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CAMBIA LA VISIÓN DE LA PREHISTORIA

CAMBIA LA VISIÓN DE LA PREHISTORIA

El operario de un retrocargador detuvo perplejo su máquina. A flor de tierra, en un proyecto urbanístico cercano a Titusville, conocido como Windover, aparecían unas piedras blancuzcas, redondeadas, de curiosa similitud. Al descender a observarlas se encontró con cráneos humanos.

Imaginando que había descubierto el escenario de algún crimen masivo, acudió a la policía. El oficial que se hizo presente, entendió que aquello rebasaba los límites de su competencia. El hallazgo fue puesto en manos de la Universidad de Florida, cuyos antropólogos llegaron pronto a una sorprendente conclusión: se habían encontrado un cementerio seis mil años anterior a la era cristiana, en realidad el más antiguo jamás descubierto por el hombre contemporáneo.

Las excavaciones demoraron por falta de fondos. Pero cuando pudieron avanzar, dieron con cerca de 40 esqueletos de hombres, mujeres y niños. Lo más sorprendente de todo: dentro de los cráneos se hallaron restos de cerebros humanos, más antiguos que cualesquiera otros hasta ahora descubiertos. Se procedió a desecar un pozo en inmediaciones del hallazgo, ante la evidencia de que en su fondo debería estar el cementerio del que habían aflorado los restos descubiertos a causa de corrientes subterráneas que abundan en Florida.

Debajo del fondo de la laguneta se penetró en los estratos del subsuelo. Unos nueve metros más abajo se halló uno formado por material vegetal -hojas, ramas de diversos tamaños y polen- con antigedad aproximada de cinco mil años, en perfecto estado de conservación. Entremezclados con esta flora antiquísima, restos de animales: serpientes, conchas de tortuga, un cocodrilo, en estado semejante al que presentan los de reciente data en el fondo de pozos y pequeñas lagunas de Florida.

Debajo del estrato vegetal, nuevos esqueletos humanos con no menos de ocho mil años de antigedad y, para enriquecer el hallazgo, cerebros intactos dentro de unos cuantos cráneos. Cerebros que hace ocho milenios gobernaron las existencias de sus poseedores.

Al lado de los esqueletos, utensilios diversos confeccionados con huesos de pantera, venado, concha marina y madera toscamente tallada evidencian haber pertenecido a una tribu de cazadores nómadas, aunque la abundancia de restos humanos en un mismo sitio indicaría algún tipo de permanencia, o al menos de consagración del lugar a la sepultura de sus muertos, conducidos allí desde diversos lugares de su existencia trashumante.

Ni objetos de piedra, ni alfarería, ni vestigio alguno de edificaciones indican algún grado de civilización, pero atestiguan la remota edad de todo aquello. El hallazgo es asombroso. Cerca de 20 momias egipcias examinadas, no registran, pese a las avanzadas técnicas de embalsamamiento, sino mínimos fragmentos de DNA, el hilo material genético que dicta la forma y la función de la vida. En cambio, las hebras halladas en los cerebros de Windover abren la esperanza de investigar a fondo y arrojar algo más de luz sobre la evolución de la vida. Basta pensar que cuando la primera pirámide se construyó hacia el año 2000 antes de Cristo, ya estos seres primitivos llevaban 4000 errando sobre una porción del continente americano.

Los científicos que se vienen ocupando del intrigante estado de conservación de los cerebros humanos de Windover, sostienen que ello se debe a la extrema pureza de las aguas profundas que emergen a través del suelo por lo general ácido de la península, con un Ph inferior a 6.9, en contraste con la mayoría de considerable acidez (7.1 hacia arriba). Todo esto contribuye a resaltar la riqueza científica de este hallazgo, casi tres mil años anterior a las primeras muestras de signos rupestres que señalan el comienzo de la historia escrita.

Alrededor de Windover se concentra la atención del mundo científico. Bajo la dirección del antropólogo Glen H. Doran, de la Universidad del Estado de Florida, se ha reunido un grupo interdisciplinario de arqueólogos, bioquímicos, microbiólogos. Se estima que sólo una cuarta parte del yacimiento de Titusville ha sido descubierto, en tanto la investigación científica apenas comienza. A medida que avance en su fascinante profundidad, podrá cambiar radicalmente la visión del hombre sobre su penumbroso pasado.

Gainesville, febrero de 1995.

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