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MUJER CON AROMA DE CAFÉ

MUJER CON AROMA DE CAFÉ

La telenovela Café, que ha tenido en suspenso la atención de todos los colombianos, ha constituido un éxito sin precedentes y ha mantenido una febril expectativa por el desenlace de cada una de sus etapas.

Pero además del interés que ha producido como novela, por las veleidades de las Vallejo, por las habilidosas maniobras de Miguel Tejeiros, por las intrigas y maquinaciones de Iván y por la espectacular actuación de Gaviota y de su genial mamá, hay muchas cosas para deducir y aprender en esta obra.

El café ha sido nuestro producto bandera y el sostén de nuestra economía durante el presente siglo. No siempre ha sido afortunado el manejo del comercio internacional de este producto, porque nos hemos resignado a que el café suave de Colombia, sea apenas un ingrediente para la mezcla con el café duro brasileño (Maragojipie) y a esa mezcla fuerte se ha acostumbrado el paladar de los consumidores americanos e internacionales.

Otra hubiera sido nuestra suerte si la Federación Nacional de Cafeteros, desde hace 50 años, por lo menos, se hubiera propuesto instalar en los Estados Unidos, sus propias torrefacciones para producir y acreditar nuestro café gourmet como el que Sebastián produce en Casa Blanca.

Ese café suave con personalidad propia y con el nombre de Colombia se hubiera impuesto en el mundo sin apelar a pactos ni tener que entregarlo a la General Food o a la Maxwell para que lo comercializaran ellos, pero colocándolo en un plano paralelo frente al del Brasil.

Aún es tiempo de aprovechar las lecciones que la novela café nos ha dejado, para intentar poner en el mercado del mundo, un producto auténtico que se llame Café Suave de Colombia y comercializarlo directamente aunque, como dijimos antes, tengamos que procesarlo en instalaciones propias en los Estados Unidos.

Otra será la suerte de nuestro café gourmet si logramos imitar a Sebastián en cuanto a selección, cultivo, protección, administración y mercadeo del precioso grano colombiano.

Sería importante para nuestro prestigio que los consumidores del mundo, como lo hacen con los licores, señalando la marca que quieren, pidieran café colombiano y no simplemente café.

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