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PERDÍ 15 AÑOS DE ESFUERZO

PERDÍ 15 AÑOS DE ESFUERZO

Cuando Alirio Morales vio su vivienda destruida sintió la angustia más grande de su vida al pensar que su esposa y dos de sus hijos estuvieran ahí debajo de adobes, guaduas, vigas y tejas.

Volví a vivir cuando entre la multitud mi hija Marisol, de 3 años, se agarró a mi pantalón y la vi ahí, pequeñita. Entonces la besé y abracé con todas mis fuerzas , dice este agricultor de 35 años.

En ese momento, hizo su aparición Diosanely, esposa de Alirio, llevando en brazos al pequeño Dídier de Jesús.

Vivían desde hace cuatro años del barrio el Crucero en el Cairo, al norte del Valle, y donde antiguamente vivía su abuela. El le compró la casa a un familiar y desde 1991 empezó a adecuarla cambiando techos, andenes y reparando paredes.

A su edad, ahora debe empezar de nuevo. No sólo la vivienda se vino al suelo sino que sepultó 15 años de esfuerzos junto a su esposa. Los seis hijos de la pareja quedaron también en el desamparo.

Entre tanto, en Roldanillo, un municipio a tres horas de El Cairo, Nancy Rodríguez vio alejarse una carretilla tirada por un caballo blanco. El trabajo y sacrificio que le llevó montar un pequeño almacén de variedades de donde obtenía su sustento, se vieron reducidos a escombros, luego del sismo.

El techo se vino al suelo destruyendo estanterías. vitrinas y mercancía. Queda solo un montón de tejas y vidrios que la carretilla lleva al basurero municipal.

Estas son escenas comunes en una docena de municipios del norte del Valle, en los cuales los efectos del terremoto del miércoles dejaron centenares de viviendas averiadas, otras deben ser evacuadas y unas 20 demolidas.

La situación más crítica se presentó en El Cairo, un municipio de once mil habitantes, el 40 por ciento de ellos en el casco urbano, y localizado sobre la cordillera occidental a seis horas de Cali.

Carlos Alberto Castro, secretario de Gobierno de la localidad, afirma que unas 500 casas resultaron averiadas, seis fueron destruidas y doce evacuadas.

Por fortuna en medio del desastre general sólo seis personas resultaron heridas.

De otro lado, el 50 por ciento de las viviendas del casco urbano quedaron afectadas y la situación es angustiosa para la mitad de los cinco mil habitantes. Hasta ayer no se tenían reportes negativos de las 65 veredas.

Los daños totales se estiman en 200 millones de pesos. Pero, el drama ahora es cómo ayudar a los damnificados con el escaso presupuesto de 650 millones de pesos.

El fondo de desastres dispone sólo de dos millones de pesos lo que puede costar la reparación de solo cuatro viviendas, y el resto qué? , dice Castro.

En cada cuadra son comunes las escenas de familias enteras recogiendo escombros, reparando techos, alzando adobes, y ya los materiales empiezan a escasear.

También la falta de recursos preocupa a la secretaria de Gobierno de Anserma Nuevo, Rosa Bibiana Velásquez. En esta localidad de 16 mil habitantes, el 40 por ciento en el casco urbano, unas 200 viviendas resultaron averiadas, 33 semidestruidas y 14 desplomadas. El presupuesto es de 1.622 millones, pero el Fondo de Emergencias cuenta con sólo 500 mil pesos, y el temor es que otra réplica del sismo haga desplomar más viviendas.

Hasta la tarde de ayer seguían llegando personas para informar sobre la destrucción de sus casas, especialmente de la veredas El Billar y Gramalote.

Para el Cairo. la Gobernación del Valle ofreció construir 11 viviendas pero queda la incertidumbre para las 500 familias restantes que deben reparar sus casas.

Daños en colegio En Roldanillo, ayer en la madrugada obreros limpiaban la Calle de los Poetas que da al Museo Rayo, donde solo un ventanal se rompió.

Mientras que el Liceo Femenino sufrió los daños más graves. El profesor Alvaro Libreros señala que cinco de los 12 salones, la biblioteca y la rectoría quedaron inservibles. Las 600 estudiantes deberán seguir sus clases en la escuela del mismo nombre durante la jornada de la tarde, porque no fue necesario suspender las clases gracias a la existencia de este otro centro.

Ocho guaduas sostienen ahora la parte posterior de las aulas del Liceo, porque un hundimiento puede ocasionar en cualquier momento que se desprendan las paredes.

La iglesia de la Ermita de Cali, construida a finales de 1780, no se escapó al temblor, sufrió daños en el presbiterio y la cruz se vino al suelo.

Otros lugares afectados son el barrio Llanitos, las escuela J. F. Kennedy, el Colegio Belisario Peña, el Instituto de Carreras Intermedias y las iglesias San Sebastián y La Trinidad, además de los daños mencionados en la Ermita. En el hospital se vino al suelo una pared y parte del techo sufrió daños.

Por su lado, en Roldanillo hay 58 casas averiadas y 7 personas heridas. Y en el vecino municipio de La Unión, el alcalde Carlos Alberto Puerta señala que 36 viviendas sufrieron averías, cuatro quedaron destruidas, hay nueve personas heridas, dos de ellas con lesiones de consideración.

La plaza de mercado sufrió daños en el 35 por ciento de su estructura y es necesario demoler una parte.

También se vino abajo el museo en la Escuela Magdalena Ortegón. Similar suerte corrió la sede de la Universidad del Valle.

En el ancianato se reventaron los pisos y la cúpula de la iglesia San José sufrió daños.

Piden posada En la vereda El Crucero, de La Unión, debió ser trasladado a Cartago el anciano Gilberto Giraldo por fracturas en los brazos y piernas. Fue necesario coserle 60 puntos en la cabeza.

Consuelo Velásquez, la esposa de su hijo, César Giraldo, y dos pequeños están ahora de posada donde un familiar y otros allegados duermen en el suelo cubriéndose con plásticos.

Consuelo Velásquez quedó viuda hace tres años, tiene cinco hijos, viven del sembrado de uva y llevan aquí nueve años. Su casa quedó inhabitable. Ahora no tienen quien le ayude.

También en esta vereda la casa de Clara Rosa Hernández se desplomó, quedaron damnificadas 11 personas pero no hubo heridos.

Además, María Toro, quien vive el barrio Crucero, quedó atrapada bajo los escombros de su casa y hubo que recurrir a la ayuda de varios vecinos para sacarla de allí.

Muchas personas agradecen que el temblor hubiera sido de día, pues de lo contrario muchas más personas hubieran muerto atrapadas por sus propias casas.

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