EL LUNAR NACIONAL

EL LUNAR NACIONAL

La violencia ancestral que ha sacudido al país tuvo este año un dramático y pavoroso nuevo blanco: los niños. La muerte se ensañó con ellos en 1993. Fue ese el lunar negro de Colombia. En Bogotá, de los 8.000 levantamientos de cadáveres que se practicaron, entre enero y octubre, 1.026 fueron de menores de edad.

31 de diciembre 1993 , 12:00 a.m.

Los atentados del narcoterrorismo, sólo en la capital del país, dejaron 7 menores muertos. Un número similar perdió la vida en otras zonas de Colombia en acciones de la guerrilla o a consecuencia de éstas.

Martha Liliana Téllez, una chiquilla de 7 años, que cursaba segundo de primaria, fue una de las 9 víctimas que dejó un carro bomba que explotó el pasado 15 de abril frente al centro comercial de la calle 93 con carrera 15, en Bogotá.

Había ido con su abuelo a buscar boletas para el circo y se convirtió en víctima del narcoterrorismo.

A ello se suman historias impunes. Sandra Catalina Vásquez Guzmán, de 9 años, fue asesinada el 28 de febrero en la antigua Estación III de Policía, situada en la carrera primera con calle 18, de Bogotá.

En ésta, la menor sufrió abusos físicos y luego fue ahorcada, sin que hasta hoy se sepa quién fue el homicida.

Hay otros cientos de homicidios de menores que, como el de Sandra Catalina, permanecen en la impunidad. Leonardo Prada, de 7 años, murió en Bucaramanga víctima de una bala perdida; Jesús David Romero Cantillo, de 13 años de edad, murió apuñalado por un grupo de pandilleros en Bucaramanga, y Víctor Julio Acosta Pineda, 13 años, fue ahorcado.

Carolina Herrera Jojoa, de 10 años, fue asesinada, junto con su hermano Javier, de 3 años, en el barrio Belén, de Cali. La madre de los menores descubrió los cadáveres al regresar del trabajo. Según el dictamen del forense, Carolina fue víctima de abusos y muerta con un cuchillo.

Jefferson Segura Ramírez, de 5 años, jugaba al frente de su casa en el barrio Mojica, del Distrito de Aguablanca, de Cali, cuando una bala perdida acabó con su vida.

Rostros del drama El hecho ocurrió el primero de junio de este año, cuando las denominadas milicias populares realizaban una supuesta operación limpieza y disparaban contra un presunto ladrón.

Freddy Mauricio González, de 16 años, fue asesinado el 10 de noviembre cuando salía del Colegio Ciudad Bogotá, en el barrio El Tunal, de Bogotá.

Varios hombres lo atracaron para robarle el reloj, pero él opuso resistencia y le dieron un tiro en la cabeza.

Juan Carlos Mosquera Romaña, de 7 años, pereció atropellado por una buseta fantasma, a media cuadra de su casa, en el barrio Gaitán-París, de Bogotá, el 18 de noviembre de este año.

Fernando Rojas, de 4 años, murió el 25 de mayo, víctima de una bala perdida, cuando viajaba en una buseta.

Wilson Fabián Carvajal Leyton murió por un disparo en la cabeza. Se encontraba en su casa del barrio Villa Nohora, de Bosa, al sur de Bogotá, cuando decidió alistar el revólver que le habían prestado a su mamá para que se defendiera de los ladrones.

Wilson, de 14 años, creía que había sacado todas las balas del arma.

Danilo Alberto Toscano Colorado, de 15 años, fue asesinado a tiros en el parque del barrio Nueva Zelanda, al norte de Bogotá, el 14 de noviembre, a las 6:30 de la noche.

Aunque a esta hora el sector es muy concurrido, nadie vio nada. Se desconoce quién es el autor del homicidio.

Andrés Alfonso Romero Delgado murió como consecuencia de una bala perdida en el mes de abril de 1993...

Las cifras, en fin, pueden ser más elocuentes. El Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía (CTI), seccional Bogotá, sostiene que en los 10 primeros meses del año, en 672 casos, ni siquiera se estableció exactamente la causa del fallecimiento de los menores.

En otros 100 casos, apenas se estableció que 100 menores 70 de ellos varones menores de 5 años se convirtieron en víctimas mortales de accidentes de tránsito.

Así, perdió la vida, en el barrio Bosa, Nelly Maritza Cruz Parada y resultó gravemente herido uno de sus hermanos. Un bus se subió al andén y los arrolló. Ella murió instantáneamente.

A esta última dramática lista de 100 menores víctimas de accidentes de tránsito que la Fiscalía atribuye a brutalidad en la conducción de vehículos y descuido de familiares de los menores se suman 26 niños muertos por quemaduras, 24 por ahogamiento, 16 por caídas, 15 por intoxicación y 15 por heridas con armas cortopunzantes y víctimas de atentados terroristas. Tres pequeños murieron ahorcados, tres electrocutados y uno estrangulado.

EL TIEMPO publica hoy algunos rostros de esta tragedia.

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