PORTAR ARMAS NO ES UN DERECHO FUNDAMENTAL

PORTAR ARMAS NO ES UN DERECHO FUNDAMENTAL

Si usted tiene un arma de fuego en su casa, tiene 42 veces más posibilidad de agredir o asesinar a un pariente, que de usarla de manera efectiva contra un agresor.

11 de febrero 1995 , 12:00 a.m.

Es más, según la Corte Constitucional, el riesgo de que una pelea o altercado familiar termine en una tragedia es 12 veces más probable en aquellos hogares en donde existen armas de fuego.

Basada en estas cifras, contenidas en un estudio de la Asociación Médica Estadounidense, la Corte dejó en claro que en el país no existe ningún derecho constitucional de los colombianos a adquirir y portar armas de defensa personal.

A juicio de la corporación, el monopolio de las armas lo tiene el Estado y, por ello, la penalización de la fabricación, comercio y porte de material bélico sin permiso de autoridad competente no viola ningún derecho fundamental de los ciudadanos.

Al contrario, dijo, sobre ponencia del magistrado Alejandro Martínez Caballero, constituye una prenda de garantía para evitar la alteración del orden público.

Pese a ello, los traficantes de material bélico, según la Policía, han inundado el territorio. Sólo en 1994, las autoridades decomisaron en el país 21.775 armas y 64.183 municiones de diferentes calibres.

Según la Corte, el libre acceso de los ciudadanos a las armas resultaría perjudicial no sólo para la seguridad sino para el propio derecho a la igualdad de las personas.

La razón: ello generaría -dijo la corporación- una escalada armamentista o una acumulación de medios de violencia en los sectores más poderosos de la sociedad, mientras que la mayoría de la población se encontraría en una situación de desprotección creciente .

Basada en un estudio oficial, la Corte indicó que hoy por hoy más del 80 por ciento de los homicidios que se registra en el país se produce con armas de fuego, las cuales constituyen la principal causa de muerte en Colombia, por encima de las enfermedades cardíacas y el cáncer.

En rigor, las armas de fuego no son causantes de la violencia, sino que la hacen más letal. Por eso, una efectiva política de control al porte de armas contribuye, entonces, a disminuir el número de muertes violentas.

Es obvio, entonces, explicó un magistrado a EL TIEMPO, que la concesión de los permisos a los particulares para la posesión y porte de armas no puede extenderse, como principio general, a las armas de guerra.

Monopolio legítimo Para la corporación, la Fuerza Pública tiene todo el derecho a poseer un tipo de armamento que permita mantener un monopolio eficaz y legítimo sobre la fuerza.

Por eso, dijo al refrendar una norma del Código Penal que penaliza el porte de armas, admitir que un particular o un grupo de particulares posean y porten armamento equivale a crear un nuevo cuerpo de fuerza pública, con lo cual se viola el principio de exclusividad de la fuerza pública .

En el caso colombiano, señala el fallo, por las condiciones que atraviesa la sociedad, el control a la tenencia de armas resulta indispensable para el sostenimiento de la seguridad pública y la realización efectiva de los derechos de las personas.

La corporación enfatizó que la ineficacia que puedan tener las autoridades, o los problemas de impunidad en el país, no pueden convertirse en excusa para que el Estado deje de asumir su responsabilidad constitucional y legal de defensa del pacto social encarnado en la Constitución .

Por el contrario, -indicó-, el Estado debe fortalecer el monopolio de las armas y aumentar su eficacia para proteger los derechos de las personas y disminuir sus condiciones de indefensión frente a los actores violentos .

La Corte dijo, además, que el Congreso puede criminalizar o despenalizar conductas, siempre que al hacerlo respete los principios, derechos y valores fijados por la Carta.

La corporación concluyó que la penalización del porte de armas, lejos de poner en peligro la vida de las personas, busca protegerlas de mejor forma, al intentar disminuir los riesgos que derivan de un proceso de generalizado armamentismo.

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