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UN CONCIERTO EN SU CREMA Y NATA

UN CONCIERTO EN SU CREMA Y NATA

Los guardaespaldas que no tienen boleta pasen a la izquierda . Esta frase se oyó repetidas veces a la entrada de gramilla, en las boletas de 250 mil pesos, mientras la gente pesada del país ingresaba al concierto que el jueves en la noche ofreció el tenor italiano Luciano Pavarotti.

Todo el mundo estaba allí. Era la primera vez que el estadio El Campín contaba con tan célebres personajes ubicados sobre su gramilla y era la primera vez también que un público tan selecto acudía en masa a un espectáculo de esta índole. Realmente, también era la primera vez que en Colombia se hacía una concierto con estas características.

Por eso, entre algunas personas reinó el desconcierto al verse frente a tan irreal espectáculo. Entre los asistentes hubo un buen número que nunca en su vida habían ido al estadio de fútbol capitalino y, la verdad, ni siquiera sabían cómo era el acceso a sus diferentes lugares. Acceso, que por lo demás, estuvo bastante congestionado en las boletas de mayores denominaciones, pues los mecanismo de seguridad impidieron que la entrada fuera fluida.

Y toda la parafernalia de este espectáculo fue diferente a la de todos los demás. De entrada el solo hecho de ir encorbatados los hombres y las mujeres con pieles y abrigos a un estadio de fútbol que está acostumbrado a los jeans y a los tonos rojos y azules, lo hacían lucir distinto.

Pero, aunque El Campín lució muy elegante, el esmoquin que pintaba ser el traje de la noche no se vio sino en muy pocos hombres que definitivamente prefirieron la corbata negra que un atuendo un poco más informal, pero mucho más cómodo.

Las mujeres, como era de esperarse, se pasaron varias horas en la peluquería ese día, pero no se fueron de coctel sino con vestimentas mucho más aptas para el tipo de escenario. Los abrigos, gabardinas y pieles de mink sí fueron protagonistas de la velada por aquello de las famosas frías y estrelladas noches bogotanas.

En gramilla todo el mundo se conocía con todo el mundo y el preámbulo del concierto se aprovechó para los saludos de rigor, la acostumbrada pasada de revista que unos se hacen con otros y para departir un rato con viejos conocidos de esos que solo se encuentran en los acontecimientos sociales muy importantes y en los entierros.

Pero eso sí, cuando sonó el himno nacional, nadie volvió a pronunciar palabra porque a pesar de ser la primera vez que un tenor de las condiciones de Luciano Pavarotti se presentaba en Colombia, la gente sabía a la perfección cómo comportarse en este tipo de presentaciones.

Sin embargo, lo que sí no supieron controlar fue el concierto de celulares que resultó ser muy suigeneris si se tiene en cuenta que Colombia está entrando en la cultura de este aparatejo y la gente aun no sabe cómo manejarlo en este tipo de certámenes. Para muchos, parace ser que entre más suene y más se saque es mucho mucho más play, lo que le dio una connotación un poco snob.

Y mientras el público estuvo deliciosamente callado, afuera los acomodadores no supieron apreciar el espectáculo y prefirieron sumergirse en un gran relajo, mientras el tenor entonaba sus más sublimes dos de pecho . Antes del espectáculo se habló mucho de la gran cantidad de universitarios que querían trabajar con la organización del concierto y uno supondría que su interés era el de escuchar al artista. Sin embargo, la realidad fue otra.

Este, sin duda, fue el acontecimiento social y cultura de la década. De hecho, para el concierto llegó gente de Venezuela, Brasil y de varias ciudades del país que quería ver de cerca a este inmenso tenor.

Reacciones Bernardo Hoyos, crítico musical Me gusto muchísimo. La noche estaba bella y había una magia especial. Fue un triunfo total. Pavarotti estaba en un día espléndido, Es un artista de verdad y su entrega con el público es total. Es sin duda uno de los tenores más importantes del siglo.

Su programa fue bastante curioso, pues no acostumbra a incluir áreas de tipo muy dramático en conciertos tan multitudinarios como el de El Campín. Parecía que el mismo Pavarotti se estuviera probando, sobre todo en la primera parte de su programa, como demostrando que sí era capaz de interpretar ese tipo de repertorio ante un público tan numeroso. La segunda parte también fue maravillosa y él se presentó muy generoso en la parte final. La orquesta lo acompaño muy bien y la parte técnica estuvo soberbia. Fue un acontecimiento histórico .

Pilar Castaño, presentadora de TV Espectacular por mil razones. El protagonista fue el público porque se comportó con altura y seriedad. Ahora, Pavarotti sin conocer Colombia se vino con sus 200 kilos a chupar altura y entregó lo que se vio. Ambos, público y tenor, entregaron lo mejor de sí.

En cuanto a la organización, a la gente se le olvida que estábamos en el estadio y que la salida de la gramilla está acondicionada para 24 jugadores de fútbol .

Javier Murillo, estilista Mejor no pudo ser, eso es todo lo que uno puede opinar de un espectáculo como el presentado por Pavarotti. Es, sin duda, el mejor concierto que se ha visto en Colombia.

Pienso que las ovaciones más grandes son para el público. Me impresionó la educación de la gente. Nunca pensé que fuéramos así. La organización y la vestimenta de los asistentes estuvo maravillosa .

Vicky Hernández, actriz de teatro y TV Fue un acontecimiento histórico. Por la talla del tenor y su dominio absoluto del canto y la escena. Fue la confirmación de que nosotros podemos hacer vida amable. Además, hubo una total compenetración entre artista y público.

Sobre la organización, siendo este el primer concierto de esta naturaleza, me parece que podemos aprender más cosas. Entiendo que la entrada al comienzo del espectáculo fue tranquila y sin aglomeraciones. pero los que íbamos confiados en silla numerada llegamos sobre la hora y se armó un desorden porque la entrada resultó insuficiente .

Michel Gorldstein, consejera cultural de la Embajada de Francia en Colombia.

El concierto me pareció de muy buena calidad, tanto la presentación de Pavarotti, como la de la orquesta y el flautista. Fue una joya; un regalo para todo el mundo. Felicito a los organizadores porque hasta comenzó puntual y eso es algo inusual .

María Paulina Espinosa, representante a la Cámara.

Fue extraordinario. Creo que Bogotá está lista para recibir los mejores espectáculos del mundo. Me encantó el público, cultísimo, la gente en las graderías con sus velas, fue divino. Además fue un concierto para toda Colombia. Yo me encontré con amigos de Bogotá, Cali, Barranquilla y Medellín .

Norberto, estilista Es lo mejor que se ha presentado en Colombia. En mi concepto, Pavarotti es el mejor del mundo. Fue algo espectacular. La gente muy bien arreglada.

Pero la organización fue terrible. Creo que no se presentaron más accidentes, por la calidad de gente que estaba en la parte numerada, porque todo el mundo era muy decente y aguantaba los empujones. De otra forma, hubiera sido fatal .

Sonia Osorio, directora del Ballet de Colombia El espectáculo me pareció increíble. Fue un orgullo para el país porque acudió toda clase de público. Además me pareció divino el escenario. Yo creo que la gente está maravillada por lo que presenció .

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