MARÍA EUGENIA, A MARTILLO LIMPIO

MARÍA EUGENIA, A MARTILLO LIMPIO

María Isabel Urrutia no es la única deportista en Colombia que práctica, con éxito, el atletismo y el levantamiento de pesas. María Eugenia Villamizar Amado, también lo hace. Esta santandereana de 25 años, hace un mes, en el Suramericano de Montevideo, ganó oro y plata en la categoría de 70 kilos e impuso una marca en envión.

13 de mayo 1996 , 12:00 a.m.

Pese a todos esos triunfos, María Eugenia se siente mucho más cómoda en el lanzamiento del martillo, su prueba.

Para confirmar lo anterior, el viernes en la noche se colgó el oro en el certamen atlético de Medellín, superando, a su vez, los récords iberoamericano y nacional que estaban en su poder.

A mí el atletismo fue el que me dio el nombre , dice ella, patrocinada por el programa Cien de Oro de Coldeportes.

A Villamizar, como a tantas otras deportistas, también le adeudan dinero. Me deben febrero, marzo y abril. Esa plata se demora, pero llega , dice.

Antes de practicar el martillo, María Eugenia, en la categoría juvenil, lanzaba disco y bala. Pero dice con María Isabel (Urrutia) no hay nada qué hacer .

Con ese cambio, esta santandereana se dedicó a escribir la historia del lanzamiento de martillo, todo porque esta prueba sólo se practicaba en masculino.

En los Juegos Nacionales de Barranquilla fue la primera vez que se cumplió el lanzamiento de martillo en forma oficial y yo fui la ganadora .

A nivel internacional, igualmente, el debut de esta competencia fue en el Iberoamericano de Mar del Plata y, claro, con 55,70 metros Villamizar también se colgó la presea dorada.

Ahora, el martillo femenino también está en los Panamericanos y en los Suramericanos, pero falta el Mundial y los Juegos Olímpicos.

Por eso, María Eugenia, contrario a muchos colegas suyos que están preocupados por la marca mínima que les permita asistir a los Juegos de Atlanta, no está preocupada, aunque sí desmotiva un poco, pero, pese a todo, tengo que hacerlo bien .

Cuando no está compitiendo, Villamizar tiene una agenda bastante ocupada.

Se levanta temprano para entrenar martillo de seis a ocho de la mañana; luego se va para su trabajo en la sección de archivo en Coomultrasan (Cooperativa Multiactiva de Trabajadores de Santander) y, finalmente, de cuatro a seis de la tarde, se dedica a practicar el levantamiento de pesas. Ufff, qué día! Por todo lo anterior, y hasta con razón, María Eugenia se aburre mucho cuando no entrena. El deporte es mi vida. No sé hasta cuándo voy a competir, será difícil que me retire. Tal vez el día que me canse , dice.

En el plano personal, esta mujer nacida en Bucaramanga se considera sencilla, humilde y trabajadora a morir .

Mi mamá, Alcira, se siente muy contenta por mis triunfos, ya que soy la única deportista de la familia .

Pese a ello, doña Alcira no es de las que hace bulla cuando su hija gana algún torneo internacional.

En eso se parecen madre e hija, ya que María Eugenia también se considera bastante reservada.

Claro que la timidez y silencio se le termina a Villamizar cuando llega la hora de competir. Ahí es otra. Casi siempre ganadora, como en el Iberoamericano.

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