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ES DIOS OMNIPOTENTE

ES DIOS OMNIPOTENTE

Qué sentido tiene seguir creyendo en la omnipotencia de Dios ante la corrupción de muchos de nuestros políticos, la falta de líderes que saquen a Colombia de esta crisis, la crueldad inmisericorde de la guerrilla, el incremento suicida del narcotráfico? De qué nos sirvieron tantos rezos de Semana Santa?

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
21 de abril 1996 , 12:00 a. m.

El obstáculo más frecuente para creer en Dios suele ser la incompatibilidad que el creyente encuentra entre las desgracias que nos aquejan diariamente y la omnipotencia de Dios. Por qué no evita Dios tantas masacres? Ante un cáncer de la esposa o la drogadicción de un hijo pensamos resulta casi inútil recurrir a la omnipotencia de Dios.

Todos estos hechos son los que hacen aflorar la duda en nuestro corazón: Qué se hace Dios en tantas desgracias? Para cuándo deja su omnipotencia y su corazón de Padre? Y lo curioso es que nuestro credo comienza precisamente confesando: Creo en Dios Padre, todopoderoso . Y la Biblia lo confirma con abundancia: Para Dios no hay nada imposible . Entonces, en qué quedamos? Cierta intuición de fondo nos plantea el dilema: o Dios o el mal, pero no los dos al mismo tiempo. Nos parecen incompatibles.

El problema acerca de la omnipotencia divina nos lo crea el contraste entre nuestro concepto de omnipotencia y el de Dios. Dios es omnipotente a su manera, no a la nuestra. Según nuestra imaginación, omnipotente es quien hace grandes prodigios. Tal poder suele convertirse en arbitrariedad y en destrucción, por ejemplo un Hitler o un Napoleón, el despliegue opulento de los faraones o imperialista, de los Estados Unidos.

Para Dios el secreto de su omnipotencia se esconde en crear seres naturales que obren según sus leyes, y seres humanos autónomos, así vayan a obrar el mal. Brilla más la omnipotencia de Dios en sacar bien del mal que en eliminar todos los males de este mundo. Si así lo hiciera ya no se trataría de este mundo.

El fin que se propone la omnipotencia divina no es evitar los males físicos que causamos sus hijos, sino en no permitir que seamos vencidos por ellos. San Pablo afirmó una paradoja que lanza mucha luz sobre la omnipotencia de Dios, muy distinta de la nuestra: La omnipotencia de Dios se despliega a la perfección sosteniendo nuestra debilidad humana . La pasión y muerte de Jesús nos revela al hombre débil en quien se manifestó al máximo la verdadera omnipotencia de Dios. Un hombre, frágil como nosotros, tentado hasta el exceso y acosado por enemigos más numerosos y fuertes que él, no pudieron hacerlo ceder un milímetro en su fe en Dios, su Padre, y su amor a los hombres. Por eso nos redimió: porque la omnipotencia de Dios lo asistió hasta el último momento en que expiró, y luego lo premió con la resurrección. Esta debilidad de Jesús fue la que escandalizó a Camus, que quería un Dios omnipotente a su medida y antojo.

Si Dios ejerciera una omnipotencia tal como la imaginamos, por ejemplo evitando que el tren en que viajan unos peregrinos a Lourdes no se descarrile o que la culebra no pique a unos excursionistas católicos, se pondría en contradicción con la naturaleza de la culebra y las leyes de las máquinas. No es fácil confesarlo pero es cierto e implica una observación que nos puede sorprender: Dios al crear seres naturales y libres impuso una verdadera limitación a su omnipotencia. En cierto sentido la omnipotencia de Dios suele llegar hasta donde llegan las leyes de la naturaleza y la libertad de los seres humanos.

Solo así podemos entender un poco lo que llamamos el silencio de Dios ante nuestras desgracias. Se trata más del respeto de Dios a nuestra libertad que de su silencio o indiferencia. Si Colombia está como está hoy día es culpa nuestra, no de Dios. Dios creó el mundo y lo entregó en las manos del hombre. A veces queremos creer más de lo que nos lo exige una fe auténtica. Así podemos entender un poco el vil asesinato de los treinta soldados en Puerres. Aquí cabe hablar de la impotencia voluntaria que Dios se impuso al crear personas libres que se hacen guerrilleros. En cierto sentido Dios se hace vulnerable ante la criatura. Ejerciendo su poder creador, lo limita (Kunz).

Resumiendo: Dios es omnipotente, no según se le antoja a nuestra loca imaginación, sino a su manera, y con las limitaciones que él mismo se quiso imponer. Le pasa algo parecido a un papá cuando el hijo se le sale de las manos. Aceptemos que Dios corrió este riesgo al crear seres libres.

Pero aún así, como nos enseña San Pablo, Dios interviene en todas las cosas para convertirlas en el verdadero bien de los que ama y creen en él.

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