JUANCHO ROIS ESTÁ VIVO

JUANCHO ROIS ESTÁ VIVO

Al caer la tarde cuando los acordeoneros participantes terminaban su primera presentación, en la tarima Francisco El Hombre una algarabía se apoderó de la plaza Alfonso López, todos señalaban el mismo sitio y corrían atropelladamente, olvidándose por un momento de los protagonistas este año del Festival Vallenato.

29 de abril 1996 , 12:00 a.m.

Y no era para menos el corre corre, pues se bajaba de un taxi, tipo camioneta, uno de los ídolos de esta tierra, Juancho Rois: las caras de asombro y luego los aplausos fue la nota predominante cuando el inesperado personaje se le dio por volver de su tumba para estar presente con su fanaticada en la gran parranda vallenata.

Su ensortijada cabellera, la pinta y una de sus finísimas botas fabricadas en cuero de babilla, llamó poderosamente la atención de los miles de asistentes la tarde del sábado a la plaza, que creyeron ver por un momento la reencarnación del famoso acordeonero fallecido trágicamente hace dos años.

Era la escultura de la figura de este personaje que da la sensación, según su fanaticada, que hubiera resucitado, por eso todos coincidían en decir Juancho no se ha ido, el sigue con nosotros .

Fue el respeto y adoración por ídolo llevó a Emerson Sadit Barrios Vega, primo, lejano, del desaparecido acorderonero sanjuanero, a elaborar esta obra, como un homenaje a alguien que admiró mucho y que sigue con todos deleintándonos con las notas de su acordeón o con alguna de sus composiciones.

La escultura es una copia de Rois, con su 1,72 m. de estatura y la particular forma de pararse, incluso está vestido con ropa que le perteneció al acordeonero, incluyendo una de las tantas botas y correas que lució en una de sus presentaciones al lado de Diomedes Diaz, los cuales fueron obsequios de Purito Canoba, el papá de crianza, y el hermano Javier Rois.

Estoy sorprendido y feliz, yo nunca pensé que iba a llamar tanto la atención. Yo sólo quería traer la obra aquí a la plaza, como una forma de participar en el Festival , dice Sadit, un sanjuanero de nacimiento, pero vallenato de corazón, quien no ha estudiado para este arte.

Pero la historia de la escultura de Juancho Rois, que se exhibe orgullosa al frente de la Alcaldía. La verdad es que mis primos Adrian Vega y David Guerra, como saben que me gusta pintar, me animaron para que participara en una exposición que iba a ver en San Juan para conmemorar un aniversario más de su muerte. Compré el lienzo, las pinturas y me prepare , dice.

Recuerda que eso fue en junio del ano pasado y la obra debía entregarse el 21 de noviembre, día en que murió Juancho, pero una noche cuando se dispuso a pintar, no le pareció bien llevar también una pintura, quería ser original, además sentía que debía hacerlo, porque en esa trágica fecha para su ídolo coincide con la de su cumpleaños.

Así surgió la idea de hacer una escultura, con todas las de la ley. Está elaborada en silicona hasta la mitad del pecho, el resto del cuerpo es un envarillado. Los ojos se los envió un tío de Cartagena, el pelo es sintético, dientes de porcelana y para el bigote Sadit se quitó el suyo, para que se viera mas natural y en la matización del color de la piel le colaboró el artista Carlos Pintar.

En la obra gastó cerca de dos millones de pesos.

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