Secciones
Síguenos en:
POR FAVOR, ANTANAS: DESPEGA!

POR FAVOR, ANTANAS: DESPEGA!

Que alguien, supuestamente tan ajeno al materialismo del tránsito capitalino como el sociólogo Alfredo Molano Bravo, escriba en su columna de El Espectador sobre El bollo del tráfico en Bogotá para manifestar su desconcierto y de paso su exasperación, es síntoma franco de que el problema literalmente nos agobia e incumbe a todos por igual.

No llego yo hasta los extremos suyos, según los cuales es una verdad de a puño que el número de vehículos particulares se duplicó o triplicó en los últimos años por causas generales que es mejor no menear para no contribuir al síndrome de la descertificación .

No, no tanto. Independientemente de que hay que reconocer que con la apertura el valor de los automóviles ha bajado, o por lo menos no ha subido en la forma como aumentaba ritmo Upac cuando existía en este campo protección arancelaria que impedía su importación, hay que convenir en que los esfuerzos de mucha gente por hacerse a un carrito, no solo son mayúsculos sino económicamente comparables con los del más audaz trapecista.

Y a dicha situación se ven obligadas no pocas familias, por la sencilla razón de que el transporte público en Bogotá es un desastre. Sigue siéndolo. No hay alternativas a corto plazo ni esfuerzos por buscarlas, como sería el metrobús, estancado por el hecho de que Ferrovías no ha querido ceder al Distrito el corredor que comunica el centro de la ciudad con Bosa y Soacha, clave para instalar la primera línea del sistema. Y ni se hable de las soluciones a mediano y corto plazos. Al asunto del Metro se le sigue sacando el cuerpo en todas sus formas, y no es tema que al parecer seduzca a Mockus, ni se observa que figure entre sus prioridades inmediatas.

Y a propósito de Antanas... dónde está? Elegido como un enfático rechazo a políticos y politiquería (que los electores resolvieron empacar equivocadamente en una sola envoltura); sin derroches publicitarios y escabulléndose de los medios para no incurrir en el pecado de los vitrinazos, las expectativas frente a lo que en su momento fue un fenómeno popular gradualmente han comenzado a enfriarse, para no hablar con excesos y a lo mejor injustamente de desplome.

Es posible, en efecto, que después de 60 días de posesionado, todavía haya que darles un mayor compás de espera al hermético Antanas y a su no menos insondable equipo de asesores. Aunque como ya lo registraron otros comentaristas no deja de ser curiosa su manera parsimoniosa de nombrar colaboradores y la alarmante lentitud para integrar las juntas directivas de los institutos que en suerte le corresponde presidir.

Lo que la gente quiere y pide, Antanas, es acción. Acción inmediata frente a hechos cotidianos que podrían superarse con el sencillo expediente de tomar unas cuantas decisiones simples que usted no ha adoptado para aligerar el tránsito. Y para evitar de paso protestas tan perturbadoras como el bloqueo de flotas en la intersección de La Caro, que se presentó jueves y viernes. Y que se disuaden no apelando a la urbanidad de Carreño sino a la fuerza de la ley. La ley oportuna y cabalmente aplicada, eso sí.

Con una población al borde de los 7 millones de habitantes, Bogotá continúa siendo una ciudad de 12 horas al día y no de 24, como las grandes metrópolis. En Nueva York, los automotores pesados solo pueden circular de noche. Me refiero, verbigracia, a los que llevan materiales de construcción, y aun a los que transportan gaseosas y cerveza. Por qué no se puede hacer lo propio aquí, a sabiendas de los trancones que causan los de la llamada carga pesada? Por qué los domingos no se establece un contraflujo vehicular en las entradas de la Capital, para aliviar las congestiones que habitualmente se producen a la entrada de Soacha, por ejemplo, proveniente de la avalancha automotora de la carretera de Girardot, al igual que sucede en la autopista a Medellín y en la del Norte? Sobre esta última, la inmovilización vehicular radica en los enbotellamientos que se arman en los accesos a la Capital. Y, con todo el respeto que me merecen sus socios, gran parte de ese obstáculo lo constituye el Country Club. No lo digo yo. Lo advierte Alfredo Molano en la nota ya mencionada, con estas palabras: Mayúsculo obstáculo el que representa el Country Club, un hermoso pulmón de árboles verdes y laguitos, restringido por desgracia a la minoría de la minoría. Miles de bogotanos deben circunvalarlo, aguantar trancones, perder su tiempo, mientras cinco señores y cinco yuppies juegan golf y tenis, matando el tiempo a la espera de una mayor valorización del que es su verdadero territorio .

Y en el mismo sentido alude Molano con toda la razón al estorbo que para acentuar las congestiones representan los terrenos del Cantón Norte, que en otra época quedaba en los linderos de la ciudad, (hoy) aporta su cuota a la complejidad del tránsito y poco ha significado en términos de seguridad como lo demostró el robo de las armas en el 79 y la toma de La Calera en el 94 .

No se trata de traer a colación estos casos por estimular el revanchismo social ni mucho menos por el prurito de asumir posiciones antimilitaristas, como de seguro lo malinterpretarán algunos para oponerse desde ahora a estas modificaciones con patas y manos. No. Lo que ocurre es que la solidaridad comienza por casa, y si toda la población está sometida a vivir por años en una urbe que se volvió invivible desde el punto de vista del tráfico, pues hay que colaborar y ceder.

Por favor, Antanas: pilas! Berraquera! Manos a la obra! Yo sé que usted no está levitando, pero algunos impacientes electores suyos empiezan a sospechar lo contrario, cuando es todavía su figura indescifrable una esperanza colectiva... La única, por lo pronto.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.