EL MUNDO DEL DES... ORDEN

EL MUNDO DEL DES... ORDEN

Pocos años tan confusos como el que termina. De una parte asistimos a procesos de reconciliación en conflictos en los que hasta hace poco esto era inimaginable, y por otra, pequeñas y grandes guerras asolaron el mundo en cuatro continentes. Procesos de reconciliación como el camboyano, el surafricano y el de Oriente Medio, deslumbraron. Pero al mismo tiempo, guerras como la de Bosnia Herzegovina y la del kurdistán turco para dar sólo dos ejemplos recrudecieron.

30 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Ambas tendencias comparten, en buena parte, un mismo origen: la desaparición del viejo orden mundial. Del rígido marco del enfrentamiento esteoeste en el que ningún país de importancia geoestratégica podía darse el lujo real de permanecer neutro, y en el que cualquier punto del mundo tenía un valor a la hora de hacer el balance sobre el predominio mundial.

En este esquema era muy difícil que problemas tan delicados y en areas tan sensibles como el de Oriente Medio, una solución no fuera inmediatamente ideologizada. No podía haber un punto intermedio, lo que ganaba uno lo perdía el otro. Por eso los conflictos más complejos permanecían en un delicado Statu quo.

La desaparición de este orden en los lugares donde existía voluntad de solución, generalmente donde la guerra ya había demostrado su ineficacia y excesivos costos, hizo posible el inicio de dificiles y complejos procesos de reconciliación.

Del mismo modo, muchos problemas que estaban latentes pero congelados ante el enfrentamiento mayor (capitalismocomunismo), salieron a flote.

Por eso en 1993, y en general en lo que llevamos de la década del 90, aparecieron y se recrudecieron conflictos de diferentes embergaduras que, cortados por diferentes tangentes étnicas, raciales, culturales y nacionales, han devenido en sangrientas guerras.

Es una etapa de transición, de reacomodo mundial donde las múltiples fuerzas tratan de encontrar un orden para regular sus relaciones.

Sin embargo en este periódo de confusión una cosa parece quedar clara: el sueño de un mundo ordenado por la potencia triunfadora del conflicto esteoeste no se concreta.

Lo demuestran los casos de Somalia y Haití, donde Estados Unidos ha invertido grandes esfuerzos sin lograr un resultado positivo.

Hipótesis hay muchas, pero estas primeras experiencias de aplicación práctica del derecho de injerencia, concepto que está revolucionando el derecho internacional, y reemplazando las hasta ahora sagradas nociones de soberanía nacional y no intervención en los asuntos internos, dejan una conclusión importante: la paz no puede imponerse.

Los cerca de 25 mil Cascos Azules que desde el año pasado tratan de poner de acuerdo a los clanes somalies para firmar una tregua y comenzar la reconstrucción de su país, así lo saben. Las sanciones económicas contra Haití y la nueva Yugoslavia son otra demostración.

Falta aplicar más fuerza , dirían los defensores de la teoríadel mundo unipolar. Pero la imposición de soluciones externas ha demostrado tener poco éxito, además de que su vida es directamente proporcional al mantenimiento de la fuerza que la sostiene.

Hacia donde vamos? Cuestión de tiempo. Eso sí, lo más seguro es que al final del próximo año tampoco lo sabremos.

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