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BONDADES DE LA ORTODOXIA

BONDADES DE LA ORTODOXIA

A veces, agobiados por informaciones internas que abruman, nos permitimos que pasen inadvertidas ciertas informaciones alentadoras que dan cuenta de visiones muy favorables acerca de nuestro país en el exterior y que neutralizan en algo la catarata de mensajes negativos que por lo general giran alrededor de temas como el narcotráfico, el terrorismo y la delincuencia.

Los últimos de estos ejemplos los han aportado ediciones recientes de la revista Newsweek y de The Wall Street Journal Americas.

La primera hace una interesante proyección sobre los países a los que califica como los tigres del mañana , refiriéndose a las economías que en el siglo XXI podrían registrar fenómenos de crecimiento análogos a los que lograron en los últimos años los denominados tigres asiáticos como Corea del Sur, Taiwan, Hong Kong y Singapur.

Lo que llama la atención es que en una selección de sólo diez naciones, incluye a Colombia al lado de Azerbaiyán, Botswana, Costa de Marfil, Estonia, Perú. Jordania, Kazajstán, Latvia y Marruecos.

The Wall Street Journal Americas, por su parte, resalta la solidez de la economía colombiana en el concierto latinoamericano, en momentos en los que se registra el severo colapso de economías que daban la apariencia de ser relativamente sólidas y que habían evidenciado importantes niveles de crecimiento en años pasados.

Pero quizás la más importante explicación del parejo avance de Colombia es el buen manejo económico del que ha disfrutado el país hace mucho tiempo dice The Wall Street Journal. En una región donde las alzas y las bajas son la norma prosigue, Colombia ha disfrutado de un crecimiento económico estable desde los años 50 . Y concluye: Nunca sucumbió al frenesí de las privatizaciones que barrió a Latinoamérica... Inclusive durante la crisis de la deuda de los años 80, conocida como la década perdida, Colombia logró un crecimiento anual promedio del 4 por ciento y nunca dejó de pagar su deuda externa .

Y es cierto. La ortodoxia económica con la que se ha manejado el país, que en ciertas coyunturas provocó intensos debates, ha probado a lo largo de los años su razón de ser y sus bondades.

No quiere ello decir que pasemos por alto las señales de peligro que está enviando nuestro sistema económico, ni que bajemos la guardia para conjurar factores que nos están perturbando gravemente, ni que podamos desentendernos de los peligros que entraña la sobrevaluación de nuestra moneda. No.

Tampoco perdemos de vista como bien lo anota la publicación comentada que los mismos elementos que han evitado que la economía colombiana se contagie de los males que afectan a sus vecinos, se confabulen contra la llegada de capitales frescos de inversionistas que den una renovada dinámica a nuestros esquemas productivos.

Dentro de este marco, especiales comentarios amerita la bolsa colombiana que, ciertamente, pasa por un buen momento, aun a pesar de algunas oscilaciones que inquietaron a los analistas durante los últimos días.

Precisamente en este mismo sentido llama la atención una nota aparecida en la última edición de la revista The Economist que resalta el comportamiento de la bolsa colombiana y sus índices de crecimiento, que son los más importantes de la región.

Dice The Economist que Colombia danza al ritmo de su propia música, que ha resultado muy buena , aun cuando también advierte la precariedad de la capitalización del sistema y de la participación de grandes inversionistas extranjeros.

Así las cosas, en momentos en los que se empiezan a escuchar voces que se manifiestan favorablemente sorprendidas por la ortodoxia del ministro de Hacienda, Guillermo Perry, resulta oportuno mirar el comportamiento de nuestra economía durante las últimas décadas, y repasar los resultados favorables que se han alcanzado.

Sirvan pues estas líneas para complementar los esfuerzos analíticos que se han venido desplegando en torno del efecto tequila y de los riesgos de una mexicanización eventual de nuestra economía, con la visión imparcial de quienes están observando nuestro desempeño económico desde las más cómodas pero respetables barreras.

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