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DONDE ECUADOR Y PERÚ SE MIRAN DE FRENTE

DONDE ECUADOR Y PERÚ SE MIRAN DE FRENTE

En este punto de conflictiva frontera, donde están Huaquillas y Aguas Verdes, peruanos y ecuatorianos se miran fijamente. Los habitantes de la región no quieren la guerra, pero nada pueden hacer para evitar la movilización de tropas, tanques y cañones.

Esta es una zona de contrastes. En la parte ecuatoriana, los verdores de plantaciones de café, banano, plátano, cacao y pastizales. Al otro lado, comienza el desierto costero del Perú.

A los dos países los separa en este punto el río, Zurumilla. Huaquillas está situada en la margen derecha del río. Al otro lado, está la población peruana de Aguas Verdes.

En ambas poblaciones todas las mañanas sus respectivas guarniciones militares le rinden honores a sus pabellones nacionales. Las izan cuando despunta el alba y las arrean antes de que caiga la noche.

Sus habitantes viven de una agitada dinámica propia de la actividad comercial.

Los únicos hitos que aquí se conocen, son humanos. Personas que van de un lado para otro, que no creen en diferencias de razas, credos, posiciones sociales o económicas, mucho menos de nacionalidades. Por eso mismo no entienden el por qué de un conflicto armado entre naciones hermanas.

Reunión en el puente El domingo por la mañana se registró en la mitad del puente internacional una emocionante ceremonia religiosa en la que participaron habitantes de los dos lugares. Se improvisó un altar y frente a él se elevaron rogativas por un pronto restablecimiento de la paz.

Los habitantes de Huaquillas cargaron en andas la imagen de la Virgen del Cisne, patrona del lugar. Desde Zarumilla, los peruanos cargaron la imagen del Señor de los Cautivos.

Al termino del oficio religioso, peruanos y ecuatorianos se confundieron en un estrujante abrazo, prorrumpieron en sollozos y sus regresaron a sus países de origen con la esperanza de que muy pronto todo retorne a la normalidad. La fe había alcanzado lo que no han podido gobernantes y misiones diplomáticas.

Es que los rigores de la guerra no declarada ya se sienten en toda su magnitud, tanto en Huaquillas como en Aguas Verdes.

El comercio está completamente paralizado. Centenares de hombres y mujeres que viven pasando todo tipo de mercancías a través del puente, no tienen nada que hacer. El gremio de cambistas corre la misma suerte. Los transportadores no tienen qué movilizar. Si no hay trabajo, tampoco hay plata con qué darle de comer a sus familias.

Historia de dos pueblos EL TIEMPO luego de ingentes esfuerzos logro cruzar el puente internacional sobre el río Zurumilla y llego hasta Aguas Verdes donde pudo constatar la difícil situación por la que atraviesan los moradores del lugar debido al des abastecimiento de alimentos.

Los habitantes de Aguas Verdes (Perú) se aprovisionan de los alimentos que compran en Huaquillas (Ecuador). Pero por la situación de guerra, no se permite el paso de civiles en ningún sentido. La población peruana está desabastecida y el gobierno de su país no envía suministros para atender la emergencia.

Aquí la agricultura es mínima debido a la falta de agua. La ganadería no existe porque no hay pastos. Los únicos rebaños que se ven son de cabras.

Huaquillas es todo lo contrario de su vecina localidad peruana. La población ha sufrido un acelerado proceso en su desarrollo, admiten sus autoridades. La población flotante oscila entre los 20 y los 25 mil habitantes. Su calle principal, la Avenida de la República, la atraviesa de lado a lado y conduce al ocasional visitante de manera directa a la frontera.

En Huaquillas la comida sobra pero no hay quien la compre. Quienes han logrado pasar el puente internacional son sometidos a requisas y el ejército ecuatoriano no permite que de su país salga ningún alimento. Ni siquiera una bolsa de agua.

Los habitantes de Huaquillas se la pasan sentados en los andenes y en los corredores de sus residencias escuchando y viendo noticieros que transmiten permanentemente la radio y la televisión.

La situación es tensa. En el lado ecuatoriano militares patrullando el lugar. En el peruano se alcanza a observar movimiento de tropas, tanques de guerra, y cañones.

Tanto ecuatorianos como peruanos, demandan constantemente de los gobiernos de sus respectivos países declararle la guerra al analfabetismo, la miseria, la marginalidad y la falta de recursos para la salud. Pero la guerra con la que han respondido ahora no promete más que alimentar estos enemigos comunes.

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