DIÁLOGO CON MILICIAS DE PATIO BONITO

DIÁLOGO CON MILICIAS DE PATIO BONITO

Los policías arman a las pandillas de Patio Bonito . Esta afirmación hecha por el cura párroco del sector, Héctor Arbeláez, en días pasados, empezó a despertar la preocupación en los bogotanos, y ya está abierta la posibilidad de un diálogo entre el gobierno y los grupos de milicias populares de este y otros sectores.

01 de abril 1995 , 12:00 a.m.

El viernes en una rueda de prensa realizada por la Defensoría del Pueblo, se informó que la policía ya había recibido una denuncia formal contra un agente, por vender armas a los jóvenes. En la reunión también se dijo que se harán brigadas cívicas para que la gente de la zona colabore en la solución de este problema.

Por otra parte, se anunció que sería necesario hacer un censo real de las empresas de vigilancia que operan en Patio Bonito para determinar si alguna de ellas estaba involucrada en los delitos cometidos. También se anunció que se estaba pensando en la creación de Casas de Justicia para el sector.

En cuanto al posible desarme de las milicias populares, el padre Héctor Arbeláez está acordando con la oficina del Alto Comisionado para la Paz, la realización de diálogos con los grupos de milicias populares que operan en esta y otras zonas de la ciudad. En dicha oficina afirmaron que dentro de unos diez días se iniciaría un acercamiento con estos grupos.

Son unos 110 jóvenes los que quieren el diálogo y el desarme , dijo el padre Arbeláez.

En Patio Bonito, según el sacerdote, operan 16 pandillas juveniles que cuentan entre sus integrantes con varios menores y según él es preocupante el tipo de crímenes que se están cometiendo.

Según el padre, en 15 días los pandilleros han informado de 42 muertes. Lo más grave es que los crímenes se cometen con crueldad. Hay cuerpos de personas degolladas y torturadas .

Los pandilleros de Patio Bonito, según el sacerdote, le dijeron que era la policía la que les vendía todo tipo de armas.

El jueves pasado hubo un encuentro entre el sacerdote y el comandante de la Policía Metropolitana, general Luis Ernesto Gilibert, para buscar soluciones a la situación. A raíz de esta reunión se decidió que desarrollarían un trabajo conjunto para solucionar el problema.

El sacerdote Héctor Arbeláez pertenece a la parroquia Santa Luisa de Marillac, y trabaja en la zona desde hace seis años. Según él, algunas de las necesidades de los grupos alzados en armas de la zona son garantías de vivienda, pues quienes se encuentran en las riberas del río Bogotá, temen que se les desaloje de sus casas.

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