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RAFICO ES EL LADO HUMANO DE LA BASURA

RAFICO ES EL LADO HUMANO DE LA BASURA

Se voló de su casa en San Francisco (Cundinamarca), para prestar el servicio militar en Facatativá y terminó recogiendo basura en Bogotá.

A grandes rasgos esa es la historia de José Rafael Contreras, un hombre que desde hace casi seis años se gana la vida recogiendo las bolsas de desechos que los bogotanos sacan al andén diariamente.

Cuenta que en su pueblo, le ayudaba a su papá a cultivar la tierra, pero quería sacar su libreta militar de primera clase.

Mi papá decía que el tenía la plata suficiente para comprarla y no quería dejarme venir. Entonces me le volé .

Un día de 1984 tomó un bus y fue a parar en la Escuela de Comunicaciones de Facatitivá donde prestó 27 meses de servicio militar.

Sirve ser reservista Para José Rafael, Rafico como lo llama su compañera Carmen, haber empezado a trabajar en un consorcio recogiendo basura es muy bueno, porque tiene un contrato indefinido.

Antes, sus trabajos eran temporales, de dos o tres meses, porque en los talleres de soldadura en los que trabajaba no había nada fijo.

Estando en eso, un día tuvo que hacer unos carritos pequeños que parecían como para un supermercado. Pero un amigo me dijo que eran para que los escobitas de una nueva empresa recogieran la basura y que estaban dando trabajo .

Un día antes de que el consorcio empezara a trabajar, Rafico se presentó. Le ayudó la suerte y el tener libreta militar de primera clase.

Nos presentamos al mismo tiempo cinco personas. Preguntaron quién era bachiller y ninguno dijo nada. La otra pregunta fue la que me salvó porque dijeron que quién era reservista y yo era él único .

Al otro día ya tenía overol y guantes y estaba recogiendo basura.

Lo malo Dice que lo más malo de esa labor es el mal olor y que debe caminar diariamente cerca de cuatro kilómetros porque como la gente deja la basura frente a su casa es muy poca la posibilidad que tenemos de hacer la ruta subidos en el camión .

De su trabajo recuerda pocas cosas malas, pues aparte de las gripas y unos cuantos chuzones con la basura mal empacada, no ha tenido mayores problemas.

Lo que sí recuerda como anécdota es que está tan acostumbrado a levantarse de madrugada para llegar a trabajar a las 6:00 la mañana, que un día, sin darse cuenta, se levantó a la 3:30 de la mañana, se baño y salió de su casa minutos antes de las 4:00.

Cuando llegó a la Autopista Sur se dio cuenta de la hora y le tocó devolverse a su cama a dormir una hora más.

Con casa propia El padre de Rafico lo encontró a los tres meses de haberse volado de la casa y a pesar del desplante nunca ha dejado de ayudarlo.

Incluso le prestó un millón de pesos para comprar su casa en la urbanización Némesis de Soacha, donde vive hace como treinta meses .

El hecho de tener un contrato indefinido le dio ánimo para meterse en esa deuda y no se ha arrepentido porque ahora mi mujer y mis hijos tienen un techo propio, chiquito pero es nuestro .

Por eso, su trabajo no le parece malo, un poco desagradecido sí, porque a pesar de que recoja y recoja montones de basura cada día, la ciudad no se ve muy limpia. Pero eso no importa, uno se acostumbra. Ya ni siquiera me moleta que la gente me llame marrano .

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