EL AÑO DEL SAPO

EL AÑO DEL SAPO

Marina Montoya perdió la vida porque Pablo Escobar nunca alcanzó a comunicarse con Giovanni , el líder del escuadrón de sicarios que recibió la orden de asesinarla. A Federico Estrada Vélez lo secuestró y lo asesinó el grupo de Jonh Jairo Arias Tascón, Pinina , porque Escobar lo acusó de traidor.

30 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

La decisión del atentado contra la sede del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), ocurrido en 1989, con saldo de setenta muertos y más de 500 heridos, se adoptó durante una reunión breve de Pablo Escobar y José Gonzalo Rodríguez Gacha, en una finca de El Peñol y allí mismo se asignó a los responsables de coordinarlo: Pinina y El Zarco .

El atentado en la Plaza de Toros de La Macarena, que dejó un saldo de medio centenar de víctimas, se realizó por orden de Pablo Escobar para vengar la acción policial en que murieron David Ricardo Prisco Lopera y un cuñado suyo. El ataque lo dirigió Jhony Rivera, alias El Palomo .

Y fue Mario Castaño, El Chopo , quien pidió a Escobar autorización para asesinar a Mario y a Fernando Galeano y Gerardo Kiko Moncada, los tres ex jeques del tráfico de cocaína, socios de Escobar, cuyo deceso en julio de 1992, después de un juicio sumario en La Catedral, inauguró la más sangrienta vendetta en el cartel, precipitó la fuga de Escobar y marcó el comienzo del fin del jefe del cartel.

Revelaciones de este orden explican la principal tendencia de la Justicia en 1993: promover la delación. Primero entre traficantes y terroristas. Después entre agentes de la guerrilla (ver recuadro).

Así lo confirman, el desvertebramiento del cartel de Medellín (incluida la captura de La Picuda y otros 15 responsables de los atentados en Bogotá); el sometimiento voluntario de 184 guerrilleros y las ofertas de entrega de los traficantes del Valle, la Costa y Santander, entre otros, así lo confirma.

Colombia adoptó, en fin, el principal instrumento de las autoridades estadounidenses para hacer frente a la criminalidad: Plea Bargain, pida un negocio . Y venció así la ley de la Omerta o ley del silencio entre las filas del crimen organizado.

Se opuso la estrategia del sapo a la simple represión policial y a la elaboración de informes de inteligencia. Y 1993 se convirtió en el año de la delación.

Importantes delincuentes y ex socios de la mafia Guillermo Blandón, John Jairo Posada Valencia, El Tití , y Ñangas , entre otros optaron por revelar cuanto sabían a las autoridades y finalmente Colombia vio por las dos cadenas de televisión a los principales agentes del narcoterrorismo en Colombia.

El Estado ofreció a los arrepentidos como les ha llamado el fiscal general Gustavo De Greiff no solo protección y garantías para sus familias, sino recompensas, reducción de penas e inclusive, en casos excepcionales, el perdón total.

Nadie obtuvo los 5.000 millones que el Estado ofreció por el paradero de Pablo Escobar Gaviria, pero la cadena de delaciones que antecedió a la baja del jefe del cartel y el esclarecimiento sistemático de tenebrosos homicidios marca un hito en la historia judicial del país.

Exitos y fiascos...

Un ciudadano que informó al Bloque de Búsqueda sobre el lugar donde se encontraba Johny Rivera Acosta, El Palomo , un terrorista de importancia en la organización del Cartel de Medellín, recibió 100 millones de pesos como recompensa. Rivera pereció durante la operación policial el 27 de noviembre de 1992 en Medellín.

Gerardo Bermúdez Sánchez, Francisco Galán , uno de los cabecillas del Eln, pudo ser capturado por el Unase en un barrio de Bucaramanga el 3 de diciembre de 1992 gracias a la denuncia de un vecino de la casa donde el guerrillero se encontraba. El delator recibió una millonaria suma de dinero no revelada por las autoridades.

Durante varios días, Brances Alexander Munoz Mosquera, Tyson , uno de los miembros más buscados del cartel de Medellín, sindicado de la muerte de más de 500 personas en atentados con carros-bomba y del asesinato de 200 agentes de Policía, permaneció en una vivienda de un barrio de Medellín, sin que le hubiesen ubicado las autoriades.

Pero la suerte del delincuente terminó ahí. Un ciudadano lo reconoció, llamó a la Policía y un grupo del Cuerpo Elite de la Policía le dio muerte el 28 de octubre de 1992. El delator recibió 100 millones de pesos.

El 2 de enero de 1993, la denuncia de un ciudadano llevó a la captura de Humberto Javier Callejas Rúa, Javier Robles , segundo del grupo subversivo que encabeza Francisco Caraballo.

Las delaciones también permitieron, el 20 de enero de 1993, la captura de Everth Ortiz Ruiz, señalado como jefe del frente 45 de las Farc en Bogotá. El delator recibió veinte millones de pesos.

La Policía le dio muerte, el primero de marzo de 1993, a Hernán Darío Henao, HH , jefe de seguridad de Pablo Escobar y del cartel de Medellín. HH fue denunciado por un ciudadano que ganó cien millones de pesos ofrecidos como recompensa por el Gobierno.

Fiascos: Pero todo no han sido éxitos. El Programa de Protección de Víctimas y Testigos de la Fiscalía también se ha encontrando con avivatos e inescrupulosos que pretenden obtener beneficios haciendo revelaciones mentirosas.

Es el caso de supuestos testigos que intentaron alojarse en lujosos hoteles o de algunos que, ante la incredulidad de la Fiscalía, han decidido hacer públicas sus mentirosas denuncias en algunos medios de comunicación y otros que, con falacias, han pretendido viajar por cuenta del Estado al exterior.

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