NARCOS COLOMBIANOS, VOLANDO ALTO

NARCOS COLOMBIANOS, VOLANDO ALTO

El periódico estadounidense Washington Post publicó ayer una columna, escrita por Jack Anderson y Michael Binstein, en la cual afirman que los carteles colombianos de la droga alcanzan nuevas alturas en sus esfuerzos para introducir cocaína en Estados Unidos. Por el interés que suscita el tema, recopilamos el artículo Las grandes ambiciones de los carteles de la droga son un gran problema .

07 de febrero 1995 , 12:00 a.m.

Según un informe confidencial de la Oficina Antinarcóticos (DEA) los carteles colombianos han comprado una flota de más de 40 jets usados de pasajeros que están utilizando para enviar gigantescos cargamentos de cocaína a México, Canadá, Portugal y Africa occidental, para de allí ser vendidas en Estados Unidos y Europa.

Para los capos de la cocaína comprar aviones de pasajeros viejos es una decisión menor. Aeronaves con gran capacidad de carga son fáciles de encontrar por fuera de Estados Unidos y a precios relativamente bajos. Más importante aún es que esos aviones con frecuencia les sacan ventaja a las aeronaves antinarcóticos que operan los funcionarios estadounidenses y mexicanos.

Aunque todavía se están usando pequeños aviones turboprop las primera evidencias indican que la mayoría de la cocaína transportada por vía aérea desde Colombia se está haciendo en aviones Boeing 727, Caravelle y Electras Truboprop de Lockheed , dice el informe confidencial de la DEA.

Algunos de esos aviones tienen instalados sistemas auxiliares de combustible que les permiten volar hasta 20 horas -unas ocho mil millas- sin necesidad de tener que reabastecerse. Uno de los aviones citados en el informe llevó cocaína a las costas de Portugal y regresó a Colombia sin hacer escalas.

Los 727 que han comprado los narcos y que vuelan de noche con las luces y los transpondedor apagados para evitar ser detectados, están, según la DEA, en capacidad de movilizar hasta 22 toneladas de cocaína en un solo vuelo. A los aviones les quitan los asientos de pasajeros para maximizar el espacio de carga. Esta, a precios de la calle, vale aproximadamente unos 1.8 millones de dólares. Eso equivale a la totalidad del producto interno bruto de Barbados.

Funcionarios del gobierno estadounidense están preocupados por lo que esta nueva modalidad significa en términos del volumen de cocaína que entra en EE.UU. Es un problema verdaderamente grande , dijo un funcionario de alto nivel. Un mecanismo tremendo para introducir cocaína a México y eventualmente a EE.UU.

El reporte de la DEA afirma que en tres vuelos ocurridos durante el invierno pasado, un avión entregó cerca de 42 toneladas de cocaína a los narcotraficantes mexicanos. Otros apartes del informe indican que sólo uno de los carteles mexicanos recibió hasta 60 toneladas de cocaína al año, y que buena parte de esta droga fue acarreada desde Colombia por este tipo de aviones.

Históricamente, los carteles de narcotraficantes han utilizado aviones más pequeños. Pero, en 1992, las dificultades para reemplazar los aviones decomisados o accidentados hicieron que los narcotraficantes buscaran mejorar su flota aérea fuera de EE.UU.

Según la DEA, los carteles ahora dependen de una flota de por lo menos 16 aviones Boeing 727, 11 Caravelles de manufactura francesa, 13 DC-9 y dos Lockheed Electras.

Estos tipos están volando a 500 nudos, explica un piloto antinarcóticos estadounidense. Lo máximo que pueden hacer nuestros Cessna Citations son 350 nudos. Lo único que uno puede hacer es utilizar aviones militares para perseguirlos .

Los jets militares no tienen dificultades para mantener la velocidad de los aviones de pasajeros, sin embargo, el combustible sí es un problema. Esto se hizo evidente en 1992 cuando dos jets de combate canadienses tuvieron que suspender la caza de un avión cargado de drogas para reabastecerse de combustible. El narco-avión viajó sobre el Océano Atlántico sin escalas desde Colombia hasta Quebec. Cuando la policía lo localizó encontró que 60 asientos habían sido removidos y remplazados por barriles de combustible y cinco toneladas de cocaína.

Aunque el nuevo frente aéreo se ha convertido en una prioridad de la DEA, hasta ahora sólo ha habido un caso en Estados Unidos que específicamente se refiere a los narco-jets.

En julio del año pasado, como parte de la operación Golden Jet (jet dorado) fiscales federales de Chicago acusaron a 17 compañías de carga aérea y a varios colombianos de manejar la división aérea de los carteles e introducir billones de dólares en droga a EE.UU. Los acusados están a espera de ser juzgados.

El fiscal encargado del caso, Sean Martin, le comentó a nuestro asociado, Dean Boyd, que lo que comenzó como un Cessna monomotor saltando islas caribeñas para introducir rápidamente cargamentos de a 100 kg de cocaína a la Florida, evolucionó rápidamente a cargamentos de cuatro a ocho toneladas en aviones Boeing 727. Esta extraordinaria transformación ha hecho del trabajo de interdicción algo mucho más difícil pero también más importante .

Por su parte, el Departamento de Estado ha presionado al gobierno de Colombia en las últimas semanas para que luche contra este tipo de vuelos. La atención se ha centrado en San Andrés, una isla colombiana cercana a Nicaragua que, según los oficiales estadounidenses, es utilizada como centro de operaciones por los narco-jets.

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