de la cerveza y otra de las características que resalta Ramírez de su producto, pues es agua pura, de manantial y no de acueducto .

Lograr meterse en el mercado cervecero e intentar sobrevivir en él es una decisión tomada con la misma firmeza con que ha tomado todas las decisiones de su vida. Ahí está la clave de su éxito. Lo más importante en la vida es tener decisión, no titubear ni arrepentirse, eso es lo que trato de enseñarles a mis hijos . Sin embargo, esta es tan solo una parte, la otra está en ser exigente y no descuidar ni un solo detalle .

De ahí que siga con sus planes de expansión. Ya está lista la maquinaria que llegará de Estados Unidos para sacar al mercado, en abril o mayo, Ancla en lata. Y luego sacar Ancla Roja, la cerveza que sí va a pelear el mercado de las cervezas popular en el interior del país.

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