Secciones
Síguenos en:
EL HOMBRE QUE REGRESÓ DEL INFIERNO

EL HOMBRE QUE REGRESÓ DEL INFIERNO

Por qué te pasó esto, Guillermo? A mí no me ha pasado nada. Los cambios que parecen repentinos generalmente no lo son; todo trae raíces. Soy una persona que siempre ha vivido en la periferia, sin sentido de los límites. Yo lo que soy es un buen reportero de guerra. Y digo soy porque soy reportero.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
21 de abril 1996 , 12:00 a. m.

Pero sus pensamientos se detienen en el frío de uno de los inviernos más duros de Washington. Sus manos se están congelando. A pocas cuadras de la Casa Blanca, del centro del poder que cubrió por muchos años como periodista estrella de una cadena hispana, luce un par de guantes tan desigual y desgastado como el resto de su persona. En una casona abandonada, rodeado de borrachos y drogadictos, el reportero de guerra está viviendo una difícil batalla personal.

La conversación y las imágenes hacen parte de un programa de farándula dedicado aquel día a contar la historia de este antropólogo peruano que había llegado a California en 1975 con 70 dólares en el bolsillo y el deseo de trabajar en la televisión.

Vendía joyas en las calles de San Francisco cuando tuvo la oportunidad de trabajar cargando cámaras para una naciente cadena de televisión hispana en este país. En poco tiempo, gracias a su indiscutible inteligencia y extensa cultura, llegó a ser jefe de noticias. La cadena era la Spanish International Network que más tarde se convertiría en Univisión, la empresa de tv en español más grande de Estados Unidos.

Desde la Casa Blanca, desde el Capitolio, desde el Golfo Pérsico y desde diversos rincones de América Latina, Guillermo Descalzi se convirtió pronto en uno de los periodistas más cotizados de la cadena. Su nombre y su rostro se hicieron familiares para miles de televidentes hispanos en este país y en el resto del mundo de habla hispana. Pero con la fama y el éxito vino también el infortunio.

Pronto entre sus colegas se le reconoció también por su adicción a las drogas y al alcohol. En medio de importantes labores periodísticas, Descalzi empezó a desaparecer, a veces días enteros, sin dejar rastro.

Muchos ofrecieron ayudarle, sus familiares, sus amigos y sus diversos patrones. Después de muchos esfuerzos y miles de dólares gastados en tratamientos en algunos de los centros de desintoxicación más reconocidos del país, Descalzi parecía haber emprendido un viaje sin retorno.

Salió de Univisión para trabajar en Telemundo, otra cadena de televisión en español. De allí pasó a NBC Canal de Noticias, donde alcanzó a recibir 160 mil dólares al año, según informó la revista Newsweek. Después de eso, la mayoría de la teleaudiencia perdió completamente su rastro.

El mendigo Por varios años, quien llegaba a la comunidad hispana de Washington, tarde o temprano, escuchaba la historia casi legendaria de este ejemplar periodista convertido en mendigo.

Descalzi era tema obligado de conversación entre muchos de esta capital que lo conocieron en la cúspide y difícilmente lo identificaron cuando se les acercó pidiéndoles dinero. Diplomáticos, políticos, reporteros confesaban frecuentemente haberle dado algo mientras intentaban disfrazar la sorpresa del encuentro y la compasión que despertaba ese rostro familiar.

Una de las personas que lo redescubrió en ese estado fue la reportera Pamela Constable del Washington Post, con quien había compartido diversos momentos en su carrera periodística; primero como corresponsal en América Latina y más tarde como corresponsal diplomática en el Departamento de Estado.

No sabía qué decir. Estoy segura de que en mi rostro se asomaron la sorpresa y la lástima, y él se aprovechó inmediatamente para insistir en que le comprara las joyas , escribió Constable en un reportaje sobre Descalzi que publicó el Post hace medio año. Le compre todas las joyas. Le compre todo lo que tenía , afirmó.

Constable, como muchos otros que lo encontraron en la calle, recuerda sus conversaciones decoradas con apartes del Eclesiastés, estrofas de poemas de Calderón de la Barca o citas de Toynbee o Cervantes. Relata conversaciones, en general coherentes y eruditas, en las que justifica su existencia como una especie de peregrinaje obsesionado por la búsqueda del propósito de la existencia humana, de la vida y la muerte.

Trato de darme ejemplo a mí mismo. Trato de borrar mi ego y de encontrar la comunión con el espíritu de Dios. Hay cosas que uno debe predicar con la vida. Antes pasaba mucho tiempo diciendo muy poco , le dijo Descalzi a Constable en algún momento.

El reportaje se reimprimió en español en el Nuevo Herald de Miami y pronto decenas de cartas de televidentes empezaron a llegar a los estudios de sus antiguos patrones expresando consternación y solicitando una segunda oportunidad para Descalzi. Fue así como algunos de sus antiguos colegas y amigos decidieron viajar a Washington, rescatarlo y ofrecerle un nuevo empleo.

Con traje prestado Vestido de traje y corbata, afeitado y con una sonrisa apacible, reapareció ante las cámaras en febrero en un especial sobre su vida. La de aquel que había llegado a entrevistar al Presidente de Estados Unidos antes de perderse casi irreconociblemente entre los pordioseros de las calles de Washington.

A la pregunta de si alguna vez imaginó que regresaría a la televisión convertido en el personaje entrevistado y no en el entrevistador, sencillamente respondió: No pensé que iba a regresar .

Pensé que me iba a la calle para siempre. Quería retirarme del mundo social y convertirme en un ermitaño. El mundo no tenía sus objetivos bien establecidos. La gente lo que busca es fama, poder, dinero, influencia, y en su logro se desvive. Lo mismo hacía yo, y no me llevaba a ninguna felicidad. Así que decidí abandonarlo , explicó a EL TIEMPO Descalzi en un entrevista telefónica.

Al haber vivido en la calle, precisamente llegué a encontrar un montón de paz y de seguridad en mí mismo, después de haberlas perdido. Y el haberlas reencontrado fue lo que me permitió pensar en volver .

Después de semanas de rehabilitación en la Florida, Descalzi se encuentra trabajando medio tiempo para un magazín de noticias de la cadena Telemundo. Está dirigiendo una serie de reportajes en diversas ciudades del país, basados en marchas, que él mismo organiza, en comunidades afectadas por el tráfico de estupefacientes. Además, visita escuelas y da charlas sobre el abuso de las drogas.

El resto del tiempo lo dedica a aquella misión que siempre dijo tener desde cuando estaba viviendo como el príncipe de los mendigos .

Hasta el momento ha rescatado a cuatro de sus compañeros de andanzas en Washington y uno de ellos, el Guajiro , comparte ahora su apartamento en Miami. Después vendrán Venezuela y El Gato . Estamos haciendo una nueva cueva de filósofos, pero esta vez todos sobrios , aseguró.

Insistió además en la necesidad de impulsar la creación de centros de rehabilitación que tengan en mente a los alcohólicos o adictos de origen latino y que aún no han podido integrarse a la cultura y el lenguaje norteamericanos.

Para Descalzi, las adicciones son del cuerpo y del alma y sólo curando ambas es posible obtener una rehabilitación definitiva. Por eso asegura que los latinos en este país son los más desamparados de todos los desamparados, pero él lo sabe mejor que muchos y se ha propuesto no olvidarlo.

Como reportero, qué quisiera preguntarle ahora a Guillermo Descalzi? Cómo te vas a mantener en este camino? Y cuál es la respuesta? Manteniendo la humildad.

Y así, al otro lado de la línea, Descalzi se disculpa por tener que interrumpir la conversación, pues debe prepararse para salir al aire. Pronto ingresará en los hogares de los cientos de televidentes que han invadido su escritorio con mensajes de aliento.

Probablemente, en esta ocasión, ese público estará mucho más pendiente que antes de los pasos futuros de su ídolo resucitado.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.