Secciones
Síguenos en:
GOD SAVE NOEMÍ

GOD SAVE NOEMÍ

Yo no sé si está preparada para dirigir el país y mucho menos sé si votaría por ella en caso de que se lance a la Presidencia en 1998, pero lo cierto es que Noemí Sanín ha asumido unas actitudes frente al país tan audaces desde el punto de vista político como valerosas en lo personal. Y que, a mi juicio, mucho la enaltecen.

Hay que recordar, en primer término, que cuando en julio pasado estalló el escándalo de los narcocasetes, Noemí fue prácticamente el único funcionario de la Administración Gaviria que se dio la pela de viajar a Estados Unidos, junto con su sucesor ya entonces nombrado aunque no posesionado en la Cancillería, para poner la cara ante las autoridades gringas y explicar la poca credibilidad que podía dárseles a unas grabaciones editadas por sus interesados para dar una versión sesgada y políticamente acomodada de lo que a partir de ese instante se dio en llamar narcodemocracia. Casetes, por cierto, sobre los cuales nunca se supo quién se los entregó a quien los divulgó, ni se conoce mucho menos el interés de fondo que animaba para que fueran difundidos como se hizo: en forma repito deliberadamente manipulada.

Esa conducta suya valiente y frentera no le gustó para nada a la Casa Pastrana, quien desde mucho antes no le había perdonado ni ya de seguro le perdonará a la señora Sanín el hecho de que no le hubiera aceptado la vicepresidencia a Andrés, cuando se la ofreció. Naturalmente, sus razones tendría. La de pensar, por ejemplo, a título de qué ella debía colocarse por debajo de él, cuando quien tiene a su haber trayectoria pública y experiencia administrativa, en su condición de doble ex ministra y ex embajadora, era, por supuesto, Noemí.

Y ahora, una vez más, en momentos en que Colombia atraviesa por la humillante amenaza de ser descertificada por el Congreso norteamericano, o certificada bajo reservas, a la manera de Bolivia y Perú, nuestra actual embajadora en Londres compromete al Vicecanciller británico, David Davis, no solo a visitar el país con ocasión de la puesta en marcha de Cusiana la producción de hidrocarburos en el más rico yacimiento descubierto en Colombia, y cuya explotación les fue concedida a la British Petroleum (BP), Total y Triton, en asociación con Ecopetrol, sino que logra además que Gran Bretaña nos ayude con una suma para la lucha antidrogas superior a la que los E. U. amenaza quitarnos (US$ 16 millones) y de paso castigar.

Que Noemí hace todo esto calculadamente, pensando en el futuro y no apenas por solidaridad patriótica, dirán sus críticos... Pues, a lo mejor. Lo cual no solo no la descalifica sino que se trata en definitiva de un comportamiento político perfectamente legítimo. Con mayores veras cuando, a pesar de rasgarse las vestiduras contra Colombia acentuando por completo nuestra pésima imagen, con la gratuita e interesada (e increíble) complicidad de escasos pero muy determinados antipatriotas a nivel local, los Estados Unidos han sido incapaces de controlar el consumo, y menos aún han manifestado decisión alguna para aceptar una legislación internacional que penalice el lavado del dinero, tal como lo propuso Colombia, y en teoría se acordó, en la pasada Cumbre Hemisférica celebrada en Miami. Que es esa sí una medida sana y urgente de poner en práctica.

Por lo demás, este episodio del Congreso norteamericano al otorgar certificaciones no deja de ser de un moralismo elemental, en el cual lo más fácil es culpar al enemigo extranjero el nuevo enemigo !, a falta de Marx para equilibrar en algo la balanza geopolítica que, según la mayoría republicana, es capaz de burlar con su astucia a la nación más poderosa de la Tierra.

Mas la viveza latina no alcanza por ventura a superar el sistema de defensa de un imperio cuyos adelantos tecnológicos le permiten rastrear toda clase de misiles atómicos que tengan como destino las playas gringas, si no fuera porque existe una evidente complicidad de algunas de sus autoridades, para no aludir a otros casos más delicados. México, en su momento, en un acto de independencia que le honra, decidió rechazar la ayuda norteamericana y así evitar un proceso tan tragicómico como el de la certificación, en el cual los jueces son los mismos acusadores: es decir, Greenwich, Helms y su corte de amigos...

El informe de la Campaña Nacional contra las Drogas de los Estados Unidos no puede ser más diciente: El comercio de drogas ilícitas desangra la economía (de E. U.): en 1993, las ventas al detalle totalizaron 50 mil millones de dólares . Según el mismo informe, los drogadictos en ese país consumieron cerca de 300 toneladas de cocaína. Y lo más alarmante de todo es la siguiente afirmación: Más adolescentes fuman marihuana y cada vez menos de ellos consideran peligrosa la cocaína .

Son datos demasiado elocuentes que, como siempre, hablan por sí solos. Con lo cual volvemos al manido argumento pero no por ello debilitado señalado en diversas oportunidades por conspicuos y autorizados economistas, como es el caso de Milton Friedman, quienes han constatado lo que es una verdad de a puño: que al haber la demanda que se denuncia, se genera la oferta, a unos precios que hacen aún más atractivo el delito: la clandestinidad del negocio conduce a la actividad más lucrativa del planeta por su carácter ilícito.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.