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ESTUVIMOS ENTRE LA SELVA Y SIN ARMAS

ESTUVIMOS ENTRE LA SELVA Y SIN ARMAS

Veníamos de destruir un laboratorio en el Guamuez e íbamos para la base cuando escuchamos unos disparos, eran ráfagas. Uno de los impactos me atravesó el brazo y dos le pegaron al artillero quien murió ahí. Otros disparos le pegaron al helicóptero. Nos vinimos al suelo y mi capitán trató de levantarlo otra vez pero fue inútil.

Estábamos al lado del helicóptero cuando empezaron a dispararnos desde todas partes. Fue algo impresionante porque nosotros tratando de no ahogarnos y salir a la ribera y ellos disparándonos desde la orilla. Logramos salir con otros uniformados más a la orilla y estuvimos en la selva como por cuatro horas sin poder hacer nada porque nos quedamos sin armamento .

Esta es una parte del relato del teniente antinarcóticos de la Policía Gustavo Torres, sobreviviente del ataque de la guerrilla contra el helicóptero PNC, el jueves en el Putumayo.

Torres y el técnico Alexánder Arcila Arango relatan su historia del atentado, en el que perdieron la vida un capitán y dos agentes antidrogas. Otros tres agentes que se encontraban desaparecidos fueron encontrados ayer sanos y salvos.

El helicóptero PNC 139 volaba a 2.000 pies de altura sobre la ribera del río Guamuez, en las selvas del Putumayo, y regresaba de haber destruido un laboratorio para procesar cocaína. Súbitamente ráfagas de M-60 sorprendieron a los ocho ocupantes del aparato.

Sólo un fusil para defendernos Eran las 2:30 de la tarde. El helicóptero PNC 139 volaba a 2.000 pies de altura sobre la ribera del río Guamuez, en las selvas del Putumayo, y regresaba de haber destruido un laboratorio para procesar cocaína. Súbitamente ráfagas de M-60 sorprendieron a los ocho ocupantes del aparato.

Uno de los disparó chocó contra el rotor de cola y en segundos el helicóptero empezó a girar sobre su eje a tiempo que se precipitaba a tierra. Nos dieron, nos están dando mi capitán , empezaron a gritar los comandos antinarcóticos.

Finalmente el aparato cayó a las aguas del Guamuez. Después el río se convirtió en un verdadero infierno para los ocupantes del PNC 139. Los guerrilleros, desde diferentes flancos, arreciaron las ráfagas contra los uniformados quienes habían perdido casi todas sus armas para cuando se el helicóptero se precipitó a tierra. Murieron allí el piloto capitán José Alfonso Acosta Suárez, y dos agentes. Otros tres agentes que estaban desaparecidos fueron encontrados ayer con vida.

EL TIEMPO habló con el copiloto del PNC 139, teniente Gustavo Torres, y con el técnico Alexander Arcila Arango. Estos son sus dramáticos relatos.

Veníamos de destruir un laboratorio en ese sector -cuenta el teniente Torres- e íbamos para la base cuando escuchamos unos disparos, eran ráfagas. Uno de los impactos me atravesó el brazo y dos le pegaron al artillero quien murió ahí. Otros disparos le pegaron al helicóptero y mi capitán trató de levantarlo otra vez.

Todos empezaron a gritar nos están disparando , nos dieron mi capitán y el aparato se fue a tierra porque un tiro le pegó al rotor de cola. Cuando caímos al río salimos todos al borde del río, pero uno de los agentes quedó aprisionado por el cinturón y e ahogó.

Estábamos al lado del helicóptero cuando empezaron a dispararnos desde todas partes. Fue algo impresionante porque nosotros tratando de no ahogarnos y salir a la ribera y ellos disparándonos desde la orilla. Logramos salir con otros uniformados más a la orilla y estuvimos en la selva como por cuatro horas sin poder hacer nada porque nos quedamos sin armamento.

Sentí miedo pero en un momento pensé que estábamos luchando por una causa y como pude les dije a los otros que saliéramos así fuera para que nos mataran a todos porque ahí nos íbamos era a ahogar.

Pienso que ellos en ese momento no pensaron en derechos humanos porque remataron a mi capitán que ya iba herido en el río .

Sólo un fusil A su turno, el técnico Ardila recuerda: Estábamos supervisando, como todos los días, situaciones de laboratorios o cocinas en los cultivos que se encuentran en los alrededores de Puerto Asís Volábamos por los lados de los ríos San Lorenzo, en la ribera del Guamuez, después de haber encontrado un laboratorio y haberlo quemado. Procedimos a pasar otra revista sobre la riberas del río a una altura prudente y nos cogieron a ráfaga, no nos dejaron reaccionar en ningún momento.

La reacción del piloto fue levantar al helicóptero y ellos nos siguieron disparando. El aparato se entorchó y fue a dar al río, quedó bocaabajo.

Hasta donde logramos ver salimos con vida todos, excepto un auxiliar de policía que iba al lado mío que quedó asegurado con el cinturón.

Salimos pero la guerrilla nos siguió hostigando después de que caímos. No lograron salir a tierra firme sino como siete y otros nos quedamos al lado del helicóptero dentro del río.

Nos seguían disparando. Entonces un disparo le pegó a mi capitán que ya estaba herido y otros le dieron al artillero.

Ahí solo teníamos un fusil y veinte tiros para defendernos, pero habíamos perdido posición de defensa porque los disparos venían de todas partes.

Yo estaba con el otro capitán y él nos decía que guardáramos posiciones y nos calláramos para que no nos mataran, pero desafortunadamente ellos tenían más blanco que nosotros.

Cuando todo cesó sacamos a mi capitán para la orilla muerto .

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