NADIE PARA EL TRÁFICO ANIMAL

NADIE PARA EL TRÁFICO ANIMAL

La noche del pasado jueves las autoridades del Huila decomisaron en el municipio de Garzón, ubicado a 130 kilómetros al sur de Neiva, un nuevo cargamento de animales proveniente de Florencia (Caquetá).

01 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Cerca de treinta micos, tres de ellos muertos por hambre y asfixia, y aves silvestres en vía de extinción eran transportados en un camión dentro de tres cajas de cartón cubiertas con costales.

Los responsables del ilícito resultaron ser dos adolescentes que fueron puestos a órdenes de las autoridades competentes. Ellos dijeron que habían comprado las especies sin ningún problema en la plaza de mercado de Florencia hace una semana.

En esa ciudad, cientos de aves como guacamayas, loros, toches, arrendajos y tucanes además de especies muy amenazadas como armadillos, borugos, ardillas y micos se venden sin ningún control por cazadores e intermediarios, que amenazan con acabar la poca fauna silvestre que queda en las selvas del Caquetá.

Lo mismo sucede en el Putumayo. Según las autoridades, el tráfico de animales que pasa por las carreteras del Huila hacia el interior del país y la costa del Pacífico, se ha incrementado y los principales compradores de las especies están en Girardot, Bogotá y Buenaventura.

Las aves y los micos decomisados, dijeron los adolescentes, ya habían sido comprados en Girardot por una mujer que los comercializa en la capital del país. Su costo, en el mercado ilícito, es de unos tres millones de pesos.

Hasta ayer, producto del calor y el hambre, diez micos más se encontraban débiles y por lo menos una decena de arrendajos, aves de pico largo, y plumaje negro y amarillo, estaban seriamente maltratadas.

Hace una semana el Inderena, junto con el Instituto Nacional de Salud (INS) y la Fiscalía seccional de Guadalupe, municipio del sur del Huila, decomisaron 125 serpientes cascabel vivas, que estaban siendo criadas y comercializadas por un campesino, sin permiso alguno de las autoridades ambientales. Un mes atrás fueron incautados dos tigrillos junto con otros animales.

De igual forma, en la última semana se decomisaron dos cargas provenientes de Arauca con más de 15 toneladas de carne de chigiro, y algunas babillas vivas.

La Policía dijo que en las carreteras del Huila se han intensificado los controles, especialmente en el sur, pues la gente ha denunciado que cientos de animales son transportados con la complicidad de algunos camioneros, especialmente en horas de la noche.

Los arrendajos y los micos, dos de ellos churucos , uno bebé y otro adulto de 70 centímetros de alto, fueron detectados debido a que uno de los traficantes viajaba con Sebastián , el mayor de los ejemplares, en la cabina del camión que los movilizaba.

La algarabía de los pequeños micos y el chillido de los pájaros, durante la requisa que practicó al camión un grupo de agentes, también sirvió para que fuera detectado el cargamento.

Los fatigados micos y las sedientas aves fueron llevadas de inmediato al comando de la Policía del municipio, y de no haber sido interceptados habrían muerto poco tiempo después porque no resistirían el largo recorrido.

Esta semana, la justicia y el Inderena determinarán la responsabilidad de los contrabandistas y el regreso de los animales a su hábitat.

Se inicia depredación de fauna y flora El fin del verano, la subienda de peces en el Magdalena, las migraciones de aves y el reverdecer de la selva, fenómenos naturales que se producen normalmente cada año cuando finaliza el mes de marzo, marcan para la fauna colombiana una de las más severas y salvajes épocas de depredación.

En nombre de la vigilia (se aproxima Semana Santa) y de las costumbres arraigadas de algunas regiones de Colombia desaparecen alrededor de 2.000 águilas cuaresmeras o migratorias, entre 10.000 y 15.000 tortugas icoteas, por lo menos 40.000 iguanas y cientos de toneladas de carne de chigiro.

Todo porque, entre otras razones, el chigiro y la tortuga tienen carne blanca , porque las águilas migratorias que vienen del norte del continente son exquisitas además de que producen una grasa a la que se le atribuyen poderes curativos; y porque justo por esta época las iguanas están cargadas de huevos afrodisíacos .

De ahí que, por ejemplo, los monteadores (cazadores de la Costa Atlántica) inicien su barrido de marzo por las ciénagas en busca de las tortugas, indispensables en los platos típicos de Semana Santa.

Igual con las águilas que vienen al trópico a reproducirse y que terminan bajo los perdigones de los cazadores del cañón del Combeima en el Tolima.

En cuanto a los chigiros, por esta época y en los amaneceres de Casanare, Arauca y Vichada aparecen los famosos chigireros que matan a garrote a estos animalitos para satisfacer la demanda que se hace de su carne desde países como Venezuela. En una semana, se alcanza a contrabandear casi lo mismo que producen los zoocriaderos del país en un año.

Pero la depredación no para allí. Preciso por esta época el árbol insignia del país, la Palma de Cera, sufre uno de sus más duros reveses debido a que sus ramas se utilizan en la fabricación de los ramos del Domingo de Ramos. Y nadie se detiene a pensar que una palma demora más de cien años en alcanzar su madurez.

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