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PARA VOLVER A CREER

PARA VOLVER A CREER

Si éste es un Gobierno serio, cuando esta columna aparezca publicada el señor Alvaro Raad debe figurar ya como ex director de la Aeronáutica Civil.

Si aún sigue en su cargo, si no se produce la renuncia de un funcionario que ha dado ya demasiadas muestras de ineptitud e indelicadeza, quién puede creer en los planes y prédicas de este Gobierno contra la corrupción administrativa? Hace apenas dos días el presidente Samper presentó el llamado Plan Transparencia: para volver a creer , que busca la aplicación de severas normas éticas para los servidores públicos, a fin de recuperar la credibilidad ciudadana en la honradez y eficiencia del Estado.

Pues, qué mejor oportunidad para aplicar el espíritu de este Plan y para demostrar, de manera ejemplarizante, que la cosa va en serio, con la destitución fulminante de un director de Aerocivil, que no solo le pidió a una compañía aérea bajo su vigilancia 41 pasajes para viajar a un homenaje en su honor en Cúcuta, sino que dejó de asistir a una crucial reunión entre el Banco Mundial y la Aeronáutica, para definir nada menos que los términos de la construcción de la segunda pista de Eldorado, por viajar al mencionado homenaje.

El informe que sobre estas anomalías presentó el Noticiero QAP, es contundente. Pero no son los únicos lunares que registra la trayectoria de Raad. Su desempeño como director regional de Aerocivil en Oriente fue calificado como deficiente por diversos motivos. Entre otros, el que nunca promovió las urgentes obras de cierre perimetral de la pista de Cúcuta, por cuya cabecera transitaban vehículos, animales y personas. Se necesitó una acción de tutela para obligar a Raad a tomar una medida elemental en defensa del derecho a la vida de pasajeros y pobladores.

Por otra parte, la Aerocivil ha sido invadida de funcionarios de Norte de Santander, fortín político y burocrático del señor Raad, sobre cuya competencia existen toda suerte de dudas. El solo y dramático hecho de que la semana pasada se registraron cuatro cuasicolisiones en Eldorado, es suficiente muestra de cómo marchan las cosas en la dependencia encargada de la seguridad aérea. Lo peor, según las compañías de aviación, es que en Aerocivil nadie responde, ni da razón de nada.

Otro dato alarmante sobre el criterio de Raad para seleccionar a sus colaboradores es el haber nombrado como Director de Seguridad Aérea a un piloto que salió de Avianca por problemas de embriaguez. Raad fue enterado de estos antecedentes y sin embargo procedió a nombrarlo.

Un hecho revelador sobre el director de la Aerocivil sucedió aquí mismo en EL TIEMPO. Resulta que al otro día del terrible y misterioso accidente de María La Baja, cuando aún no se conocía el número de víctimas ni las causas del accidente, y revoloteaban toda suerte de versiones contradictorias, apareció en la Redacción nadie menos que el jefe máximo de la Aeronáutica. Cuál no sería la grata sorpresa de redactores y editores al ver a un funcionario que le ponía la cara a la prensa en un momento tan difícil. Pero, qué va. El doctor Raad venía exclusivamente a una visita de cortesía al director del periódico. Ni una palabra sobre el accidente. Dijo no saber nada y, en efecto, nada sabía. Asombroso, no? Pero lo más asombroso, lo que resulta de veras incomprensible, es cómo un personaje con estos antecedentes y hoja de vida llega a ocupar la dirección general de la Aeronáutica Civil de Colombia. Del país que tiene uno de los más serios problemas de seguridad aérea del mundo. Y de una dependencia donde se mueven los intereses más complicados, y que está considerada como fundamental en la lucha contra el narcotráfico.

El desconcertante ascenso de Raad a la dirección de Aerocivil tal vez lo pueden explicar mejor sus mentores políticos: el senador Fabio Valencia Cossio y el ministro de Transporte Juan Gómez Martínez, quien es además su jefe directo. He sabido de buena fuente que, por causa de la pésima calificación que tenía en los informes de auditoría, Raad estaba en la lista de los que debían salir de la Aeronáutica en la reforma del 94. Pero la coyuntura político-electoral de ese año y sus padrinazgos políticos lo mantuvieron en el cargo.

Luego fue propuesto para la dirección general por un sector del conservatismo. Debido a sus antecedentes, el nombramiento estuvo trancado dos meses en Presidencia, que solicitó a sus padrinos buscar otro candidato. Pero fue tal la insistencia de aquellos que el Presidente terminó por ceder.

Grave cosa. Grave y deprimente que se llegue a tal extremo de politiqueria y clientelismo en una agencia del Estado de la que dependen la vida de miles de pasajeros que viajan diariamente en avión. Preocupante que, al mismo tiempo, los servicios de inteligencia y antinarcóticos señalen que los controles de la Aerocivil se han relajado , y que muchos funcionarios que estaban bajo investigación hayan sido confirmados, cuando no ascendidos.

Para volver a creer , es el lema del Plan Transparencia que acaba de lanzar la Presidencia. Si de eso se trata, el Alto Gobierno tendrá que dar ejemplos concretos de que su lucha contra la corrupción no es solo diciendo, sino haciendo. Nombrar funcionarios sin tacha debería ser el primer paso elemental. Y adoptar medidas inmediatas y drásticas contra quienes cometan indelicadezas es el obvio paso subsiguiente. Vamos a ver. Para creer.

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