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EL EFECTO SCHWARZENEGGER

EL EFECTO SCHWARZENEGGER

A falta de temas serios o divertidos en Hollywood, buenas son las ocasiones para matar el tiempo con argumentos banales que atrapan al público como si fuese moscas. Si hace poco los huevos fosilizados de dinosaurio abrían la posibilidad de inaugurar un parque de atracciones, y una corista negra se disfrazaba de monja para eludir las amenazas de una organización criminal, ahora hay que entender cómo fecundar un óvulo congelado e implantarlo en el abdomen de un fisiculturista austriaco cuyo solo apellido hace prodigios. Qué lejos estamos de las tragicomedias de Chaplin que hacían reír y llorar a la vez!

Schwarzenegger vuelve y juega..., con el simpático Danny DeVito (Gemelos), en un papel pretendidamente cómico que se burla de su estereotipo heroico como sólo puede hacerlo alguien sin temor al ridículo. Con náuseas, desmayos, antojos, calenturas, contracciones... barriga abultada y pataditas en el estómago; además del espíritu maternal y los nervios sobresaltados, una sensibilidad a flor de labios y el desarrollo de unas emociones muy peculiares. Tal caracterización hubiera rebasado la copa y frenado cualquier carrera pero Arnold sale incólume de su increíble transformación hasta el punto de aseverarse que nadie hubiera podido hacerlo mejor.

Droga con experimentación Del símbolo de la masculinidad y los músculos abultados, a duras penas queda un halo de inocencia fingida o de ironía disimulada. Cómo luce mi cuerpo? La respuesta no se hace esperar dentro de la misma película: grande y chistoso . Porque ver a una señora preñada produce una sensación tierna y reposada es lo normal pero descubrir un hombre encinta se presta para comentarios jocosos, entre nerviosos y malintencionados u ofendidos, por parte de los espectadores masculinos y femeninos, respectivamente. El efecto Schwarzenegger produce milagros y su insólito acto de travestismo en la pantalla no molesta ni origina reacciones desagradables.

En nombre de la ficción todo es válido siempre y cuando se respeten algunas normas elementales que conciernen con la lógica de los acontecimientos. Si aceptamos las reglas del juego, creeremos en los hechos extraordinarios y sobrenaturales sin que por ello se afecte nuestra razón. Y aquí el guión funciona por cuanto sus protagonistas son científicos y ginecólogos en trance de experimentar una droga llamada Expectane o Embarazán que brindaría perspectivas insospechadas en los campos de la procreación tanto animal como humana. Ciertas vulnerabilidades narrativas obedecen más bien a la marcada tendencia de Hollywood que compensa los dramas con romances desiguales esta vez junto a Emma Thompson y a forzar las soluciones de conflictos elementales de índole moral.

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