El nuevo disfraz de DMG, la ‘pirámide’ más perseguida

El nuevo disfraz de DMG, la ‘pirámide’ más perseguida

Unos 80 hombres corpulentos, vestidos de negro, se encargan de que ninguno de los potenciales clientes de la nueva Comercializadora DMG, ingrese cámaras fotográficas, celulares prendidos o grabadoras a sus instalaciones, ubicadas al norte de Bogotá.

01 de junio 2008 , 12:00 a.m.

Solo Jefferson Alfonso y Humberto Arango, dos jóvenes ejecutivos que trabajan de 8 a.m. a 5 p.m., están autorizados para hablar del meganegocio que se les está ofreciendo a multinacionales europeas, a funcionarios de una prestigiosa EPS o a cualquiera que haga las largas colas que rodean la empresa, siempre y cuando acepte las reglas de juego y lleve efectivo.

“Tienen que firmar un contrato, pero no se los podemos entregar. Si compran un computador de un millón de pesos, con las tarjetas prepago, en 6 meses les devolvemos 500 mil. Si la compra es de 50 millones, les devolvemos 25 millones (...) Claro está que si se deciden por un carro nuevo o usado, de los que hay en la vitrina, solo les devolvemos el 30 por ciento del costo.

(...) esto no es ni un banco ni una ‘pirámide’”, dicen con micrófono en mano, un parlante a todo volúmen y el apoyo de vigilantes privados que portan armas cortas.

La primera advertencia que hacen es que la empresa que promocionan no se llama David Murcia Guzmán, DMG –cerebro del negocio– sino Diversidad de Mercado Global, DMG.

La segunda advertencia es que las resoluciones de la Superintendencia Financiera, que hace algunos meses prohibieron captar dinero del público a través de tarjetas prepago, quedaron sin efecto legal.

“Fueron reversadas por abogados. La Superintendencia se tuvo que subir la cremallera (SIC)”, advirtió el pasado miércoles Arango, durante una de las 18 conferencias diarias que ofrecen en el sótano de las instalaciones de Megaeventos y a las que asisten en promedio unas 540 personas al día para entregarles sus ahorros.

Burla al Estado .

Pero todo es falso. La nueva DMG es la misma DMG a la que las autoridades vienen investigando por presuntos vínculos con mafias.

EL TIEMPO estableció que aunque el nuevo disfraz de la firma tiene un objeto social distinto –la globalización del consumo– y una razón social diferente, en papeles figuran los mismos socios, y la actividad es calcada: es otras palabras, es un clon.

Este hábil mecanismo les permite ponerse a salvo de las consecuencias que tiene el violar la orden que les dio la Superfinanciera de frenar su actividad ilegal.

Además, cambiaron de sede. Desde enero de este año, y echando mano de un intermediario –la firma Sánchez Rivera– alquilaron 16 mil metros cuadrados en el centro comercial Megaeventos. Al parecer pagan 20 millones de pesos diarios de arriendo.

“Hicimos contrato por 6 meses, pero nada tienen que ver con nosotros, advierte Santiago Izquierdo, representante legal del centro comercial.

Sigue la persecución.

Las autoridades le reconocieron a este diario que desconocían el camuflaje que desarrolló DMG pero advirtieron que las acciones judiciales y financieras en su contra continúan: “Aunque nos demandaron ante el Consejo de Estado, las resoluciones en su contra están en firme”, advirtió un vocero de la Superintendencia Financiera.

La Fiscalía también informó que siguen caminando las investigaciones por captación ilegal de dineros y por posible lavado de activos.

Incluso, investigadores avanzan en el rastreo del nexo de DMG con una casa de cambio ligada al narcotraficante Juan Carlos Rámírez Abadía, alias ‘Chupeta’.

Entre las 900 más grandes .

Nadie se explica, entonces, por qué el Grupo DMG sigue campante, vendiendo tarjetas prepago y devolviéndole a la gente entre el 30 y el 50 por ciento de la compra que haga, o el ciento por ciento de la misma, si ningún electrodoméstico o automóvil les parece atractivo.

¿De dónde saca el dinero? Nadie lo sabe. Pero sí se sabe que acaba de incorporar a su portafolio carros alemanes, americanos y chinos, electrodomésticos importados e incluso anda buscando personal para ampliar sus servicios al área del diseño de modas y de los negocios internacionales con Brasil y Venezuela. Ya tienen inversiones en Ecuador, Panamá y México. También está reclutando “profesionales como conferencistas, con buena redacción de cartas de negocios y manejo de auditorios”.

El negocio van bien, que el Grupo DMG figura en el puesto 655, entre las 900 empresas más grandes del país.

Según sus balances, en el 2007, obtuvo ingresos operacionales por 72.023 millones de pesos, activos por 32.720 millones; y una utilidad neta de 38 mil millones de pesos.

Esas cifras la ubican en el puesto 18 de las comercializadoras más grandes, al lado de empresas de renombre como Jhon Restrepo, Discristal y Alimentos Polar.

¿Murcia, voló?.

El cerebro de todo este sospechoso negocio, David Murcia Guzmán –un bachiller de 28 años, oriundo de Orito (Putumayo)– no apareció para responderle a EL TIEMPO los nuevos interrogantes sobre su empresa.

Voceros de su empresa informaron que estaba fuera del país y según registros de inmigración, desde que empezaron las investigaciones, aumentaron sus salidas (ver ‘No apareció David...’).

¿Qué van a hacer ahora las autoridades para intervenir a la nueva DMG?.

u.investigativa@eltiempo.com.co.

No apareció David Murcia Guzmán.

EL TIEMPO se comunicó telefónicamente con varias dependencias de la firma DMG en Bogotá e intentó hablar con David Murcia Guzmán, propietario de la empresa, pero no fue posible.

En la Gerencia Administrativa dijeron que Murcia se encontraba fuera de Colombia.

No obstante, personas cercanas a ese conglomerado comercial le manifestaron a este diario que la firma está a la espera de que el Consejo de Estado les dé la razón en el proceso jurídico, en el sentido de avalar “una nueva forma de comercializar productos a través de tarjetas prepago”.

Y aunque afirmaron que a la firma DMG no se le puede comparar con entidades financieras ni bancarias, porque ese es “un enfoque sesgado”, aceptaron que “recogen fondos de la gente para ponerlos a producir con sus proveedores”.

También dijeron que ya reembolsaron los más de 18.000 millones de pesos que la Superintendencia Financiera les ordenó devolver a sus clientes, cuando les prohibió seguir captando dineros del público a través del sistema de tarjetas prepago.

“Esos dineros fueron devueltos a partir de septiembre, cuando se produjo la intervención de la Superfinanciera, y en la medida en que se vencían los plazos de los contratos”, dijeron

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