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DESAPARECIDOS

DESAPARECIDOS

El triciclo que quedó tirado en medio del parque del barrio San Mateo, al sur de Bogotá, es el último recuerdo y la esperanza de vida que conservan los papás de Mario Cardozo, un menor desaparecido hace siete años, dos meses y 20 días.

Como todas las tardes, la del 17 de noviembre de 1987 Mario salió a jugar al parque de su barrio, pero ese día no regresó. Cuando su mamá salió a buscarlo, el niño no aparecía por ninguna parte. Lo buscó en la casa de los vecinos, le preguntó a los niños que jugaron con él, pero nadie vio qué le pasó a Mario, ni quién se lo llevó.

Allí comenzó la tragedia de la familia Cardozo. Lo buscaron en hospitales, clínicas, Medicina Legal y siguieron cuanta pista les dieron, vendieron la casa que habían conseguido después de diez años de matrimonio y viajaron por todo el país para localizar al niño.

Después de siete años no se tiene ninguna noticia sobre el menor, pero la familia conserva la esperanza. Desde el día de la desaparición, todos los días a las ocho de la mañana, lo primero que hacen es llamar al Instituto de Bienestar Familiar con la ilusión de tener alguna noticia, lo único que esperan es que el niño, ahora de 14 años, regrese a su casa vivo.

Hernán Darío es otro menor de 12 años que se encuentra desaparecido. El 26 de noviembre de 1992 el niño salió de su casa y nunca regresó. Miriam Herrera, su mamá, lo ha buscado por todas partes.

Vendí mi casa en el Quindío, y hemos viajado a todas partes. Si me dicen que lo vieron en la conchinchina , allá llego, he ido hasta donde brujos a que me ayuden a localizarlo. Lo último que hice fue venirme a Bogotá, con mis tres hijos y mi esposo, porque nos informaron que sería más fácil ubicar a Hernán desde aquí. Lo peor es que uno no sabe si está vivo o muerto y vivir en esa incertidumbre afecta a los hermanitos y a toda la familia , cuenta Miriam.

Desde hace dos años y dos meses la familia Valencia Herrera no tiene noticias de Hernán. Recurrieron a las emisoras de Calarcá, a los periódicos de Cali, y algunos de Bogotá, también elaboraron carteles y los pegaron en los garajes, mandaron mensajes a los lugares más remotos, pero aún no saben nada.

Estos casos -lejos de ser aislados- son tan solo algunos de las casi cien que a diario se reportan en todo el país. El de Diana Alejandra Sanabria, una niña de seis años de edad, conmovió a las autoridades.

Maira Alejandra salió de su casa por un mandado a la tienda de la esquina, pero nunca regresó. Lucía, su mamá, salió a buscarla, e inmediatamente después puso el denuncio en el Instituto de Bienestar Familiar y en la estación de Policía.

La búsqueda fue intensiva. A los ocho días la niña apareció en el barrio, muerta y con rasgos de violación.

El pan de cada día En Bogotá se reportan diariamente a la oficina de menores perdidos de la Policía 30 casos de niños desaparecidos. A las oficinas de Bienestar Familiar llegan aproximadamente 10 casos y a las Comisarías de Familia, otro número igual. Esta cifra, sin contar los casos que no se denuncian.

Además, unos 17 huyen a diario de sus casas debido a la violencia intrafamiliar, y a la negligencia de sus padres.

En el país, cada mes son secuestrados un promedio de 6,7 menores de edad por la delincuencia común y la guerrilla. El 17 por ciento tiene menos de cinco años.

De febrero a septiembre de 1994 llegaron a cada una de las regionales del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, en promedio, 3.068 casos de menores perdidos de los departamentos de Cauca, Cesar, Córdoba, Cundinamarca, Boyacá, Bolívar, Huila, Quindío, Meta, Nariño, Santander, Tolima y Valle.

De ese número, un 3 por ciento corresponde a infantes de 0 a 1 año, el 8 por ciento a menores de cinco años y el resto a niños entre los 5 y los 18 años.

Según la Policía de Menores de Bogotá, además de los desaparecidos, diariamente se registran extraviados entre 13 y 20 niños que se pierden en los centros comerciales y son encontrados antes de 24 horas.

La Policía tiene disponible una unidad especial desde las siete de la mañana hasta las diez de la noche para ubicar a los menores extraviados, pero aún así, en el mes de diciembre del año pasado y el de enero de 1995, la unidad de menores de la Policía de Bogotá registró 1.189 denuncias de desaparecidos de las cuales el 60 por ciento eran de menores de edad y el 40 por ciento restante, de adultos con retraso mental.

Una acción conjunta Según un estudio de la Unidad de Menores de la Policía Metropolitana de Bogotá, la pérdida de niños ha estado presente a lo largo y ancho de nuestro país, sin que las personas conozcan dónde deben dirigirse para iniciar el proceso de recuperación del menor (ver recuadro).

Según el teniente José Miguel Correa, director de la Unidad de Menores, de todas las denuncias que a diario se reciben, se encuentran menores extraviados por descuido, rapto por parte de uno de los padres ocasionado por desacuerdo en la custodia del menor, por la asignación de una herencia o por problemas de índole familiar.

Además, la presencia de personas inescrupulosas que no dudan en engañar infantes para obtener a través de los ellos beneficios personales mediante la ejecución de la mendicidad, prostitución infantil y tráfico de menores para el mercado ilegal de adopciones , afirma Correa.

Juanita Castro es una joven de 17 años, quien fue raptada y luego obligada a ejercer la prostitución en Santander. Fue rescatada por la Policía y mediante un proceso conjunto con el ICBF fue reintegrada a su familia, luego de permanecer desaparecida durante más de tres meses.

El número de niños desaparecidos es tan grande que las pasteurizadoras se unieron al programa de búsqueda de menores. Desde octubre del año pasado leche La Alquería se unió a la campaña del ICBF publicando en las cajas y bolsas de leche las fotografías de los menores que se encuentran desaparecidos.

Y aunque han tenido algunos problemas con la publicación de las fotos, ya que los empaques se imprimen para dos meses, el cubrimiento es grande, el producto llega a 70 mil hogares capitalinos. La campaña tiene un número telefónico, al cual los interesados deben comunicarse en caso de haber reconocido los niños de las fotografías (ver recuadro).

Este es otro paso para que los 21 mil niños que según el ICBF están en estado de peligro, ya sea por desaparecidos o por extraviados, encuentren a sus familiares nuevamente. Además, algunos medios de comunicación publican las fotos de los pequeños.

Con relación al promedio diario de denuncias se logran resolver 20 casos, de los cuales, siete son remitidos a las Defensorías de familia del ICBF, los casos restantes permanecen en investigación y algunos se resuelven pero con consecuencias fatales, casi ocho niños son asesinados a diario en el territorio nacional.

El 40 por ciento de los menores encontrados es entregado directamente a su familia, un 35 por ciento a las Defensorías de Familia y un 15 por ciento llega a Medicina Legal, y el 10 por ciento restante es de niños que van a hogares de paso, según informes de la Policía Nacional.

El ICBF además, asegura que hay un porcentaje de los niños desaparecidos que es sacado ilegalmente del país para ser entregado en adopción.

No sé dónde esta mi niño El lunes pasado, Félix Valencia cumplió seis años de edad. La familia se reunió para rezar una misa. porque hace dos años él desapareció y ahora solo les queda pedir a Dios para que él vuelva.

Desde aquel 13 de marzo de 1992, cuando Félix salió por unos minutos al antejardín de su casa y nunca mas volvió a entrar, su madre, Irma Nelly Valencia, no ha dejado de llorar Perder un hijo es lo peor que le puede pasar a una familia, no solo por la incertidumbre en que se vive, sino porque, a pesar de que tengo a sus hermanitas Natalia y Paola, yo no soy capaz de enfrentar la vida sin mi hijo menor. Lo que más me duele es no saber dónde está, no poderlo cuidar si se enferma y no verlo crecer , cuenta Irma.

Cada noche, ella se acuesta pensando en que al día siguiente su hijo va a aparecer, pero amanece y la búsqueda continúa.

Lo he buscado por cielo y tierra-dice Irma-. Mi esposo mandó hacer afiches y los repartió por todo el país, algunos llegaron a Venezuela y San Andrés, pero nadie ha resultado con nada, sólo aparecen avivatos .

Y entonces, con un llanto que se ha vuelto silencioso después de 730 días, narra cómo hace unos meses recibió una llamada de un hombre que aseguró tener a Félix y devolverlo a cambio de 50 millones de pesos.

A mí no me importaba trabajar en lo que fuera para conseguir el dinero, pero cuando nos dimos cuenta de que era mentira, me llené de rabia, porque se aprovecharon de mi dolor y porque supe que mi niño continuaba desaparecido .

Todas las noches, Irma entra al cuarto de Félix, se sienta en su cama vacía y con lágrimas en los ojos le ruega a Dios que lo proteja donde quiera que esté. Luego le arregla la ropa y le limpia los juguetes, para que cuando regrese encuentre todo como lo dejó el día en que desapareció.

Lo que mi corazón de madre me dice es que mi niño no está muerto, me niego a aceptar eso porque yo no he visto ningún cadáver ni nada que me demuestre que Félix se murió. Lo voy a esperar toda la vida si es necesario, pero yo sé que algún día nos vamos a reunir En caso de pérdida Veinticuatro horas después de que el menor se encuentre perdido, la familia debe dirigirse a cualquier Estación de Policía, Comisaría de Familia, el ICBF, o a la oficina de menores perdidos de la Policía Nacional, con una foto y datos del pequeño desaparecido.

Con la denuncia, las autoridades inician la búsqueda en hospitales, Medicina Legal, zonas de prostitución o en barrios donde se presenten bandas de mendigos.

El teniente Correa de la Oficina de menores perdidos, explica que el proceso lo debe iniciar la familia inmediatamente después se pierde el menor para empezar a actuar .

En los números telefónicos 2505045 de Bogotá, y 980013536, para todo el país, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar informa sobre los niños aparecidos.

Si usted encuentra en la calle a un niño perdido, también puede llamar a los teléfonos mencionados.

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