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PACTO FRENTE A SALTO SOCIAL

PACTO FRENTE A SALTO SOCIAL

En este momento se presentan condiciones favorables para el control de la inflación en Colombia. Por un lado, el crecimiento de los medios de pago ha venido disminuyendo desde octubre del año pasado, y por otro lado, el Pacto y la presión del gobierno están logrando quebrar las expectativas de inflación al imponer el 18 por ciento como meta en todos los sectores.

Sin embargo, hay que tener cuidado de no exagerar la presión porque no todos los sectores tienen las mismas estructuras de costos y demanda. La imposición uniforme del 18 por ciento sacrifica más a unos que a otros, lo que puede deteriorar la calidad en sectores importantes para los objetivos del plan de desarrollo Salto Social.

Hay productos y servicios que podrían catalogarse de bienes superiores, cuya demanda sube más que proporcionalmente a medida que aumenta el ingreso per cápita de un país. Son cosas que la gente encuentra cada vez más deseables a medida que aumenta su nivel de vida, como los servicios de educación, de salud y de vivienda; en consecuencia, es común encontrar que sus precios suben más que la inflación. Frenarlos puede ser bueno para el cumplimiento de metas en el corto plazo, pero malo para la calidad de dichos servicios en el futuro.

A este respecto, parece presentarse una contradicción entre el Pacto Social y el Salto Social, ya que este último propone mejorar la calidad de la educación y la salud.

Debemos recordar que la inflación es el promedio de los cambios en todos los precios, y no la cifra a la cual suben todos estos. Si la meta es el 18 por ciento, entonces, para obtener ese promedio, algunas cosas tienen que subir más que el 18 y otras menos.

De hecho, algunas cosas ya subieron más que el 18. Según informaciones de prensa, hubo alzas salariales del 21 por ciento en el Congreso y en las altas cortes judiciales; y el Banco de la República, garante constitucional de la inflación, subió salarios en 24 por ciento.

La inflación en Colombia no es un problema prioritario. Hemos convivido con ella durante años, la conocemos y la sabemos controlar. Una meta impuesta con demasiado vigor pondría en peligro la adhesión al Pacto, así como el buen trabajo que ha hecho el gobierno en el frente inflacionario, y comprometería la calidad de la educación, de la salud y de otros servicios de los cuales depende el desarrollo del país. Una solución podría ser la de permitirles a algunos sectores prioritarios del Salto Social subir más del 18 por ciento, pero sin publicidad.

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