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EN BOCA DE CALIBÁN

EN BOCA DE CALIBÁN

El primero de septiembre de 1932, una banda de aventureros peruanos invade el puerto de Leticia. El régimen de Sánchez Cerro inicialmente dice que se trata de un grupo comunista que busca problemas. Inventa luego que es un movimiento popular de habitantes del departamento peruano de Loreto que sienten que Leticia le pertenece a su país, y que va a ver si puede dominarlo. Pero cuando el Gobierno de Colombia comienza a organizar la expedición que ha de recuperar su territorio, cede su sueldo para contribuir a la fuerza invasora. Los soldados peruanos arman sus guarniciones en Leticia y en Tarapacá. En Lima se hace mofa de nuestras bravatas . Perú confía ciegamente en la superioridad de su armamento, y continúa avanzando. Se manifiesta entonces el patriotismo colombiano, y en febrero del año 33 empieza el desalojo que acaba con las ilusiones del invasor infame. Sobre este conflicto Calibán escribió su testimonio, que agregado al dejado por Luis Eduardo Nieto Caballero sobre otro episodio

Cuando recibe la noticia, expresa: El pueblo colombiano ha mostrado ante el incidente de Leticia serenidad admirable. Serenidad tan ajena al chauvinismo como al renunciamiento; serenidad hecha de fortaleza y de confianza. Otros tiempos habríamos presenciado el espectáculo ruidoso e insignificante de multitudes recorriendo las calles en actitud gritona y desafiadora. Ahora no. La opinión se ha educado. Sabe que los gritos, las protestas, el alarido patriotero jamás resolvieron nada y lo complicaron todo. El desfile de muchedumbres pululantes y enloquecidas puede ser pintoresco; de mi parte prefiero ver a mis compatriotas tranquilos, seguros de que los hombres que gobiernan sabrán cumplir con todo su deber .

El 20 de septiembre las cosas siguen peor. Calibán se caracteriza: Las industrias de la paz se transforman fácilmente en industrias de guerra. Los escritores debemos también trocar la péñola inofensiva en instrumento bélico en casos semejantes. Esta danza se convertirá en lo sucesivo en boletín de información y comentario de los diarios sucesos relacionados con el conflicto provocado por la ocupación de Leticia .

Denuncia una sutil maniobra de la prensa limeña para ir modificando las falsas versiones que en un principio se inventaron sobre el origen del asalto: La situación de hoy puede condensarse así: el carácter de comunistas y enemigos del gobierno de Sánchez Cerro que se dio a los invasores de Leticia ha desaparecido por completo. El Comercio de Lima, en información que transmite la United Press, dice que la invasión se llevó a cabo por amigos del régimen dentro de una completa armonía y en la confianza de que el Gobierno sabría corresponder al anhelo de los habitantes de Loreto. Esta publicación del diario de los Miró Quesada, autores de la presidencia de Sánchez Cerro, recibe una confirmación ruidosa con el regalo que el Presidente del Perú hace de su sueldo para contribuir a la compra de un avión de guerra .

Cuando se intenta disfrazar el delito como un movimiento aislado de los habitantes del departamento de Loreto, alerta sobre la patraña: Puede el Gobierno de Lima dominarlo? Quiere dominarlo e impedir que se preste ayuda a los revoltosos? No. Por el contrario, se nos advierte que el envío de tropas colombianas restablecer la autoridad de la república en Leticia puede causar graves conflicto, y se añade que se trata de una incontenible corriente nacional , que el gobierno procura encauzar .

Perú, más armas Cómo estaban tratando de encauzar el problema? Lo dicen las agencias internacionales: Los diarios de la tarde de ayer publicaron la información, trascendental y verídica, de que Sánchez Cerro se había dirigido a la Secretaría de Estado de Washington para hacerle saber que el Perú intentaba denunciar el tratado Salomón-Lozano. La Secretaría de Estado rechazó de plano la insólita pretensión, absurda en todo momento e inconcebible, desde que el Perú había comenzado por su acto de agresión a Colombia .

El hecho es comentado por la prensa extranjera como un recurso del Gobierno peruano para distraer la atención del pueblo sobre sus grandes dificultades internas. Explica Calibán este respaldo hacia nuestro país: Esto indica que en la vida de los pueblos no siempre el malo es recompensado y el bueno castigado. Treinta años de paz, de cultura, de orden, treinta años sin revoluciones, sin caudillos, sin cuartelazos, cumpliendo nuestros compromisos, respetando nuestra palabra empeñada, dando en el continente ejemplo de una perfecta democracia regida por los altos principios de la ética, no podían resultar estériles. Hubiera sido contrario a todo principio de justicia el que en la presente emergencia se nos nivelara con el agresor. Fuera aquello como si al transeúnte pacífico y pleno de respetabilidad se le llamara a juicio con el maleante que le atacó a mansalva, para despojarlo de sus bienes. La opinión internacional está, y debe estarlo, con nosotros, no porque seamos un pueblo de poetas y letrados o por la belleza de nuestros paisajes, sino porque poseemos los atributos que hacen respetable y digna a una nación frente a otra en donde la revuelta, el desorden, las dictaduras y la anarquía son permanentes .

Hace una evaluación sobre recursos bélicos y humanos: Desde luego, el Perú está hoy mejor armado que nosotros. Y el Gobierno no ignora que en estos últimos tiempos el Perú ha estado haciendo fuertes compras de armamentos. Las armas, por fortuna, no son el único elemento de guerra. Colombia puede adquirir en cualquier momento cuantas armas quiera y necesite para dominar a su adversario. En cambio el Perú no podrá jamás conseguir lo que nosotros poseemos: coraje indomable, perfecta unidad de acción y de pensamiento; y recursos prácticamente inagotables. Si la sensatez dominara en el espíritu de los gobernantes del país del sur, no entrarían ellos en aventuras de las que saldrían irremediablemente mal feridos; pero no es desde luego la sensatez la característica que inspira al régimen presidido por Sánchez Cerro .

Oro colombiano Pero no se limita a teorizar. Plantea ideas prácticas. La principal de ellas recibe el inmediato respaldo popular, y se convierte en una fuente de recursos que, aunque no fue determinante en relación con el conjunto de los gastos que soportaron el conflicto, como gesto patriótico tiene un altísimo significado: Yo me permito insinuar a todas nuestras mujeres que busquen los viejos medallones, los pedazos de oro de antiguas joyas, todos estos pequeños tesoros que reposan inútiles e improductivos en el fondo de los armarios, y los lleven al Banco de la República. Los hombres dieron también en la manía de usar enormes y rastracueros anillos con su cifra. Al banco con esos pegotes! A aumentar el fondo de la defensa nacional! Si todo el oro que en diversas formas se oculta fuera entregado al banco, pronto tendríamos una formidable reserva. Y no está de más recordar cómo monseñor Errázuris, el ilustre obispo de Chile, entregó a su patria todo el oro de los templos, cuando se temió en 1922 una guerra con el Perú. Llegado el caso, la Iglesia colombiana tampoco vacilaría en despojarse de sus riquezas . Aun cuando no se llega a disponer de los objetos religiosos, tiene esta exhortación muy buena acogida, y el mismo Calibán se declara gratamente sorprendido con el resultado. En los siguientes días, en todo el país las gentes donan joyas para contribuir a la defensa nacional. Por otra parte, la compañía aérea Scadta aporta sus aviones y pilotos para transportar tropas, armas y abastecimientos, en lo que habría de ser la primera contienda aérea de la historia internacional si tenemos en cuenta que en la anterior guerra mundial los aviones se usaron sólo en misiones de reconocimiento, a escala experimental.

Así sigue Colombia preparándose para la recuperación. Un mes después del atropello, la cancillería peruana pide a nuestro Gobierno, para no agravar la situación, dejar las cosas como están. Y la prensa limeña acentúa su cinismo. Calibán escribe, indignado: El Comercio de Lima añade a esta sugestión de la cancillería peruana un comentario, que es como una bofetada en pleno rostro: Para la cesión, sin derramamiento de sangre, de una porción del territorio colombiano, existe ya un antecedente: la separación de Panamá...! . Ese antecedente oprobioso será precisamente lo que nos obligue a teñir con toda nuestra sangre las aguas del Amazonas antes que tolerar una nueva desmembración del territorio patrio .

Entretanto, el Perú también se apertrecha. Mientras meloso trata de impresionar con su doctrina de la tolerancia, envía Putumayo arriba una expedición, con tres aviones y modernas armas, en respaldo del acto de piratería: Belaúnde no es el autor del proyecto de avance hacia el Alto Putumayo. Sánchez Cerro aparece desautorizando ese movimiento. Otra actitud netamente peruana. Pilatos vuelve a lavarse las manos. Pero los transportadores cargados de tropa peruana navegan hacia su objetivo. Y ya veremos cómo, si la expedición tiene éxito, Sánchez Cerro la usufructuará y respaldará, y si fracasa, repetirá entonces que se llevó a cabo sin su autorización .

Cada día que pasa, se aproxima la lucha. El Gobierno de Lima continúa respaldando a los asaltantes. Cuerpos de su ejército ocupan el trapecio amazónico, artillan las orillas del Putumayo y establecen guarniciones en Leticia y Tarapacá. Hasta cuando sucede lo inevitable. En la nueva historia de Colombia, Germán Arciniegas lo relata así: Una guerra en la selva, donde no hay tierra firme, sino capas de hojarasca de muchos metros de espesor bajo las copas de un tupido follaje que no da paso a la luz del sol. (...) En 1932 esa selva de La Vorágine, en la parte colombiana, se extendía, como ahora, hasta un barranco sobre el Amazonas, Leticia, único pedazo de tierra firme que por el sur del territorio nacional cierra el mapa. Es otra entrada al mar, al océano, tal como la tuvo Ecuador, como la tiene Perú, como le permite al Brasil llevar sus barcos hasta el puerto interior de Manaos .

Y cómo llegan, hombres, armas, abastecimientos, a esa selva impenetrable? Gracias a los aviones de la Scadta. Allí hacen su kinder los pilotos más experimentados que siete años más tarde tendrá Alemania en la segunda guerra mundial. Por otra parte, Putumayo abajo se desliza la escuadra colombiana, bajo el comando del general Alfredo Vásquez Cobo, quien para el efecto se traslada desde su residencia en París.

Al comenzar el año 1933 se inicia el desalojo. Mientras los del ejército de tierra se encargan de limpiar las riberas, la escuadra fluvial llega a Tarapacá y hace escapar a los piratas. La Danza del 16 de febrero comenta este episodio: Por explicable paradoja, el hecho de que nuestras tropas no sufrieran una sola baja en la toma de Tarapacá va a causar una explosión de histerismo nacional. Queríamos un combate con centenares de muertos y heridos. Y resulta que hemos entrado a la formidable fortaleza enemiga, sin recibir un rasguño; pero es que las fortalezas por sí solas no valen nada. Dentro de ellas se necesitan hombres de coraje, con un corazón bien puesto dentro del pecho. Disparados contra nuestra flota los primeros cañonazos, los cholos se pusieron en fuga, y cuando los nuestros llegaron, el nido estaba vacío .

En seguida ironiza sobre la cobardía del enemigo: Yo tengo la impresión, amigos míos, de que nos hallamos en presencia de un miserable bluff peruano; que la irresistible aspiración nacionalista , el Leticia peruana o muerte , y las minas, los cañones, los voluntarios, los aviones, el coronel Beingolea, son patrañas fraguadas en la torpe esperanza de que nos aterraríamos y abandonaríamos toda tentativa de recuperar el territorio invadido, ante las dificultades de la empresa. Lo que principió por el chantaje de Vigil tiene que acabar en vergonzosa fuga. Para mí que en Puerto Arturo, en Gepí y en Leticia no vamos tampoco a encontrar enemigo que combatir. En lugar de cañones, tendremos que empuñar una escoba para barrer de alimañas loretanas la región amazónica (...)

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