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VÍA A LA TRANSFORMACIÓN NACIONAL

VÍA A LA TRANSFORMACIÓN NACIONAL

Probablemente el país no se ha dado suficiente cuenta de que se halla a la puerta de la transformación de su geografía económica. Con el petróleo de los ricos pozos de Cusiana y Cupiagua y con la perspectiva de más yacimientos en el pie de monte llanero, una nueva civilización llega a aquella apartada y un poco marginada región.

Siendo aquí el subsuelo del Estado y marcándose por ello mismo una diferencia fundamental, el fenómeno puede asemejarse al brusco injerto de una cultura industrial en la de rancia estirpe pecuaria que vivió Texas en Estados Unidos. Con la nueva actividad, cambiarán los usos y costumbres tradicionales, junto con los asentamientos humanos, las necesidades públicas y los niveles de vida.

No será propiamente una sustitución, al menos en las primeras épocas, sino el comienzo de una simbiosis con cuanto ella entraña en aporte de novedosos elementos, técnicos y mentales. El solo reemplazo de la leña por el gas significará avance de mucha consideración. Como en el resto del territorio patrio el predominio de éste sobre la costosa electricidad en los hogares.

Un polo de desarrollo prolonga y refuerza en Casanare el preliminar de Arauca, con probabilidad de tener halagadores complementos y con capacidad de irradiar su influencia al conjunto de los Llanos Orientales. La corriente migratoria ha empezado y cada día se irá acentuando.

Yopal ha pasado de villorrio a urbe en plena expansión. Villavicencio es toda una floreciente ciudad cuyos tambores resuenan a lo largo y ancho de la vasta llanura. Arauca ha tenido el privilegio de conocer las glorias y las miserias de la prosperidad. Tauramena, en cuya jurisdicción se hallan ubicados los pozos de Cusiana, representa lo que Barrancabermeja fuera en los albores de la industria petrolera colombiana.

Revolución industrial Hacia allá, hacia los Llanos Orientales, mira la rosa de los vientos. El siglo XIX fue el del auge de la cordillera oriental. El XX, en buena parte, el de la civilización occidental de vertiente que desplazó la anterior y dio paso a la hemiplejía del país. En su beneficio redundaron los dineros de la indemnización por la pérdida de Panamá y los empréstitos externos ulteriores.

En la última mitad de la presente centuria, las cargas fueron enderezándose a favor de la banda oriental del Magdalena. Pero este impulso no alcanzó a los Llanos en la medida requerida y justa, aunque en el Meta las plantaciones industriales invadieran las dehesas.

El crecimiento de la población encontrará ahí espacios abiertos y nuevas oportunidades. Pero no aparecerán éstas de la noche a la mañana. Será menester ir creándolas con pacientes esfuerzos de capacitación y prontas obras de infraestructura. No se salta de una civilización a otra sin preparar cuidadosamente el tránsito y las condiciones de su hábitat. La ventaja inmensa radica en los cuantiosos recursos financieros y tecnológicos con que llega la nueva.

Respecto de su ámbito comarcano, será una auténtica revolución industrial, y, en lo tocante al país, otra de posibilidades casi insospechadas con vocación de realizarse. Por generarse en un producto llamado a abastecer el consumo interno y a exportarse en gran proporción, sobre la Costa Atlántica se proyectará su bonanza, mientras la del Pacífico tiene su porvenir asegurado merced al apogeo de su pujante cuenca.

Para la extracción misma del petróleo, como para lo mucho y variado que de ella se deriva, se impondrán grandes obras de infraestructura vial y educativa. Aparte del compromiso de sembrar las utilidades, como tanto se predicó y no se cumplió en Venezuela. La Administración Samper se ha preocupado por contrarrestar las eventuales implicaciones nocivas de la bonanza de Cusiana. No se la dejará convertirse en fuente de desbordamientos inflacionarios ni de precipitaciones y despilfarros infecundos.

Norte y cauce de la bonanza Lo más difícil será, sin embargo, el manejo de sus participaciones y regalías por entidades públicas carentes de idoneidad técnica y experiencia administrativa. Cómo lograr, por ejemplo, que Tauramena, con sus actuales seis mil quinientos habitantes, administre correctamente y con visión futurista sus enormes disponibilidades de caja? A juzgar por los deslices de Arauca, convendría enmarcarlos en un plan orgánico bajo la dirección, vigilancia y tutela de la Nación.

En general, por el largo abandono, en la región llanera está casi todo por hacer. Como botón de muestra, basta citar la vía ancha entre Villavicencio y la capital de la República, apenas en construcción, luego de muchos percances e inútiles discusiones. Cómo no fue posible adelantarla antes, cuando ya se vislumbraba la riqueza petrolífera de los Llanos ? Mas no hay que mirar atrás, sino adelante. Y, pues se va a disponer de recursos adicionales, nacionales, departamentales y municipales, coordinar entre sus beneficiarios el mejor modo de invertirlos en provecho de la comunidad. No vaya a volverse plata de bolsillo de ninguno, ni prestarse para engordar estériles frondas burocráticas.

Ha correspondido a la Administración Samper el privilegio y la responsabilidad de señalarle norte y cauce a la aún incipiente bonanza de Cusiana y Cupiagua. En primer término, facilitarla mediante el transporte a los puertos de embarque, pero no menos perseverar con máximo empeño en la búsqueda de nuevos yacimientos. Para el país es de primera necesidad la autosuficiencia.

Lo otro es la adecuada inversión de los dividendos en un país con escasa formación de capital. Cuándo soñaron Tauramena, Yopal o Arauca con disponer de semejante potencialidad? No se trata, empero, de una cuestión parroquial sino de algo que la desborda. De la suerte de los municipios productores y puertos de embarque, tanto como de los departamentos respectivos, de la economía de los Llanos Orientales y de la Nación. De edificar y enraizar una nueva cultura, previniendo alegres derroches.

Un grave riesgo hay: el de que nos sintamos nuevos ricos, persistamos en la precariedad del ahorro nacional y nos inclinemos a recaer en la monoexportación, con sacrificio de otras fuentes de actividad y empleo. A la sombra de los movimientos financieros internacionales, se tomó camino similar al de otro país también petrolero, México, cuyo actual viacrucis incita a abstenerse de seguirlo. Comprobado está el peligro de acariciar un desmedido déficit comercial. Como la indispensabilidad de contar con una sólida y diversificada estructura exportadora.

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