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PADRES Y MAESTROS FRENTE AL VIRUS DEL VIH

PADRES Y MAESTROS FRENTE AL VIRUS DEL VIH

Ha pensado en la posibilidad de que alguno de sus alumnos sea portador del VIH? Cuál sería su reacción, como padre y como maestro, si esta situación se presentara? La mayor incidencia de casos de VIH se presenta en jóvenes entre 15 y 25 años. Los adolescentes han decidido callar, y sicólogos y fundaciones de atención a enfermos por el virus plantean algunas opciones.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
22 de abril 1996 , 12:00 a. m.

Desde hace un mes, Felipe vive con un gran secreto. Sus papás, sus amigos y las directivas de su colegio no saben que él tiene el virus del sida (VIH, Virus de Inmunodeficiencia Humana). Felipe teme a la reacción que ellos puedan tener si llegaran a enterarse.

No he contado a mis padres porque sé que les voy a causar un gran dolor. Ellos no esperan algo así. Y a mis amigos no les he dicho nada por temor a que me rechacen, a que digan que yo puedo contaminarlos o infectarlos , dice este joven de 17 años, estudiante de un colegio de sacerdotes.

Por el silencio de Felipe y de otros jóvenes portadores del VIH es que no existe un número exacto de cuántos escolares con esta enfermedad hay en los colegios y universidades del país.

Sin embargo, según el último reporte del Programa Nacional de Prevención y Control de las Enfermedades de Transmisión Sexual/VIH/sida, del Ministerio de Salud, de los 15.185 portadores del virus y afectados por el sida que hay en Colombia, 2.349 están entre 15 y 24 años (sumados los asintomáticos y los que tienen sida).

Teniendo en cuenta que se calcula que por cada caso registrado hay nueve más sin registrar, hay un gran número de jóvenes en edad escolar con el virus del VIH.

Jorge Cerón, director ejecutivo de Fundamor, un hogar-hospital para bebés y niños portadores de VIH/sida, asegura que el rango de mayor incidencia del VIH se está viendo entre los jóvenes entre 15 y 25 años. Y lo peor es que va a crecer en el próximo siglo, por eso no habrá mano de obra joven , dice.

El problema es tan dramático que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el año 2000 no habrá una sola familia que no tenga un portador entre sus miembros.

Contra la ignorancia Para evitar seguir en la ignorancia sobre el tema, algunos colegios hacen que sus programas de educación sexual incluyan charlas y talleres sobre el tema. Este es el caso del colegio San Bartolomé La Merced, de Bogotá. Según la coordinadora del servicio de sicología, Margarita Rosa de García, la institución cuenta con un programa para la formación de la afectividad , dirigido a todos los estudiantes del plantel.

De acuerdo con su edad, los alumnos reciben información sobre relaciones de pareja, sexo seguro y el significado del cuerpo, entre otros. En caso de que los temas sean muy especializados recurren a profesionales.

Igual sucede en el colegio Emilio Valenzuela. Jorge Robayo, coordinador académico, afirma que sus alumnos no solo han hablado o han escuchado sobre VIH y sida, también se han referido a relaciones prematrimoniales, a drogadicción y a otros temas que les interesan.

Aunque varios colegios privados y oficiales están tratando de informar a sus alumnos sobre qué es el VIH y el sida, desconocen si en su institución se presentan casos. Es más, de llegar a ocurrir no estarían preparados para asumirlos.

Confieso que no he pensando en eso. Seguramente pediría asesoría a una institución especializada , dice de manera sincera Hugo Enrique Cerón, rector del colegio Tomás Carrasquilla. Opinión que comparte la hermana Estella García, rectora del colegio Sor Teresa Valsé.

Hay otros que aseguran que aunque no han considerado la posibilidad de que haya uno de sus alumnos con el virus, disponen de un equipo interdisciplinario (compuesto por sicólogos, trabajadores sociales y médicos) que podría prestarle apoyo.

Una cosa se dice y otra...

Contrario a lo que muchos piensan, o por lo menos a lo que piensan los estudiantes que son portadores del virus, las directivas de los establecimientos educativos afirman estar dispuestas a apoyarlos, a no marginarlos.

Este eventual apoyo también lo hacen explícito muchos padres de familia, quienes aseguran que no discriminarían a un compañero de sus hijos por portar el virus y mucho menos impedirían su vinculación al colegio.

Mis hijos tienen que aprender a convivir con todas las personas estén enfermas o no. Además, los niños que tienen el virus no se pueden aislar , dice Julia Samudio, madre de un joven de 20 años y de una niña de un año.

Eso sí, los padres exigen que en tal caso el colegio tome las medidas pertinentes y suministre información a los niños sobre la enfermedad.

Pero en la práctica, la actitud de un padre o un maestro frente a un niño o joven portador puede ser diferente.

Gerardo Forero, asistente general de la Fundación Eudes, otra entidad de apoyo a niños y jóvenes portadores, pone como ejemplo el caso de ocho niños de la institución que no fueron recibidos por ninguno de los seis jardines infantiles que visitó, motivo por el cual decidió abrir su propio jardín.

Nos decían que los niños necesitaban atención especial y que los maestros no sabían cómo tratarlos. Pensaban que la enfermedad se les podía transmitir a los profesores, y eso es por la ignorancia absoluta que hay frente a la enfermedad , dice Forero.

Por esto, los jóvenes no cuentan por temor a ser discriminados, a que sus familias sean rechazadas o a que sean sacados del colegio , dice Cerón.

Para educar a los escolares Según la sicóloga Angela María Escobar, de la Universidad de Los Andes, la realidad de la infección por VIH plantea la necesidad de que se comience a manejar el tema de la sexualidad de una manera diferente por parte de maestros y padres. Por eso sugiere varios puntos al iniciar la planeación de un programa dirigido a niños pequeños: 1. Convocar a la comunidad de padres, con el fin de que participe en el proceso educativo.

2. Proyectar la educación en varios niveles: - Conocimientos: la idea es trabajar sobre el concepto del cuerpo y la enfermedad. Por ejemplo: Qué partes constituyen mi cuerpo? Por qué se enferman algunas personas? Cómo se propagan las enfermedades? Qué debo hacer para evitar enfermarme? Qué es el VIH y el sida? - Actitudes, creencias y valores: trabajar lo que se piensa y se siente en relación con el cuerpo y la enfermedad. Por ejemplo: Cómo me siento con mi cuerpo? Por qué es importante valorar mi cuerpo? Qué pienso de una persona que está enferma? Cómo puedo ayudar a una persona con el VIH o con el sida? - Aptitudes: se trabaja en las maneras de comunicar qué pasa con el cuerpo a nivel de cambios y de enfermedad. Por ejemplo: Con quién puedo hablar de lo que me pasa? Cómo debo decirle a alguien que me siento enfermo? - Es importante hablar con los niños de la manera más clara posible, utilizando los términos que ellos usan, partiendo de lo que conocen y empleando estrategias de enseñanza que permitan su participación activa (cuentos, socio dramas, películas, canciones, carteleras, concursos, etcétera).

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