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LA TWINGO, MÁS QUE UN GOLPE DE GRACIA

LA TWINGO, MÁS QUE UN GOLPE DE GRACIA

Llevábamos muchos años sin ver una carrera de estas , dijo un eufórico aficionado mientras esquivaba la salpicada de champaña que estaba ofreciendo Juan Pablo Madero desde el podio de la primera carrera de la Copa Twingo.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
22 de abril 1996 , 12:00 a. m.

Eran ya casi las siete de la noche y aún quedaba un buen rezago del público que había colmado a lo largo de todo el sábado las instalaciones del Autódromo con la ilusión de llevarse a casa un Twingo para lo cual cada uno llevaba una llave.

Este generó un tráfico calculado en 16.000 personas, que hicieron una fila de medio kilómetro en la tribuna para jugar su oportunidad, la cual al fin se dio cuando un pequeño de tres años giró la cerradura, ante el júbilo de sus padres y el desencanto de miles de personas que venían aún en la fila.

Lleno como en muy pocas ocasiones, el Autódromo fue el mejor marco para el arranque de las Copas Twingo y Fórmula Clausen Renault, organizadas y creadas por el Club Los Tortugas y que sellaron las victorias de Juan Pablo Madero y del veterano Camilo Amaya en sus respectivas especialidades.

Pero mientras Amaya no tuvo quién lo inquietara en ningún instante y ganó de punta a punta, en la Copa Twingo la acción fue frenética, emocionante, y sobretodo, dentro de un equilibrio de máquinas tal, que los resultados variaron constantemente, en especial en la segunda serie cuando los punteros salían de últimos por la modalidad de competencia.

En la primera manga, Juan Pablo Madero pegó tres veces pues hizo el pole position; luego en el sorteo entre los ocho mejores tiempos para definir la salida volvió a sacar el número 1 y en la carrera ganó de punta a punta, con una mínima luz sobre Felipe Rezk, César Aristizábal, Luis Jenaro Rico, Andrés Bejarano y Gustavo Loboguerrero.

Al colocar el orden de salida inverso a la llegada de la primera manga, Guillermo Atuesta recibió el beneficio de salir en cabeza y punteó cuatro giros, mientras desde atrás los expertos atropellaban dentro de un tráfico infernal, pero manejado con ejemplar caballerosidad.

A siete giros del final se produjo sobre la recta un enorme trancón y corriendo con cinco autos en fondo, se jugó el lance decisivo, pues Gonzalo Clopatofsky usó la línea contra el muro y se presentó de tercero al final de recta.

Luego, vuelta tras vuelta, descontó el puesto a Luis Jenaro Rico y, enseguida, después de otro emocionante mano a mano con Cifuentes, pasó a la cabeza de la serie en la cual comandó los cinco últimos giros con toda la Copa en una cacería que no tuvo frutos pues pasó la meta en primer lugar.

Hechos los puntajes, Madero fue el ganador seguido por Luis Jenaro Rico, Felipe Rezk, Clopatofsky y César Aristizábal. José Camilo Forero resultó ser el mejor joven en la suma de puntos, aunque en la segunda serie el mejor de los debutantes fue Pablo Gómez.

La Fórmula Clausen le puso otra velocidad al espectáculo y las emociones, y aunque los carros rodaron muy dispersos, hubo momentos de tensión con enredos y toques.

Amaya ganó como quiso sobre un distante Juan Pablo Orjuela y más aún, Gonzalo Clopatofsky en la primera serie, y luego repitió la dosis en la segunda sobre el mismo Orjuela y César Aristizábal, en alza.

Fue una gran jornada y la Copa Twingo será el certamen del año, sin duda alguna, pues apenas está escrito el prólogo de un nuevo libro que le promete un nuevo ciclo al automovilismo.

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