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SERRAT, SIEMPRE SERRAT

SERRAT, SIEMPRE SERRAT

De pronto, empezaron a llover barquitos de papel en el Teatro Colón.

Una improvisada flotilla fabricada con las hojas de los programas se desprendía del gallinero y pasaba frente a los palcos de tercera, de segunda y de primera hasta aterrizar en el escenario donde el joven Joan Manuel Serrat tocaba la guitarra.

Los comandantes de esa operación mágica eran decenas de estudiantes que habían convertido las canciones de Serrat en sus propios himnos de juventud, de rebeldía y de amor.

Luego, todos con Serrat cantaron dos veces Barquito de papel. Estoy seguro de que todavía retumban por los rincones del gallinero del Colón los ecos de ese coro memorable.

En qué extraño arenal han varado, tu sonrisa y mi pasado vestidos de colegial.

Pasan los años y Serrat sigue conmoviéndonos hasta la entraña. Termina la presentación y su público se resiste a irse. Se levanta, sí, pero para aplaudirlo, para darle las gracias y para pedirle que no se vaya todavía.

Serrat canta una canción fuera de programa. Y otra. Y otra. Y otra más. Hasta seis, como sucedió el viernes pasado en el Jorge Eliécer Gaitán, en medio de una cálida ovación de su gente, fiel de verdad.

Para mí, oyendo a Serrat sentado en el suelo, como lo había hecho tantas veces en otras épocas -aunque esta vez por cuenta del tráfico bogotano- el concierto fue una maravillosa gira por mis recuerdos... por mis mejores recuerdos.

La lista es larga y deliciosa. Cada uno tendrá su propia selección, con canciones nuevas y con canciones viejas. Estas son las tres mías: Aquellas pequeñas cosas ... Te tienen tan a su merced como hojas muertas que el viento arrastra allá o aquí...

Que te sonríen tristes y nos hacen que lloremos cuando nadie nos ve.

Cantares (Sobre textos de Machado) Todo pasa y todo queda pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar.

...Caminante son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino se hace camino al andar.

... golpe a golpe, verso a verso...

Tu nombre me sabe a yerba ...Porque te quiero a ti, porque te quiero, mi voz se rompe como el cielo al clarear.

Porque te quiero a ti, porque te quiero, dejé los montes y me vine al mar.

Uno quisiera que en cada concierto Serrat cantara todas sus canciones. Sin excepción. No obstante, algunas nos hacen más falta que otras, Esta fue la mía.

Hagamos un trato (Sobre un poema de Benedetti) Compañera usted sabe puede contar conmigo no hasta dos o hasta diez sino contar conmigo si alguna vez advierte que a los ojos la miro y una veta de amor reconoce en los míos no alerte sus fusiles ni piense que deliro a pesar de esa veta de amor desprevenido usted sabe que puede contar conmigo...

Sin embargo, no hay problema. Ningún problema. Tratándose de Serrat lo importante no es lo que dejó de cantar, sino lo que cantó.

Lo importante, en el fondo, es que estuvo aquí otra vez.

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