ALLEN, MISTERIOSAMENTE RELAJADO

ALLEN, MISTERIOSAMENTE RELAJADO

El asunto era muy sencillo, Woody Allen quería hacer un homenaje al cine negro , léase película donde hay un asesinato, coartadas casi perfectas, sospechosos y, por supuesto, una sobredosis de suspenso; y lo logró. Una idea que le venía dando vueltas en la cabeza, casi desde el inicio de su carrera cinematográfica y que hasta hace pocos meses hizo realidad, retomando, eso sí, todos los viejos trucos que se hicieran famosos a final de los años treinta y los cuarenta cuando brilló el cine de este género.

31 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Lo grato, y como era de esperar, fue que el ya viejo Allen, junto con Marshall Brickman, creó un texto cómico y contemporáneo que llegó a Colombia con el título de Misterioso asesinato en Manhattan.

Se trata de una gran venia al cine negro , y en menor término, como lo indica el nombre, otro saludo a su Manhattan del alma, que aun cuando pocas veces aparezca en la cinta, se presenta aquí al servicio de sus personajes.

Entonces, la película se centra en un maduro e matrimonio, interpretado por Diane Keaton como Carol Lipton, una antigua ejecutiva de publicidad, ahora dedicada a quemar el tiempo buscando un lugar para montar su futuro restaurante, y Allen, como Larry Lipton, editor literario, dedicado a su trabajo y poco arriesgado, quienes se encuentran totalmente despistados frente al asesinato de su vecina.

Así, la cinta, siguiendo los lineamientos del suspenso clásico, va soltando claves, datos y pistas que lentamente responden a la pregunta quién es el asesino? Pero claves, datos y pistas absurdas y ridículas que con fino humor extraen carcajadas del público.

Planteada de esta manera, la cinta divierte, hace reír y deja una sonrisa a la espera del otro chiste. Pero, tal vez, se que queda en eso, en una comedia ligera que más parece un descanso de Allen, que una trozo de la búsqueda cinematográfica que venía explorando.

Y el problema es que el director neoyorkino acostumbró a su público a una y otra sorpresa con cada nuevo proyecto. Viéndolo así, ésta parece ser su realización menos ambiciosa, pero que a nivel cinematográfico se hace válida, precisamente por su tratamiento inquietante.

Un misterioso asesinato en Manhanttan reafirma esa nueva postura técnica que Allen adoptó en su anterior filme Maridos y esposas, en la cual, la cámara al hombro cumple una función testimonial, de movimientos vertiginosos, cambiando los planos caprichosamente.

Junto a esto, la fotografía, de nuevo con la sensibilidad de las pestañas de Carlo Di Palma, reduce los espacios y se detiene en los personajes de corte intelectual, que a petición de Allen, son la clave de la comedia.

Una Diane Keaton formidable, recientemente nominada en la categoría Mejor Actriz Cómica al Globo de Oro por esta interpretación, que reaparece después de haber sido destronada en los papeles principales de Allen por Mia Farrow; un sereno Alan Alda, de nuevo junto al director después de Crímenes y pecados, y una vigorosa Angelica Huston, también repitiendo, son los estandartes de esta amena, pero ligera comedia.

Una cinta que resume toda su intención en su escena final, que sin duda es lo más agradable. Todo un lamento a La dama de Shanghai de Orson Wells que interpretara Rita Hayworth en 1948, donde Allen recrea con asombroso acierto la secuencia de los espejos, clásico de lo que quizo saludar con buen humor: el cine negro .

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.