EN LA GUAJIRA SOBRAN 1.400 REFUGIADOS

EN LA GUAJIRA SOBRAN 1.400 REFUGIADOS

Las cuentas no cuadran ni coinciden. El número de colombianos que dicen ser repatriados por Venezuela suma dos mil. Sin embargo, oficialmente sólo se reportan 600 colonos realmente deportados.

01 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Los demás estarían aprovechando la situación, para ver si de esa manera consiguen ayuda gubernamental que, en muchos casos, no necesitan.

La confusión en La Guajira es creciente, y comenzó con la llegada de los primeros 40 colonos procedentes del flanco venezolano de la Serranía de Perijá, donde existían siete veredas.

Por eso, mientras que el Centro Católico de Migración de Maicao maneja unas cifras, las autoridades civiles tienen las suyas, y la Policía otras.

En Fonseca, unas cuentas incluyen a 300 familias del Perijá, que habrían regresado a Colombia de manera voluntaria. Otras cuentas no las incluyen.

Las dificultades generadas por los refugiados, falsos y verdaderos, son numerosas.

Según quejas de los propios campesinos, en el grupo hay propietarios de viviendas y fincas que aspiran a ser beneficiados por el Estado.

De todas partes Refugiados aparecen por todas partes. Cincuenta campesinos, supuestamente expulsados por Venezuela, se tomaron por más de dos horas la Alcaldía de El Molino exigiendo albergue y reubicación .

En Carraipía, cerca de Maicao, los habitantes debieron pedir vigilancia policiva ante el anuncio de invasión de sus fincas, por supuestos colonos que habrían abandonado cultivos en Venezuela para regresar de manera voluntaria.

Al municipio de Hato Nuevo llegaron 100 colonos. Pero oficialmente se estableció que se trata de personas desalojadas por la Defensa Civil de la vereda La Fortunita, situada en la parte limítrofe del Perijá con El Cerrejón.

El comandante de la Policía, coronel Luis Gabriel Bayona Borrero, dijo que en el caso de El Molino se trata de campesinos repatriados desde junio pasado, a raíz de la muerte de los hermanos Yelmer y Emilio Vence Petit, presuntamente a manos de la Guardia Nacional de Venezuela. Aseguró que esos campesinos tienen definido su modo de vida.

Un miembro del Concejo los habría reunido el viernes 17 de marzo y los alojó en el Instituto Agropecuario, donde supuestamente se proponía reunir a 200, con el objeto de impresionar a los medios de comunicación, y de esa manera llamar la atención del Gobierno hacia el poblado.

Según la Policía, el presidente del Concejo aprovechó la ocasión y reunió a los campesinos, para manipularlas de tal manera que cuando la prensa está cerca o algún personaje importante visita la población, aparecen unos 40; de resto, en el instituto permanecen unos 10.

Personas que por razones de seguridad pidieron no ser identificadas dijeron que con los refugiados se mezclan propietarios de lujosas residencias y de cultivos protegidos por la guerrilla en la Serranía de Perijá.

Según Bayona, de 408 repatriados concentrados en Maicao, solo uno permanece en el Centro Católico de Migración. Ocho viajaron a Córdoba, de donde eran oriundos, y los demás fueron censados y enviados a Hato Nuevo y Fonseca.

Bayona tiene cifras concretas de refugiados: 219 adultos y 108 niños.

Sin embargo, sus cifras no coinciden con las de Lilian Ibáñez, lider campesina de los desalojados de la región de El Bosque. Ella indica que son 1.150 sólo Fonseca, y que hay otros en El Molino, Hato Nuevo y Remedios.

Lo cierto es que el censo de refugiados sigue impreciso y se convierte en otro inconveniente en la busca de una salida en favor de los verdaderos refugiados.

Son sospechosos de cultivar amapola El vicecanciller venezolano, Roy Chaderton, dijo que algunos ilegales colombianos repatriados por Venezuela son sospechosos de ser depredadores del ambiente o de ser cultivadores de amapolas .

La declaración está contenida en una carta de inusual dureza dirigida al embajador colombiano en Caracas, Francisco Posada de la Peña, en respuesta a una queja diplomática de Bogotá.

Chaderton aclara algunos términos utilizados por la diplomacia colombiana para referirse a la sorpresiva decisión venezolana de incumplir un plazo acordado para la desalojar a unos 1.200 colonos colombianos de la Serranía de Perijá.

Según Chaderton, la decisión de adelantar la repatriación de ilegales colombianos en tres semanas se tomó por razones elementales de seguridad, para evitar la eventualidad de una nueva agresión armada por parte de guerrilleros fronterizos binacionales, que podrían haber tenido tiempo suficiente para preparar una emboscada contra nuestros soldados si hubiera sido mantenida la fecha inicialmente prevista .

La nota de Chaderton fue conocida en Mérida, ciudad donde este viernes se celebró una reunión binacional de ministros de Relaciones Exteriores.

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