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El sueño de recorrer América en dos ruedas

El sueño de recorrer América en dos ruedas

A los 10 años de haber sufrido un accidente que casi lo deja cuadripléjico, Iván Pisarenko decidió dejar de deslizarse por las calles de Buenos Aires para seguir un proyecto de vida sobre dos ruedas, en su moto, por toda América.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
29 de mayo 2008 , 12:00 a. m.

“Siempre me sentí distinto y el viaje significó decir ‘soy distinto y voy a disfrutar ser distinto’”. Así explica Iván esta aventura, que comenzó en Alaska y terminará en Tierra del Fuego, pero que pasó por Bogotá, donde arregló su moto Honda 650 después de 70.000 kilómetros recorridos.

Desde los 8 años le apasionaron las motos; trabajó limpiando algunas de ellas y compitió en diferentes circuitos, hasta que a los 18 años se rompió la columna en un accidente. “Me sentía invencible, pero durante cinco días tuve la incertidumbre de si quedaría cuadrapléjico o no y fue cuando decidí que quería vivir de otra forma”.

La primera inversión que hizo para la travesía fue comprar mapas de todos lados, que le costaron “una fortuna”, los pegó en la pared de su cuarto y empezó a hacer un itinerario de viaje que, según sus cuentas, no duraría más de nueve meses. “Me demoré un año preparando el cronograma, pero cuando llegué al primer lugar lo tiré a la basura y mi brújula fue escuchar a la gente”. Sin saber cómo armar una carpa, su primera noche la pasó muerto de frío en un pueblo de Canadá, cerca de Vancouver, temiendo por los osos y poniéndose metas de cuántos kilómetros recorrería en un día.

“En Alaska mi fantasía era llegar al Ártico. Recorrí 800 kilómetros por una carretera destapada. Lo mejor fue ver que a las 9 de la noche aún se veía el sol, que a las 12 de la medianoche apenas era el atardecer y que 15 minutos más tarde amanecía”.

Ya en Estados Unidos, en San Francisco (California), afrontó la situación más difícil que ha tenido en el viaje. “Nos fuimos con mi hermano hacia Los Ángeles. Bajando por unos acantilados él cayó 20 metros. Pensé que estaba muerto”, recuerda y añade que lo cuidó por un mes y medio en el hospital.

Luego pasó a México, donde se quedó 11 meses, pues la gente de este país lo cautivó. En Cuba permaneció otro mes y cuando llegó a Centroamérica ya corría el 2006.

A principios del 2007 llegó a Colombia, el país que más le ha gustado por la calidez de su gente. Así lo confirmó a su paso por Bucaramanga. “Al ver la moto con todas esas maletas y con calcomanías de cada país me paró la Policía de Carreteras. Me preguntaron de dónde venía, entonces les mostré mis fotos, me ofrecieron tinto y queso, me quedé charlando con ellos y terminé invitado a almorzar, con dos galones de gasolina gratis y una pañoleta de recuerdo”, dice. Pisarenko tiene tres reglas que trata de cumplir: viajar solo, no tener comodidades y no llevar souvenirs. Hoy, con siete kilos menos, recuerda que ha trabajado haciendo pizzas; ha sido mesero, fotógrafo, vendedor de publicidad y hasta socio de un velero. Ahora, en Bogotá, vende camisetas.

1.100 días ha estado en las carreteras de América el viajero argentino Iván Pisarenko

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