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ESPUMA PASAJERA EN LA SOCIEDAD

ESPUMA PASAJERA EN LA SOCIEDAD

Dentro de este poderoso y excéntrico grupo de nuevos ricos rusos una parte de ellos empieza a diferenciarse: se trata de la verdadera elite, la que toma las decisiones sobre la conducción, el control y el reparto de recursos en la sociedad , como la define Igor Kukolev, del Departamento de Estudios de la Elite del Instituto de Sociología de la Academia de Ciencias de Rusia.

Los nuevos rusos son espuma pasajera en la sociedad de transición , dice Kukolev, refiriéndose a la gran masa de nuevos ricos que ha dado, no sin ayuda de las simplificaciones periodísticas, origen a los mitos esenciales sobre los nuevos rusos . Y si bien hay no poco de cierto en la conducta de estos personajes, a muchos de los cuales la cabeza les da vueltas después de verse fantásticamente enriquecidos en un lapso de dos o tres años, en la verdadera cúspide las cosas tienen otro tinte.

Kukolev divide a la elite en tres grupos. Los pioneros de los años 87-89, cuando la ley de cooperativas de Gorbachov autorizó la actividad privada en pequeña escala. Eran jóvenes funcionarios de la Juventud Comunista con buenas conexiones y pocos escrúpulos, y científicos recién graduados, sobre todo físicos. Hicieron inmenso dinero especulando (con productos extranjeros de alta demanda en la escasez soviética) y tan rápido como surgieron, muchos se quemaron .

Hacia el 90 tecnócratas medios y banqueros saltaron de las estructuras de los ministerios y la banca central a las revueltas aguas del business . No pocos fundaron los primeros bancos como anexos a empresas cuyo vertiginoso crecimiento demandaba créditos sin trabas. Con la privatización, en el 92 y el 93, llegaron los directores de empresas del Estado y la vieja nomenklatura media que adquirieron las acciones de sus fábricas o montaron compañías de inversión para manejar las primeras.

Hay además miembros de familias de la elite intelectual o tecnocrática soviética que ocuparon puestos hacia tiempo preparados para ellos. Hay bohemios y filósofos como Guzinski, el presidente del Grupo Most que tiene banco, periódico, televisión y docenas de negocios. Hay individualidades, encarnaciones del negociante limpio como Sviatoslav Fiodorov y su Instituto de Cirugía del Ojo; o retornados del mundo criminal como Yuri Aizenships, que pasó 17 años preso antes de convertirse en magnate del show-business ruso.

Una elite culta Kukolev afirma que en el seno de esta elite ha habido profundos cambios en los últimos dos años. Los primeros, jóvenes y aventureros, están cediendo terreno a los recién llegados, con más peso, contactos y experiencia. El porcentaje de banqueros en la elite pasó de dos por ciento a veinte por ciento entre el 93 y el 95. Pero sobre todo, asistimos a un regreso de la nomenklatura , dice Kukolev. En el 92 era 40 por ciento del total; hoy, 63 por ciento. La privatización los trajo a primera fila.

Los nuevos rusos típicos se decantan de la créme de la créme cuyos miembros lucen cada vez mas como sólidos y sosegados magnates. Hay en ella excéntricos y exhibición. Pero otros estudios confirman que deben ser medidos con otro rasero: 80 por ciento tiene educación superior y muchos dos títulos o doctorados; 73 por ciento proviene de familias de la intelligentzia . De este grupo el 83 por ciento son hombres y el 63 por ciento son de nacionalidad rusa (otro mito, el de los ricos caucásicos predominantes; en Moscú éstos son sólo tres por ciento de los empresarios).

Retos y ambiciones Según Kukolev, además, el peso de lo puramente criminal en esta esfera no llega al diez por ciento del total. Otro tanto son negociantes respetables que no violan la ley por ningún motivo. Entre esos blancos y negros , el resto, casi un 70 por ciento pueden llamarse grises . Kukolev los califica de pragmáticos. Evadir impuestos escandalosamente altos, dar rodeos para evitar leyes que les parecen insensatas, pagar a funcionarios del Estado para que las cosas se muevan rápido, sacar dinero del país, son sus normas de conducta.

Muchos critican al gobierno por su improvisación y su falta de visión, algunos se han metido, con diverso éxito, en política. Reflejan al propio sistema, que también funciona así, gris , dice Kukolev.

Poco mas de 500 potentados son una gota de agua en el mar de casi 7 millones de rusos que, según las estadísticas, tienen ingresos altos o muy altos. La masa son los nuevos rusos , ricos emergentes con todas sus características, tan cercanos a los estilos de consumo y ostentación de nuestros mafiosos latinoamericanos. Pero esos 500 son el corazón de la naciente burguesía rusa, los futuros Errazuriz, Santo Domingos y Fortabat de la nueva Rusia.

A partir de 1993 hubo un cambio: la ola de privatizaciones despertó en la población la adoración por la iniciativa privada. Ayer el pueblo veía como criminales a los hombres de negocios; hoy 58 por ciento de los rusos quiere abrir el suyo propio.

La posibilidad de hacerse millonario en un santiamén está cerrándose. Con ello muchos nuevos rusos pasarán a mejor vida. y el sitio de mando lo esta ocupando, cada vez con mayor firmeza y monopolio, la verdadera elite.

A.S.

PIEDEFOTO Cerca de siete millones de rusos tienen, según las últimas estadísticas, ingresos catalogados de altos o muy altos.

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