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UNA CARTILLA PARA EL BUEN CIUDADANO

UNA CARTILLA PARA EL BUEN CIUDADANO

Se está volviendo estresante vivir en Bogotá. El ciudadano debe andar pendiente de mil cosas. Asaltos en las casas, atracos en las calles, raponeros, carteristas, balas perdidas, robo de niños, embestida de los carros, más si va en vías de contraflujo que no tienen Piedad... Mosquera con el peatón, huecos, trancones, mendigos (que no reciben comida sino plata, para la lata), contaminación que nos tiene a todos con voz de Gossaín, es decir que la polución nos está dando en la torre sonora. Aparte del boleteo oficial de los servicios públicos, cuyos programadores de sistemas cometen más errores que un campesino jugando nintendo. O ni entiendo, más bien. En esta época pedagógica deberían publicar una cartilla con instrucciones y advertencias.

Por ejemplo: si usted sale a la calle solo, no lleve reloj, joyas, ni chaqueta de cuero. Y procure tener unos diez mil pesos sueltos, para que los atracadores no se disgusten. Si lo atracan, no oponga resistencia, a menos que usted sea cinturón negro en karate. Luego, si milagrosamente encuentra un policía, cuéntele. Posiblemente no perseguirá a los ladrones, pero a lo mejor le colabora para el bus.

No lleve la cartera en lugar visible. Si quiere despistar, eche la plata en otro lado y meta en la billetera recortes de periódico, ojalá con las primeras páginas de El Espacio. De pronto con esas fotos tan escabrosas que publica, mata del susto al ladrón. Si monta en bus, amárrese por dentro el bolsillo en que lleva la plata. Si es una dama meta los billetes en medio de las marías. Ya si se la deja robar es el colmo de la ingenuidad.

Para atravesar una vía, mirar a todos lados, inclusive al cielo para encomendarse a Dios. Fijarse que no haya una alcantarilla sin tapa, un cerro de basura o un hueco profundo, y pegar el carrerón.

En las esquinas, tener los vidrios bien cerrados y los ojos bien abiertos. Si una despampanante dama le hace ojitos de semáforo y pide que la arrastre, hacerse el impotente, pues seguramente el arrastrado será usted.

Y si es mujer, puede ocurrir que alguna rata le eche un ratoncito a su auto. Que no panda el cúnico. (Lleve un queso a la mano, o un gato con hambre). Recuerde que es el último grito de la moda en robo de carros. Si toma taxi, que el conductor vaya solo, que no lleve niños, y menos adultos, pues ya vimos cómo una tierna peladita de ruanita rosada, con carita de inocente, atracó a una señora bien, como dice Poncho Rentería. Pero el mejor consejo es irse temprano a casa, Así las relaciones de hogar estén menos claras que las de Colombia con Estados Unidos, pues de cualquier forma, correrá menos peligro. Y con todo, qué rico es sobrevivir en Bogotá.

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