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EL SEGUNDO TANTO FUE DETERMINANTE

EL SEGUNDO TANTO FUE DETERMINANTE

Cuando el 5-0 ya estaba configurado, Universidad Católica no sabía si mantener su mirada sobre el arco de Eddy Villarraga o definitivamente no seguir arriesgando, porque cada vez que se atrevió a salir la respuesta de Millonarios fue un abrazo de celebración, mientras el arquero Nelson Tapias revolcado en el piso.

Fue uno de esos partidos en los que a uno (Millonarios) todo le sale bien y al otro (Universidad Católica) le cobran cualquier error. Porque si el resultado (5 a 1 ) no admite ninguna clase de discusión, las alternativas que se manejaron en pasajes del partido pueden entregar otra sensación.

Fue un partido un poquito accidentado, con algunos errores nuestros. Millonarios es un buen equipo, pero nosotros también le llegamos bastante. Simplemente, no tuvimos suerte en anotar , dijo Néstor Gorosito, el volante que empezó en una gran dimensión, con pases milimétricos, pero que al ritmo de los golpes, terminó tan confundido como sus demás compañeros.

Tiene razón en ese resumen. Las dudas empezaron con la lesión del arquero Patricio Toledo, se incrementaron con su complicidad en el primer tanto, prosiguieron con la recaída de Sergio Vásquez (colisión con Iguarán) y quedaron cimentadas con el zurdazo de Edison Domínguez que significó el 2-0. Este violento remate del costeño fue el que realmente pesó en el desarrollo.

Porque entre los 10 y 30 minutos del primer tiempo, Eddy Villarraga sacó dos disparos de gol, mientras que Osman López y Carlos Alvarez alcanzaron una gran dimensión en la zaga ante la avalancha que propuso el visitante en su objetivo de empatar el lance. Millonarios había perdido el control y la pelota.

Un trámite que no cambió con el 2-0 porque un cabezazo de Alberto Acosta pasó ligeramente desviado por arriba y un preciso globito de Gorosito que bajó muy bien el mismo Acosta (fue cuando apareció providencialmente la pierna de Alvarez), le pudo cambiar de rumbo al partido.

Allí radicó la diferencia del partido , dijo un enviado de la televisión chilena. Mientras la defensa de Millonarios, especialmente López y Alvarez, siempre estuvieron atentos a respaldar a su arquero, en la Católica hubo desconcentración, errores infantiles, una lentitud impresionante en Vásquez y Ardimán para reaccionar .

El 3-0 es un ejemplo palpable: Freddy León, que no competía en estatura con Ardimán o Vásquez, les ganó en el aire una pelota lanzada por Eddy Villarraga. La cambió y apareció como un fantasma Iguarán para crucificar a Tapias.

El segundo tiempo fue más que una copia de esas equivocaciones porque Católica en su intención de salvar el honor, adelantó sus líneas, cambió a líbero y doble stopper, error garrafal cuando de antemano se sabía que por velocidad los delanteros de Millonarios eran mucho más que los defensas chilenos.

Con todo y eso no se puede olvidar que Villarraga volvió a salvar un par de remates con sello de gol y un cabezazo fue devuelto por el horizontal.

Millonarios por momentos fue brillante en el espectáculo, especialmente cuando se decidió a cambiar de ritmo de tres cuartos de cancha hacia adelante, pero igual mostró densos baches en algunos pasajes. Pero lo que no admite reparos es la convicción que ha ganado para montarse en sus retos...

REACCIONES Las emociones no fueron más allá de la celebración de los goles. Por eso, en la mañana de este miércoles, los jugadores de Millonarios se encontraron en la finca para seguir con el plan de entrenamiento preestablecido: un trote de 30 minutos, movilidad articular, estiramientos, sauna y masaje.

La gente está contenta, pero igual muy tranquila. El objetivo apenas empieza y en eso se ha remarcado en cada charla con el cuerpo técnico , dice Rafael Baracaldo, el preparador físico de los embajadores.

En verdad, lo que más convoca la ilusión azul es la humildad y unión que muestra Millonarios. Desde el utilero hasta el presidente. No hay que elevarse, los pies deben seguir en la tierra , había dicho Francisco Feoli. Y los jugadores, al término de la goleada 5 a 1 sobre Universidad Católica, expresaron su alegría sin llegar a manifestaciones extravagantes.

Mire que la mayoría de este grupo lleva años conociendo la montaña. Que suba y baje, que cambie de ritmo, que se tire al piso, que se levante, que no pierda la concentración. No podrán tener la experiencia copera, pero sí una vivencia de sufrimientos. Y eso es lo que defienden cuando saltan a un terreno de juego , asegura Baracaldo.

Sí. El único que puede mostrar un expediente en el máximo certamen surcontinental es Arnoldo Iguarán, por lo menos de la nómina de titulares que ha sobrellevado con éxito los dos primeros encuentros. Pero a falta de ese recorrido, el resto de jugadores ha madurado en base a los golpes de la vida, a la permanente frustración. Y hablan de la Copa, del rival con naturalidad...

Nosotros sabíamos que esa defensa era muy lenta. El profesor Popovic nos lo había explicado muy claramente. Entonces, la sensación era que se sintieran con dominio, traerlos a nuestro campo y lanzar fulminantes contraataques porque León e Iguarán están como unas balas , dijo Flaminio Rivas.

Claro que Universidad Católica, por el mismo cambio de actitud en el segundo tiempo, arrinconó a Millonarios por méritos propios. Además, porque los jugadores de Millonarios, al ver una victoria tan contundente, se relajaron y otorgaron algunas ventajas de marca en la zona media.

Sí. Hubo de las dos cosas , asegura Eddy Villarraga. Primero, inconcientemente un jugador, como humano que es, se distensiona al ver una cómoda victoria. Y no arriesga mucho en pelotas divididas. Pero también la idea clara era la de montarse en el marcador, retrasar un poco las líneas y salir en contraataque para demolerlos .

Un plan que salió a la perfección. Porque en cada arranque de León o Iguarán corría la voz de alerta en el área enemiga que parecía un flan. Además, con mazazos sicológicos que retumbaban en la mente de los chilenos al ver que cuando más se acercaban al descuento, aparecía una flecha por los costados para pasar una nueva factura.

Presionamos desde un comienzo y vinieron los goles. Ya después era esperar que ellos hicieran el gasto y aprovechar los boquetes en su defensa , aseguró esa pesadilla permanente, Freddy León.

Nadie quiso dar demostraciones altisonantes. Y así es como se amasan, poco a poco, las ilusiones de un Millonarios que golpea duro en su regreso a la Copa.

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