Secciones
Síguenos en:
EN EL FRENTE NO ESTABAN ENTERADOS

EN EL FRENTE NO ESTABAN ENTERADOS

Los rojos , gritó un soldado ecuatoriano. Se escuchaba el ruido de aviones que por la espesa neblina no identificamos. A lo lejos se podían escuchar disparos de morteros y descargas de fusilería. Aquí nadie sabia que dos horas antes había comenzado el cese al fuego decretado por el Perú.

Solo diez minutos después de haber llegado a Coangos la guarnición se declaró en alerta y fuimos obligados a correr y ocupar las trincheras de los soldados.

El gobierno de Ecuador nos había llevado a nosotros -una legión de periodistas- hasta los destacamentos militares que reclamó el gobierno del Perú como sus trofeos de guerra , para mostrarnos que allí flamea la bandera ecuatoriana.

Al frente de Coangos está el destacamento peruano, Soldado Pastor , donde probablemente tampoco se conoce la orden de alto al fuego.

Los dos destacamentos están aislados del resto del mundo. En plena selva no se capta la señal de ninguna estación de radio mucho menos de la televisión.

Para llegar allí tuvimos que abordar un avión caza del ejército ecuatoriano que nos llevó del aeropuerto de Quito hasta la localidad de Macas. Allí abordamos un Twin Otter hasta el campamento militar de Patuca. Y de allí nos embarcamos en un helicóptero Puma en el que fuimos hasta los destacamentos de Coangos y posteriormente a Tiwinza.

Para llegar a Tiwinza, fue necesario caminar desde el sitio de El Maizal , donde nos dejó el helicóptero, uno diez kilómetros, por un sendero de lodo; atravesar tres ríos y escalar una montaña.

Coronar la cresta del monte es cosa de hombres. En el lugar se pueden observar varios bohíos y un pequeño helipuerto donde han sido destacados varios centenares de hombres armados hasta los dientes para vigilar esta parte de la frontera.

El sargento Cortés, un hombre de color y corpulento, es el que más sonríe. Durante uno de los tantos combates logró con un disparo de misil tierra-aire, derribar un helicóptero rojo , (peruano).

Para las unidades de este destacamento, con o sin alto al fuego, todo sigue lo mismo . Nadie le quiere dar crédito a las palabras del chino Fujimori.

Aquí las tropas ecuatorianas están desde hace catorce anos, dicen. Tiwinza, al igual que el puesto de Coangos, siempre han sido ecuatorianas , repiten una y otra vez.

Las unidades tienen la moral en alto y son permanentemente asistidas por tropas heliotransportadas desde la base militar de Patuca. En varios kilómetros a la redonda no hay población civil. Las comunidades indígenas están a unos diez kilómetros de camino.

Continúa escuchándose el ruido de aviones sobrevolando, son de reconocimiento , nos dicen. En nuestro rostro era evidente el nerviosismo. Acepto que era miedo.

Cuando les pregunté si ahora solicitarían a sus comandantes que fueran relevados de sus puestos dijeron que no, aquí queremos quedarnos defendiendo nuestra patria.

El sargento Cortes, dirigiéndose socarronamente al grupo de periodistas, dice: Quédense esta noche y mañana de desayuno les daremos un bombardeo . Pero nosotros preferimos irnos y enviar nuestros despachos.

(VER RECUADRO MAC)

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.